Hoy por hoy
Jueves 23 de Noviembre de 2017

Del frío mar, la noticia más caliente

Un dirigente político argentino consideró el seguimiento de la noticia sobre la suerte de los submarinistas una cuestión de "clase", luego de comparar el tratamiento con otros hechos. Aquí explicaremos su error.

Brindaremos algunos criterios de selección de las noticias, como técnicas del periodismo, que explican mejor el espacio que dan los medios masivos a la desaparición del ARA San Juan en el Mar Argentino.

Primero veamos algunos de esos criterios comunes en este oficio. Empezando por la actualidad, que es principal en el periodismo. Más aún cuando la noticia está en tránsito, está ocurriendo, en proceso, es decir: tiene un condimento de suspenso. Una muerte impacta, un rescate exige una atención permanente y convoca porque genera expectativas, lo mismo que una toma de rehenes, cuyas consecuencias aún no sabemos pero nos tiene sobre ascuas.

Otro punto: novedad y rareza: un hecho inusual se impone sobre los sucesos más o menos corrientes. Es más común el choque de dos autos que el choque de una avioneta contra un caballo. Un medicamento para bajar la fiebre se suma a otros, pero una vacuna contra el cáncer sería revolucionaria. Hay novedades que además son muy raras. El invento de un motor que funcione con agua es toda una novedad que implica muchos conocimientos especializados, y no deja de ser un tanto técnica; el nacimiento de un ternero de color azul, por la razón que fuere, sería una rareza total y tierna.

Opaca a todas
Ni la actualidad ni la novedad dependen mucho de la voluntad del periodista, se imponen solas, son condiciones intrínsecas del hecho o la declaración.
Magnitud: aquí se considera la cantidad, las consecuencias, la potencia. No es lo mismo una familia inundada que una ciudad entera bajo el agua. El corte de luz en un barrio es una noticia de la página de sociales, un apagón en el país es tapa.
Cercanía: si el diario es argentino, la declaración de un político argentino puede tener más espacio que la declaración (en un nivel similar) de un político austríaco. El hallazgo de un gliptodonte es una noticia habitual, pero si ocurre en la ciudad sede del diario es noticia una vez más.
Conflicto y desastre: la armonía es menos noticia que la pelea, salvo que la pelea sea lo permanente. Por eso la paz en Colombia hoy es noticia, y no la paz en Uruguay. Pero digamos que el conflicto es menos usual. De cada mil encuentros, muy pocos terminan a las trompadas. El conflicto llama y promete más. El desastre implica destrucción, muerte o probabilidad de muerte, quizá tortura, mucho dolor acumulado, y todo eso sensibiliza a los receptores.
Notoriedad: alude a las características de los comprometidos en la noticia, el rol que ocupan. Un presidente carga una serie de responsabilidades que no tienen otras personas; es más conocido, su estado de salud involucra muchas cosas en todo un país y en el mundo. Pero este parámetro no responde solo al poder de alguien, sino a la posición que ocupe en el momento. No es lo mismo la muerte de tres astronautas que la muerte de tres astronautas y una maestra que los acompaña, por caso.
Interés humano: un chico indefenso, una mujer que está dando a luz en un lugar imprevisto, un grupo de gente desplazada. En algunos casos la reiteración de casos similares potencia la noticia, como los femicidios, por caso, que han adquirido alta significación política porque desataron una conciencia antipatriarcal. A veces la noticia no depende de algo de magnitud o que impacte por la cantidad, sino por la hondura, como el caso del sentimiento de una sola persona, o las condiciones de un animalito
La desaparición y la búsqueda del ARA San Juan con sus 44 tripulantes cumple con todos los criterios a la vez, y se potencian mutuamente: actualidad, suspenso, novedad, rareza, magnitud, cercanía, conflicto, desastre, notoriedad, interés humano. Opaca a todas las demás noticias.
Sabemos que en este instante podemos salvar a 44 personas, y que puede ocurrir lo peor. El paso de los minutos resulta crucial.

Los Gill
El error del político que mostró la cobertura como una discriminación negativa que obedecería a la clase social es doble, porque muchos de los submarinistas pertenecen incluso a familias humildes del país.
El oficio es raro, algunos de ellos son jóvenes de menos de 30 años con hijos pequeños o recién casados; hay incluso una mujer en un lugar que habitualmente ocupan hombres y, por si algo faltaba, ellos se encuentran en el lugar más inhóspito que uno pueda imaginar en el planeta Tierra: el fondo oscuro y frío del mar, donde no alcanzan la voluntad, los conocimientos, el amor, la solidaridad para liberarse: hay allí límites que superan las fortalezas del ser humano. La forma de sobrevivencia o de muerte es otro criterio principal para la selección de la noticia y por respeto a los familiares no nos vamos a explayar aquí sobre el caso que nos atormenta hoy.
Hizo bien nuestro amigo, entonces, en borrar su mensaje de las redes, como un signo de arrepentimiento inmediato. Todo el mundo está consternado por esta terrible y triste historia de suspenso.
Sin embargo, tiene razón el amigo en levantar la guardia: la familia entrerriana Gill Muñoz sufre desde hace años, en la prensa nacional y en la "justicia", la discriminación por portación de apellido. Si en vez de peones hubiesen sido patrones, otra hubiera sido la búsqueda de esta pareja y sus cuatro gurises. Qué duda cabe.

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