Miradas
Martes 14 de Agosto de 2018

Dejar de lado la hipocresía

El 19 de julio se dio a conocer el fixture de la temporada 2018/19 de la Superliga Argentina de Fútbol. Ahí se conoció que Patronato iba a tener su estreno como local. Su primer rival sería Colón de Santa Fe. Era la primera vez que el Sabalero iba a visitar oficialmente al elenco de barrio Villa Sarmiento en el Presbítero Bartolomé Grella. Sus únicos cruces se produjeron en el Brigadier General López. Semanas después la organización de la competencia programó este encuentro para el sábado 11 de agosto a las 17.45.
Sabida es la buena relación que existen entre las barras de ambas entidades. En varios encuentros que se disputaron en la Comarca Rojinegra hubo respaldo de la hinchada de Colón hacia el Patrón. Hinchas del conjunto paranaense cruzaron el charco en más de una oportunidad para alentar al Sabalero en el Cementerio de los Elefantes.
El hincha de Patronato tiene cierta simpatía por Colón, y viceversa. El respeto es mutuo. Por eso desde hace varias semanas se analizó la posibilidad de brindar una tribuna donde albergar a la parcialidad santafesina en uno de los encuentros correspondientes al capítulo inicial de la Superliga. Eso también podía permitir una buen ingreso de dinero a las arcas de la entidad de la capital entrerriana.
Una alternativa que se analizó era el regreso de los hinchas visitantes después de mucho tiempo a la tribuna que da espaldas a calle Ayacucho sin tener que esconder su identidad de hinchas del Sabalero. La variante que estuvo en veremos fue la que se implementó por primera vez en 2011 en territorio nacional: acudir a la figura del espectador neutral.
Demás está decir que el simpatizante neutral no es más que el apasionado por el elenco visitante que no tiene derecho a ingresar a un estadio a alentar a su equipo. Esto obedece a la absurda decisión adoptada por los organismos de seguridad de gran parte del territorio nacional. Excepto en los encuentros por Copa Argentina, donde se disputan en escenarios neutrales, en el resto de los torneos oficiales se niega la presencia de ambas parcialidades.
La Superliga negó el pedido de ingresos de la parcialidad visitante para el encuentro entre Patronato y Colón. Tampoco dio espacio a la posibilidad de habilitar un sector para ubicar a los visitantes disfrazados de neutrales. Asimismo hubo un importante número de simpatizantes del Sabalero en las gradas de la Comarca Rojinegra el sábado, en el encuentro que igualaron 0 a 0 y marcó el debut del Santo y del conjunto santafesino en la presente temporada.
"Es una locura, violaron las reglas", se quejaron algunos. "Pudieron provocar una tragedia que por suerte no sucedió", indicaron otras voces. "No les interesa la prevención", apuntan otros. Algunos remarcan que no se llevó adelante el programa "tribuna segura" por permitir el ingreso de espectadores con domicilio en la ciudad de Santa Fe. Teniendo en cuenta esta teoría no podrían asistir aquellos hinchas de Patronato que residan en la vecina capital provincial (o en cualquier otro punto del país), sin siquiera formar parte de la masa societaria. Además, el objetivo de este programa es neutralizar a aquellos hinchas que tengan pedido de captura o sobre los cuales pese el derecho de admisión. También están quienes interpretan que, cuando se respetan los códigos de convivencia, se puede llevar adelante una verdadera fiesta en las tribuna. "Es el folclore del fútbol. No hay nada más lindo que ver las dos hinchadas en un encuentro", destacan.
Lo cierto es que el sábado no hubo sucesos que lamentar. Las hinchadas pudieron convivir en un estadio de fútbol. Fue una fiesta, como se debe vivir en cada espectáculo deportivo en todo el territorio nacional.
De más está decir que la asistencia de visitantes obedece a la buena relación entre ambas parcialidades. Esto incrementa la tolerancia. Lleva a respetar las reglas básicas de convivencia que, lamentablemente, la cultura del aguante impide que se lleven adelante en la mayoría de los encuentros.
Hay que encontrar la solución para que el fútbol sea una fiesta para todos. Para los hinchas anfitriones, pero también para los visitantes. Para eso sería fundamental dejar de lado la hipocresía.

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