De chicas preñadas

Domingo 04 de Diciembre de 2016

Escuchar lo que piensan algunos empresarios y funcionarios de gobierno sobre cómo vive la gente común de este país, confirma lo que todos sabemos: ninguno de ellos tiene la más pálida idea de la realidad que sufre todos los días la enorme mayoría de los argentinos.

Analizando la situación, hasta parece lógico que un empresario millonario, acostumbrado desde siempre a un nivel de vida extraordinario, piense que en el lado pobre del país las chicas se preñan a propósito para obtener un plan social. ¿Qué puede saber este hombre de lo que es la vida de la gente que tiene que sobrevivir con un sueldo miserable por mes, no llega a pagar la luz o no le alcanza para una garrafa? Un empresario acostumbrado a suculentas cuentas bancarias jamás corrió detrás de una factura vencida. Un hombre que llega a su hermosísima casa, perfecta y armoniosamente amoblada con exquisito buen gusto, no tiene porqué comprender la vida de cada pobre argentino.

En todo caso, que Enrique Pescarmona diga cosas como que "Las chicas de 14 años se preñan y tienen un bebé para que les den unos mangos con la Asignación Universal Por Hijo", no es ninguna novedad. Esta gente siempre pensó y pensará de la misma manera. De hecho, muchos con bastante menos plata que Pescarmona lo repetían por lo bajo durante el gobierno anterior, y hoy ya lo gritan a los cuatro vientos porque están convencidos de que el resultado de las últimas elecciones les confirmó su teoría. Ahora, el problema serio se presenta cuando los que hablan son funcionarios de gobierno, hombres y mujeres que deciden sobre el futuro de esa gente a la que jamás alcanzarán a comprender, piensan equivocadamente sobre su realidad y, peor aún, están convencidos de que tienen razón.

"No es que crezca el desempleo, en esta época del año la gente posterga la búsqueda laboral para después de sus vacaciones". Esto lo dijo Alfonso Prat-Gay, el ministro de Economía de la Nación. El hombre está convencido de que los argentinos que hoy no tienen trabajo están tranquilos, han llegado muy estresados a diciembre y han considerado necesario descansar un tiempo, tomarse unas vacaciones, y después, ahora más relajados, buscar trabajo en marzo o en abril. Claro, él cree que la gente reacciona así porque a él le pasó algo parecido cuando decidió dejar su puesto gerencial en JP Morgan para pasar a otra multinacional. El tema es que quizás sus ahorros eran un poco mejores que el del operario con tres hijos que se quedó sin trabajo hace tres meses porque cerró la fábrica en la que trabajaba.

Pero el hombre sostiene ese pensamiento con cosas como: "Muchos de los que han perdido el trabajo conocen que este era el único camino". ¿Alguien se imagina pensando así a cualquier hombre o mujer, sostén de su familia, que acaba de quedar sin laburo?

Asusta escucharlos hablar de esta forma, sin ningún tipo de filtro, y expresado con tan honesta candidez. Está claro que no tienen conciencia de lo que pasa realmente en el país, y menos aún la grave situación que pueden estar generando. Y no es casual que empresarios y funcionarios nacionales piensen de esa manera con un gabinete pletórico de CEO y ricos gerentes.

Es aquí cuando se nota la falta de política. Es aquí cuando se le ven los hilos al verdadero sistema que impone el nuevo modelo. Algunos dirán que son la misma esencia de los modelos anteriores, y quizá tengan razón.

Da vergüenza que se les note tanto. Asusta que a nadie le importe.