Secciones
Transporte público

Ciudadanos de tercera

"No hay adjetivos para calificar la suba en el transporte para quienes viven, trabajan o estudian en el Gran Paraná. Cualquier palabra que se utilice resulta insuficiente".

Lunes 11 de Marzo de 2019

La polémica está planteada: el aumento del boleto de colectivo que se anuncia en la ciudad de Paraná traerá consigo la instrumentación de una tarifa diferencial (mucho más alta) para quienes viajen desde y hacia afuera del ejido de la ciudad, es decir, Oro Verde, San Benito y Colonia Avellaneda.

De acuerdo con lo que informan los concejales oficialistas, quienes inicien el viaje en algunas de esas localidades o vayan desde Paraná hacia ellas, pagarán 24,80 pesos de pasaje general, mientras que quienes se desplacen dentro de la capital provincial abonarán 20 pesos. La diferencia representa un 24% más; pero si se la compara con los 14,85 que hasta ahora cuesta el boleto general, llega al 67%.

La lógica indica que solamente alguien con ingresos muy, pero muy superiores a la media podría hacer frente a un aumento del 67% de un día para el otro; claro que se trata de una hipótesis improbable, porque esa persona no usa colectivos a no ser que lo haga para tener emociones fuertes, apretujada como sardina y colgada como media res en horario pico (y no tan pico también).

Embed

El 67% de aumento es muy superior al ya exorbitante 47,6% de inflación de 2018 y al indescriptible 49,3% medido de enero de 2018 a enero de 2019. No hay, entonces, adjetivos para calificar la suba en el transporte para quienes viven, trabajan o estudian en el Gran Paraná. Cualquier palabra que se utilice resulta insuficiente.

"Debemos preservar a los contribuyentes paranaenses, que subsidian los boletos primarios, secundarios, obrero y jubilados, y lograr un sistema sustentable. Paraná tiene muchos subsidios en los distintos boletos, y no podemos hacerles caer el costo de otras ciudades", indicó a UNO la concejala María Marta Zuiani (Cambiemos), al defender la tarifa diferencial que se analizó la semana pasada en el recinto del Concejo Deliberantes.

Por su parte, los municipios de San Benito, Colonia Avellaneda y Oro Verde nada dicen, porque no podrían hacer frente con sus recursos a los subsidios que amortiguarían un poco semejante impacto en los bolsillos de los pasajeros y pasajeras.

Todo este descalabro, como se sabe, se originó por la decisión del presidente Mauricio Macri y su equipo de dejar de subsidiar el transporte público de pasajeros, como ya lo había hecho con los otros servicios como la luz, el gas, etcétera. Lo pudo hacer montado sobre la legitimidad que le habían otorgado las urnas en 2015 y 2017. Esos triunfos electorales, a su vez, estuvieron apoyados sobre el argumento de la "pesada herencia recibida" que hacía indispensable el ajuste; pero también sobre la estrategia discursiva de que subsidio es igual a "regalo" que "pagamos todos con nuestros impuestos".

Detrás de estas construcciones de sentido subyace la idea de que debemos ganarnos con nuestro esfuerzo y nuestro sudor el dinero necesario para tener electricidad en casa, prender el horno y viajar hasta el trabajo, la escuela o la facultad. Se trata de un concepto que, paradójicamente, nace desde quienes no transpiran en verano ni sienten frío en invierno y se toman vacaciones cada fin de semana largo. Estos serían los ciudadanos de primera.

Ciudadanos de segunda son quienes deben recortar sus gastos más allá de lo posible para poder pagar las tarifas. Y también están los ciudadanos de tercera: los que ni recortando pueden pagarlas, porque los aumentos no tienen, ni por asomo, relación con el nivel de las recomposiciones salariales. En esta categoría se encuadran los que de un día para otro deberán pagar 67% más el boleto general del colectivo y todavía más en las otras modalidades: Primario de 1,48 pesos a 12,40 pesos (737%); Secundario de 3,72 pesos a 12,40 (233%); universitario de 4,45 pesos a 12,40 (178%); obrero de 9,66 pesos a 14,88 (54%) y jubilado de 6,68 pesos a 19,84 (197%).

Y todo esto sin hablar de las condiciones en que se viaja, incumplimientos en las frecuencias, falta de higiene, colectivos que se rompen en pleno recorrido, calor, frío y demás incomodidades por las cuales se pagará un precio irracional.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario