Cambiemos de deporte

Martes 06 de Diciembre de 2016

"A fin de año vamos a hacer un análisis, esa beca es del Enard y lo que evaluamos es deporte de alto rendimiento. Lo que estamos evaluando también son los logros conseguidos. Uno salió creo que 89º y otro abandonó en los Juegos Olímpicos. Lo que se evalúa también es el deporte de alto rendimiento porque el Enard financia a los deportistas de alto rendimiento".

Carlos Mac Allister, antiguo y oscuro y mediocre exmarcador de punta, hoy, milagros de la meritocracia gobernante, al frente de la Secretaría de Deportes de la Nación, calificó así la actuación de los atletas olímpicos en Río. Desprecio por el puesto 89º, y por un abandono en plena competencia.

Nada asombra ya. Todo aquello que baje de quienes hoy gobiernan tiene un tinte mercantilista, antipopular, de poco apego a las necesidades y urgencias de la gente de a pie, común como todos los mortales.

Ahora les llegó el turno a los atletas, a los deportistas, con el crudo relato-exigencia, del que el oscuro lateral es solo portavoz, apenas un pequeño replicante de lo que viene de arriba, como continuidad de políticas conservadoras. Solo si ganás servís, solo si generás riquezas (para unos pocos) servís. Solo si pertenecés a nosotros servís, te ayudamos, te apoyamos.

Porque ese pensamiento, esa lógica triunfalista no es exclusiva de este señor pampeano. No es su razonamiento individual, si es que lo tiene, el problema principal. Este radica en la concepción por demás errónea y dañina que tienen los aristócratas gobernantes sobre el deporte en sí y el rol que este debe cumplir en nuestra sociedad, en el desarrollo de la misma, hasta culturalmente.

Para estos tipos que administran sus fortunas y la de sus socios de negocios, hoy formando parte del gobierno, el deporte debe rendir frutos. Medallas, trofeos, campeonatos. Que puedan sacarle "tajada" con una foto, sonrisas y a la primera plana. Si no entrás en la elite, si te bajaste del podio, si no llegás a las finales, amigo deportista, atleta por elección y esfuerzo personales, olvídate del apoyo del Estado. Que no está para esas cosas, para perdedores que no entran en la foto. El señor exjugador ahora pidió disculpas, "me expresé mal" afirmó. Pero ya nada importa. El daño está hecho, el mensaje está en el aire, las becas ya fueron. Cambiamos.