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Buenas prácticas rurales

Viernes 11 de Octubre de 2019

“Es fundamental aprender a escucharnos, vivimos en una sociedad gritada, vivimos en un clima de conflicto y tenemos que tratar de salir de esto, volver a dialogar y encontrarnos”. Así piensa Luis Tedesco, directivo de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) que ofreció una conferencia en Paraná. La cita contrasta de plano con el gesto de los hombres de campo que amenazaron a los organizadores de una charla del Foro Ecologista en una escuela de Colonia Nueva.

Tedesco tiene otra forma de ver la confrontación que se gestó en torno al uso de productos químicos en el ámbito agrícola provincial: “La producción agropecuaria parte de un ecosistema natural que se intervino a lo largo de la historia, el impacto de la agricultura fue mucho menor hace 10.000 años porque había menos habitantes en el planeta y hoy con 7.000 millones de habitantes, el impacto es mucho mayor”, reflexionó.

El hombre dijo lo suyo durante la Jornada de la Asociación Entrerriana de Periodistas Agropecuarios, donde se abordó la producción y comunicación como desafíos para la industria agroalimentaria. En ese contexto aportó que “el concepto de buenas prácticas agropecuarias se comenzó a tener en cuenta cuando surgió la ley de la provincia de Buenos Aires, que apenas hacía referencia a algunas prácticas deseables. Las buenas prácticas agropecuarias aparecen mucho después, con la Ley N° 10.699 del año 1988. Esa norma fue la primera que incorporó la receta agronómica y aparece el rol del ingeniero agrónomo que le empieza a poner fichas al uso responsable de fitosanitarios. Es un concepto que se va evolucionando y enriqueciendo”, comentó el profesional.

En el sitio de noticias rurales campoenaccion.com se puede acceder a mucho de lo que sucedió en el foro de los cronistas del campo, incluso a las precisiones de Tedesco aquí expuestas. Por caso sentenció: “Desde Aapresid elegimos nombrar a las buenas prácticas como prácticas de producción sustentables porque tenemos la posibilidad de medir los parámetros de sustentabilidad. De esta manera toda vez que implementamos una práctica lo correlacionamos con un índice de sustentabilidad ya sea económico, ambiental o social, de esa manera tenemos la posibilidad de entender esas prácticas que nos permiten evolucionar en los sistemas de producción sustentable”.

El experto pone en consideración una serie de definiciones que expresan un punto de vista acerca de lo que sucede en el agro. Cuenta, en definitiva, lo que hacen quienes trabajan con una ética favorable al medio ambiente. En tanto aquellos que porfían en elegir el camino de la violencia, tal y como dio cuenta la denuncia en la Justicia entrerriana sobre los aprietes en Colonia Nueva, no deben ser tratados de otra manera que como personas violentas con intolerancia al debate de ideas. Si para acordar un nuevo modelo de producción agrícola la prepotencia será la regla de las discusiones es apuesta segura el fracaso de cualquier intento. En cambio, si capea la sensatez es posible que el campo se encamine a un sistema de generación de riqueza más sano y saludable.

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