Miradas
Martes 05 de Junio de 2018

A favor de la deuda o del pueblo

En un capítulo de la segunda temporada de la serie Billons (disponible en Netflix), cuatro dueños de fondos de inversión (o de cobertura) de Wall Street reciben la información de que Nigeria planea devaluar su moneda. La situación es aprovechada para provocar movimientos financieros que devastarían al pueblo de ese país africano, pero "no queda otra", según afirma uno de los empresarios en una entrevista en un canal de televisión.
Este spoiler a medias (lo que sucede después será lógico de la ficción, no de la realidad) pareció una escena de lo ocurrido hace pocas semanas en Argentina. La corrida cambiaria (del dólar) con origen en medidas adoptadas en Estados Unidos y la consiguiente depreciación del peso, nos dejó en la lona: la inflación terminará golpeando los bolsillos de los trabajadores aún más; a su vez, se trató de un negociado gigantesco para bancos e inversionistas contados con los dedos de las manos.
Si para algunos la imagen más fresca de la corrupción es la del exfuncionario kirchnerista José López llevando bolsos con 9 millones de dólares y una carabina calibre 22 a un convento, habría que imaginar a miles de López, con miles de bolsos y miles de millones de dólares, llevándose la plata, no a un convento, sino a sus países de origen; no con un fusil, sino con bancos; no con monjas implicadas, sino con funcionarios adeptos.
Los ganadores de la corrida que nos tuvo a todos durante días prendidos a las pantallas como si fuera el mundial, como especialistas en economía y finanzas pero sin entender absolutamente nada de lo que estaba pasando son los que se llevaron ese dinero con tantos ceros; casualmente, bancos íntimamente relacionados con ministros del gobierno nacional. A su vez, tuvo la consecuente pérdida de reservas, según calculan algunos especialistas, de 10.000 millones de dólares. Y pensar que para morigerar el negocio de aquellos, tenemos que poner lamparitas LED o bañarnos con agua fría.
Ahora, mientras esperamos que se firme el acuerdo salvador con el FMI, nos preparamos para tener menos salud pública, menos educación, menos trabajo, menos salario y un largo etcétera.
Quienes causan y se enriquecen con el problema que acarrea pesares al pueblo nos traen la solución que servirá para lo mismo: enriquecerlos a los bancos y empobrecer a los argentinos.
Una nueva gran estafa, en su enésimo capítulo a lo largo de nuestra historia, está en marcha. El máximo investigador de la deuda externa argentina, Alejandro Olmos, sostuvo en su denuncia penal contra los responsables del endeudamiento: "Frente al hambre, la desocupación y el saqueo, o se está al servicio del pueblo contra la deuda, o se está contra el pueblo al servicio de la deuda". Su hijo, Alejandro Olmos Gaona, estuvo hace días en Paraná y afirmó: "El FMI va a prestar plata con condiciones. Pidió bajar el déficit fiscal y hacer movimientos que siempre perjudican a los más vulnerables. Los que especulan con el dólar son grandes grupos económicos que no van a ser afectados. Sí a los que trabajan, o son despedidos, ante la retracción del empleo público y privado".

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