Domingo 28 de Abril de 2013
Desde sus primeros números, Diario UNO refleja las noticias sobre el reino animal, difundiendo derechos y denunciando abusos. En la sección “Animalada”, miles de perros y gatos sin hogar han encontrado una nueva familia.
En vísperas del Día del Animal, aquí están algunas de las buenas noticias, de las historias con final feliz. Un pequeño homenaje.
Tina, perdida y encontrada
"URGENTE! Se acaba de perder la perrita que mi hijo que me dejó encargada!!"
El mail que llegó a la sección Animalada reflejaba la angustia de Verónica. Su hijo Martín junto a su esposa Jimena, que residen en Buenos Aires, adoptaron en febrero una perrita de un refugio de Tigre. La nombraron Tina. Y días atrás, tuvieron que viajar a Europa por cuestiones laborales.
La mamá de Martín viajó especialmente a Buenos Aires a buscar la perra hasta que la pareja regrese, pero apenas una hora después de llegar a casa, en Paraná, Tina se tiró de la terraza a la vereda.
Su “abuela” Verónica se desesperó ante la ausencia. Mandó mails, pegó carteles y puso avisos en los medios para recuperarla. Afortunadamente, Tina se refugió en una estación de servicio céntrica, y gracias a las medallas con el nombre y teléfono grabados, fue recuperada.
Ahora, mientras Martín y Jimena caminan por Roma, Tina y Verónica se miman en Paraná.
Fiorella, salvada de la eutanasia
Hace dos años, Rosana y su pareja fueron a una veterinaria de avenida Don Bosco a buscar artículos para sus dos gatos y su perrita. Detrás del mostrador, había una gatita bebé, postrada. “El veterinario nos dijo que había nacido con un problema en la columna, espina bífida, y como no podría caminar, sus dueños se la habían llevado para realizarle eutanasia”. Sin pensarlo dos veces, la adoptaron, y Rosana, con alma de artesana, le confeccionó un carrito para caminar, con rueditas de mochila. Fue ensayando y probando hasta que logró un diseño a medida para Fiorella, “la flor más bella”.
Pero cuidar de un animal discapacitado no es fácil: “Todas las noches le saco el carrito para dormir, lavo sus patitas, que suelen lastimarse cuando logra sacarse el carrito, y le pongo una pomada especial. Duerme en una jaulita, sobre un colchón mullido, y durante el día toma sol recostada en un telgopor donde queda como colgada, para que el carrito no le moleste. Intenta saltar, pero es lo único que no puede hacer”
Rosana termina: “Si tuviera trabajo podría adoptar algún otro animal abandonado, pero la mutual y farmacia donde trabajé como administrativa cerró y desde entonces estoy desempleada”, dice, mientras Fiorella la mira con sus enormes ojos amarillos inundados de amor.
Carbón, doctor en Leyes
Hace unos meses, llamaron del Club Náutico Paraná para que los voluntarios del Grupo Ayuda Animal retiren un pobre cocker muy enfermo, ya que “no tendría buen final ahí”, dijeron los empleados. Su sarna estaba tan avanzada que le había ocasionado grandes lastimaduras, sumado a parasitosis y desnutrición.
Debió ser internado en la veterinaria del doctor Cura, con pronóstico reservado. Pero los cuidados amorosos fueron fundamentales, y a las tres semanas, el animal parecía otro, y fue publicado en Diario UNO para encontrarle un nuevo hogar. “Una amiga me dijo que había visto el diario donde ofrecían un cocker adulto, en recuperación, y decidí adoptarlo” dice Eduardo. Días antes había fallecido mi cocker anterior. Aunque Carbón todavía no estaba tan lindo como ahora, lo traje, y como el perro está siempre conmigo en el estudio jurídico, le explicaba a los clientes que ya iba a sanar” .
Gracias a los baños sanitarios y cuidados, Carbón se repuso completamente, y hoy perro y dueño son uno solo, en la casona y estudio que comparten.
"Humilde consejo... adopten un callejero!!!"
Un viernes de febrero de 2006, mirando un programa de tv de una canal local me entusiasmó un micro de protectoras de animales. Me llamó la atención cuando mostraron la foto de una perrita abandonada justo en la esquina de mi casa, ya que esa noche llovía. Fui a verla y me dio mucha pena porque estaba flaquita. Volví a casa, le preparé comida y la llevé. A partir de ese momento todos los días le alcanzaba agua fresca y alimento.
Me llamaba la atención que no se paraba y tenía una mirada muy triste. El día 13 de ese mes cuando llegué al lugar, me sorprendió que se paró, se acercó a mí, pude acariciarla, hablarla, cuando de pronto un señor indigente que solía estar en esa esquina, con un palo le pegó fuerte delante mío. La pobre salió corriendo y se escondió detrás de unas plantas de una institución militar de la esquina. De allí salió un hombre y le derramó un balde con agua. Fue en ese instante en que decidí que tenía que ser mía. Llamé a la dirección de Zoonosis municipal e inmediatamente llegaron al lugar. Me preguntaron el nombre de la perrita, y le puse Dulce. Entonces la llevaron, la castraron y supe que tenía aproximadamente un año y medio. A partir de ese momento se convirtió en mi gran compañía.
Hoy Dulce tiene 8 añitos. En el año 2008, visitando a una amiga que ama a los animalitos vi en su patio a varios perritos, pero uno me miraba con tanta dulzura que se lo pedí. A los pocos días mi amiga y su esposo llegaron a casa con “Bartolo”. Es un perrito tamaño grande, con demodexia pero muy bien controlada gracias a sus veterinarios (Nancy y Martín) y por la dedicación personalizada que recibe en casa. Es dulce, cariñoso, juguetón... ¡Y duerme abrazado a una muñeca!
Bartolito hoy tiene aproximadamente 7 años -a Dulce su llegada le significó enfermarse de estrés (por los celos que tenía)- pero lo superó con medicación y con adaptación a su nuevo “hermanito”
Y el 21 de agosto de 2010, una vecina me comentó que encontró un perrito abandonado cruzando una avenida. Lo llevó a su casa pero no podía tenerlo porque su labrador se puso celoso y lo mordió. Le pedí que me lo mostrara... mi intención solo era sacarle fotos y buscarle un hogar a través de diario UNO. Al verlo, tan chiquito y cariñoso, sin dudarlo lo adopté. Inmediatamente lo llevé a la veterinaria, le hizo controles, vacunas, lo desparasitó y pudo saber que tenía aproximadamente cuatro meses de vida. Fue justamente la doctora Nancy quien le puso el nombre Tanguito... el motivo: ella y su esposo se pusieron de novios bailando tango en una academia.
Con Bartolo parecen hermanos gemelos (con diferencia de tamaño y edad), pero donde está uno va el otro. Hoy Tanguito tiene 2 años y ocho meses. Una de las habitaciones de mi casa está exclusivamente destinada a ellos y cada uno tiene su camita y los sábados les cambio las sábanas, estampadas con motivos infantiles.
Por supuesto que los tres están castrados, todos los años reciben sus vacunas antirrábica y séxtuple. Se les pone la pipeta, desparasitación y todos los meses sus médicos veterinarios los buscan para el baño.
Y a Tanguito lo pelan en los meses de calor. También tienen paseadora, Isabel.
Son muy dependientes de mí y yo los amo. Estoy muy feliz de haberlos adoptado, es por ello que en el Día del Animal, sugiero a los lectores que si llevan a sus casas a un callejerito, no se van a arrepentir.
El amor y la fidelidad que brindan es incomparable. En este día tan especial, Dulce, Bartolo y Tanguito desean que los humanos adopten un animalito que los necesite. ¡Feliz Día!
Alicia Varrone