Gilda: dejó la docencia para convertirse en ídola de la cumbia

Miriam Bianchi dejó la docencia para perseguir su sueño musical. Su historia también quedó ligada a Entre Ríos, donde nació el mito popular

10:27 hs - Domingo 11 de Octubre de 2026

Miriam Alejandra Bianchi nació el 11 de octubre de 1961 en Villa Devoto, Buenos Aires. Antes de convertirse en Gilda, la artista que conquistó al público con su voz y sus canciones, tuvo una vida marcada por las responsabilidades familiares, la docencia y un deseo que durante años pareció quedar en segundo plano: dedicarse a la música.

Se formó como maestra jardinera, trabajó con niños y construyó una familia. Sin embargo, su vocación artística nunca desapareció. En 1990, un aviso que buscaba cantantes para una agrupación tropical fue el punto de partida de un cambio que transformaría su vida. Pese a las resistencias de su entorno y a los prejuicios de una escena musical en la que no encajaba con los modelos de la época, decidió presentarse a una audición.

Allí comenzó a abrirse camino en un ambiente que no siempre recibió con facilidad su estilo. Con una imagen distinta y una manera particular de interpretar, Gilda fue construyendo su identidad artística hasta ganarse un lugar en la música tropical.

En 1995 llegó Corazón valiente, el álbum que consolidó su popularidad y amplió su llegada al público. Canciones como No me arrepiento de este amor, Fuiste y Paisaje se convirtieron en parte de un repertorio que continuó sonando mucho más allá de su breve carrera.

Una historia ligada a Entre Ríos

El destino de Gilda quedó unido para siempre a la provincia. El 7 de septiembre de 1996, cuando viajaba hacia Chajarí para realizar una presentación, el micro en el que se trasladaba junto a su equipo chocó contra un camión sobre la Ruta Nacional 12. La cantante tenía 34 años. En el accidente también murieron su madre, su hija y varios integrantes de la banda.

Su muerte interrumpió una carrera que estaba en pleno crecimiento, pero no apagó su presencia en la cultura popular. Con el paso del tiempo, sus canciones siguieron conquistando nuevas generaciones y su figura adquirió una dimensión que excedió lo musical.

En el lugar del accidente, en Entre Ríos, se levantó un santuario al que llegan seguidores para dejar flores, fotografías y pedidos. La devoción popular convirtió a Gilda en una figura asociada a los milagros, aunque ella misma aclaraba en vida que no era curandera.

A 65 años de su nacimiento, la historia de Gilda reúne dos caminos: el de una mujer que se animó a dejar atrás una vida estable para perseguir su vocación y el de una artista cuya voz permaneció en la memoria colectiva. De Miriam Bianchi a la ídola de la cumbia, su legado sigue vivo en cada canción que vuelve a sonar.