Gabriel Bourdin repasó su historia personal, el crecimiento de PetroPac, el valor del rugby en su vida, su compromiso social en Paraná y el impulso al proyecto regional Capibaras XV.
08:49 hs - Domingo 29 de Marzo de 2026
El presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos y referente empresario Gabriel Bourdin dialogó con La Mañana de La Red (88.7) en una entrevista donde recorrió su historia personal, los inicios de Petropack, el valor del deporte en su vida, el vínculo con sus hijos, el rol social del empresariado y su participación en el desarrollo de la franquicia regional de rugby Capibaras
Una historia que empezó en familia y terminó proyectándose a todo el país
La trayectoria empresarial de Gabriel Bourdin comenzó muy temprano. Tenía apenas 18 años cuando, junto a su hermano, dio sus primeros pasos en el mundo del trabajo independiente.
“Soy industrial desde muy chico. Teníamos un pequeño autoservicio con mi hermano en la esquina de Salta y Andrés Pazos y trabajábamos todos los días de seis de la mañana a doce de la noche”, recordó.
Fue en ese contexto cotidiano donde apareció la primera oportunidad que terminaría cambiando su destino.
“Un día estábamos analizando los gastos del negocio y vimos lo que representaban las bolsitas de polietileno. Mi papá nos acercó un recorte del diario Clarín con precios de Buenos Aires. Empezamos a comparar y ahí surgió la idea. Fui a comprar bolsas y empecé a venderles a vecinos que tenían kioscos o fiambrerías”, expresó. Ese primer paso derivó luego en una decisión mayor. “Después vendimos el almacén, compramos una máquina desarmada y la fuimos armando. Siempre trabajamos juntos con mi hermano”, señaló Bourdin.
La sociedad entre ambos no fue solamente laboral: estuvo atravesada también por la historia familiar y por momentos difíciles que los unieron aún más. La muerte temprana de su padre, a los 52 años, significó un quiebre. “ Fue un impacto muy grande para nosotros. De pronto quedamos sosteniendo la familia. Desde ese momento compartimos todo con mi hermano”, contó.
Con el paso del tiempo, aquella idea nacida en un pequeño comercio de barrio se transformó en una industria que hoy emplea a cerca de 700 trabajadores y tiene presencia en distintos segmentos productivos del país.
LEER MÁS: El empresario entrerriano Miguel Marizza: "A los 30 o 40 me creí Batman"
Producción entrerriana que acompaña la vida cotidiana de los argentinos
PetroPac produce envases utilizados por marcas reconocidas del mercado nacional.
“Trabajamos con productos de Nestlé como Nesquik, Nescafé, Leche Nido, La Lechera; con Bimbo; con café La Virginia; con alimentos para mascotas; con envases para pollo, fiambres, quesos, salchichas y productos de limpieza”, detalló.
El empresario destacó especialmente el desarrollo alcanzado en envases vinculados a la conservación de alimentos. “Creo que construimos una industria muy grande, referente en envases y especialmente en conservación de alimentos a largo plazo”, explicó Gabriel.
Actualmente la empresa atraviesa un proceso de recambio generacional. “Ya estamos en una segunda generación. Están trabajando mis hijos y los de mi hermano. Veremos quién decide quedarse y cómo continúa el proyecto”, reflexionó.
Sin embargo, aclaró que su vínculo con la empresa no está atravesado únicamente por lo material ni por los resultados económicos, sino principalmente por una historia de esfuerzo compartido, aprendizaje y compromiso sostenido en el tiempo.
“Es lo que hago con pasión. Es lo que siempre hice”, expresó, al destacar que su relación con el trabajo está profundamente ligada a su identidad y a su forma de construir proyectos junto a otros.
El club como escuela de valores
Más allá de su trayectoria empresarial, Bourdin remarcó el lugar central que el deporte —y especialmente el club— ocupa en su vida personal. Allí no sólo encontró un espacio de formación, sino también de pertenencia, amistad y construcción de valores.
“El club fue un pilar. Hace más de 45 años que estoy ahí. Es donde tengo mis amigos, donde me desarrollé y donde disfruto con mi familia”, expresó. En ese sentido, destacó la importancia de los vínculos que se sostienen con el paso del tiempo y que acompañan en distintas etapas de la vida.
“No cambié mucho de amigos. Sigo con los mismos de siempre. Son los que cuando te ven abrazar la luna te dicen ‘pará, bajá a tierra’. Ese intercambio te hace crecer”, reflexiono Bourdin.
“Fui capitán de la primera, presidente de la subcomisión y tuve el honor de ser presidente del club en sus 90 años y nuevamente en su centenario” , dijo con entusiasmo.
La familia, el tiempo y las decisiones que deja el camino recorrido
Padre de cuatro hijos, Gabriel Bourdin reconoció que el crecimiento profesional y la construcción de una empresa a lo largo de casi cuatro décadas implicaron también costos personales. En ese recorrido, explicó, el tiempo aparece como una de las decisiones más difíciles de administrar. “Hay mucho tiempo invertido detrás del éxito. Muchas veces ese tiempo se lo sacás a tu familia. Después te das cuenta de que tenés un hijo de 30 años y pensás cuántas cosas viviste y cuántas dejaste de vivir”, recordó el empresario.
Con el paso de los años —señaló— esa reflexión se volvió más presente y lo llevó a priorizar los espacios compartidos cuando aparecen. “Cuando mis hijos me llaman para invitarme a comer un asado o a compartir algo con ellos, dejo lo que esté haciendo y voy. Tiene prioridad absoluta”, contó Gabriel. Destacó la importancia de mantenerse cerca, acompañar sus procesos y sostener el diálogo entre generaciones como parte del crecimiento compartido.
El compromiso social como parte del camino
Al referirse a su rol como empresario y dirigente, Bourdin sostuvo que liderar implica construir con otros, generar confianza y sostener convicciones incluso en contextos de incertidumbre.
“El líder tiene que convencer a otros de que el camino es posible. Muchas veces no es el mejor camino, pero la fortaleza de estar todos convencidos hace que las cosas se terminen dando”, señaló. En ese recorrido, destacó que siempre priorizó el factor humano por sobre lo técnico. “Siempre traté de buscar la persona antes que el profesional. Lo técnico se puede contratar. Lo importante son las convicciones y las ganas de progresar”, contó.
Ese compromiso también se trasladó al plano social. Desde 2001 participa de acciones solidarias en el volcadero de Paraná, una experiencia que —según explicó— cambió su forma de ver la realidad. “Conocí chicos que nunca habían visto una milanesa. Personas que viven en la basura y de la basura. Eso te cambia la vida”, reflexionó.
Capibaras: una apuesta al rugby profesional del litoral
En paralelo, Bourdin es uno de los impulsores del proyecto Capibaras, la franquicia regional que busca generar oportunidades profesionales para jugadores del litoral sin que tengan que emigrar para desarrollarse. “La idea es que nuestros jugadores puedan pasar del amateurismo al profesionalismo sin tener que irse lejos”, dijo el paranaense.
Según explicó, la iniciativa reúne a empresarios vinculados al rugby de la región y representa una apuesta a largo plazo centrada en el desarrollo deportivo. “Hoy somos cuatro: tres santafesinos y yo. Es una aventura. No sabemos si algún día será un negocio, pero la satisfacción es que nuestros jugadores tengan oportunidades”, explicó.
Al cerrar la entrevista, sintetizó su mirada sobre el liderazgo y el trabajo colectivo. “Las cosas no vienen solas. Hay que buscarlas, trabajarlas y volver a empezar cada vez que haga falta”, razonó Bourdin.