Tranquilos
Ahí están ellos sin molestar a nadie echados en la vereda de calle Cervantes. Un vecino les dejó alimento y otro les acercó agua. Obvio que ni se movieron, a pesar que los transeúntes realizaban maniobras para poder cruzar. “Son buenos”, dijo un hombre al fotógrafo de UNO. Foto UNO / Juan Manuel Hernández
Jueves 28 de Abril de 2016