Viernes 20 de Junio de 2014
Marcelo Medina/ Especial
mmedina@unoentrerios.com.ar
La industrial ciudad de Porto Alegre vibra al ritmo de la Copa del Mundo a pesar de estar alejada del calor atrapante de Río de Janeiro, Manaos, Fortaleza o alguna otra sede. El frío pasa casi desapercibido en las calles de esta gran ciudad de un poco más de 4 millones de habitantes. Los 12º fueron agradables. Todo está preparado para recibir a Argentina el miércoles. Ya casi no quedan casas para alquilar. “Las reservas volaron por Messi”, contó a UNO Lugi, encargado de una inmobiliaria cuando nos entregaba la llave del departamento que habíamos reservado hace ya un tiempo.
Departamentos y casas hay, pero ya quedan las más caras. La semana sale entre 2.000 y 3.000 reales según la ubicación, pero puede haber algo más barato. Acá todo se multiplica por 5 pesos y los dólares por 2. Los euros se reciben a mejor valor. Igual las tarjetas de débito y crédito funcionan bien. Con lo único que hay problema es con los teléfonos, pero eso parece ser un problema a nivel mundial. En el sur de Brasil no es caro almorzar o cenar. Se puede comer muy bien desde 20 reales y la cerveza está a 2,50 reales. Llenar el tanque sale más o menos 400 pesos, muy similar a Argentina. El litro de nafta cuesta unos 2,10 reales o 2,30 según la petrolera.
La capital de Río Grande do Soul ya recibió a dos de cinco partidos que acogerá durante el torneo. Ayer hubo protestas en las calles. El diario gratuito que se entrega en las oficinas de turismo en portugués, inglés y español describe la manifestación como pacífica. No obstante tituló: “Acto termina en conflicto en el centro de la ciudad”. Además destaca que la Policía disparó bombas de efecto moral para dispersar a 100 manifestantes. Tres militantes y dos periodistas terminaron heridos. Las personas que se movilizan se quejan por los gastos para la Copa. Critican a Dilma y a la FIFA.
El miércoles, los holandeses y australianos coparon el Beira- Río y el predio habilitado para seguir los cotejos y las calles. La marea naranja se adueñó de todo. A pesar de ya no jugar más en esta sede, se quedaron. Muchos según contaron a los diarios locales que llenan páginas con entrevistas a los hinchas aprovechan para ir a las Cataratas, en Misiones, y después retornan a Brasil. Ni hablar que el cambio los favorece. En la ciudad del Gremio y el Inter los bares están repletos de europeos, muchos ya se instalaron para ver a Messi. También hay muchos peruanos y ecuatorianos. Ayer los partidos de Colombia y Uruguay fueron seguidos por una multitud en los locales ubicados en calle Lima e Silva. Ayer fue feriado religioso en Porto. La gente se volcó a las calles, en las que hay una gran presencia de la policía militar. La reventa de entradas está prohibida por eso antes del encuentro entre Holanda y Australia ocho personas fueron detenidas por precios abusivos. Sí, algo así como los precios cuidados me explicaron. En pocas palabras uno no puede pedir lo que quiere por un ticket cerca del estadio porque lo detienen. Sin embargo, el hecho más llamativo fue que en el aeropuerto Salgado Filho una delegación de hondureños se olvidó un maletín con 200 entradas. El equipaje fue entregado luego por la Policía al personal de la aerolínea. La pérdida de las entradas le hubiese significado a los dueños de la compañía unos 10.000 dólares.
Porto Alegre es siempre esa ciudad de paso para los turistas argentinos que van de vacaciones a Florianopolis u otro lugar de Santa Catarina. Pero vale la pena entrar y recorrer. Es una gran metrópolis, que combina construcciones antiguas y modernas. Los edificios de la policía militar y local son imponentes. Cualquier jefe de la Policía entrerriana se quedaría sorprendido.
El transporte público funciona o por lo menos eso parece. El pasaje ida y vuelta a la cancha está a 2,50 y recorrer la ciudad en un colectivo de piso y medio sale 18 pesos de lunes a jueves y 20 de viernes a domingo. Porto Alegre tiene una variada oferta que va del tango hasta restaurantes para comer asado. Pero sobre todas las cosas tiene una onda extraordinaria para recibir a las personas que llegan a la ciudad para vivir la copa del mundo.