Espectaculos

"Primero vengo yo, después Al Capone"

Así bromeó Luciano Garbellano en su reaparición mediática tras el escándalo del robo de las joyas en Paraguay. Fue en Ponele la Firma, por América. Contó dónde estuvo prófugo y dio su versión.

Lunes 27 de Agosto de 2012

Tras un anuncio infructuoso días atrás en donde se prometió su presencia y finalmente Garbellano no apareció “por consejo de su abogado”, ayer el empresario vinculado al robo de joyas en Paraguay junto a Moria Casán visitó el piso de Ponele la Firma, programa de América que conduce Marcelo Polino.

“Estuve prófugo, sí. Pero, ¿cómo me voy a entregar a una Justicia que no es impoluta sin saber lo que me pueden hacer? Me quedé en Paraguay hasta el domingo pasado en la quinta de un amigo en Ciudad del Este. Pasé la frontera caminando, saludé a los centinelas de la patria, crucé a Argentina y me tomé un auto”, señaló muy suelto de cuerpo el ex socio de Moria, quien tiene pedido de captura en el vecino país.

“Primero vengo yo, después Al Capone”, bromeó antes de dar su versión de los hechos: “Cierto sector del periodismo hizo de esto un reality y se taparon muchas cosas. Yo estuve en un megaevento, me dijeron que las joyas eran réplicas de esas joyas valiosas que tienen un costo de entre 300 y 500 dólares. Nadie puede creer que Moria, Galo y yo, haciendo un evento de 300 mil dólares, nos vamos a llevar una réplica para repartirnos una ganancia entre los tres”.

“Yo no estaba en el camarín. Cuando termina el espectáculo, sigo a Moria hasta el camarín, ella tenía puesta la joya, y le digo: ‘¿Está todo bien?’ y me dice: ‘Sí’. Entonces me fui. Luego Galo me cuenta que él se la sacó y la dejó en el estuche. Había 14 personas en el camarín. La joyería (N. de R.: de Armando Benítez, el denunciante) era una joyería chica en donde entran las empleadas domésticas que roban una joya importante a sus patrones y las venden ahí”.

“Hay dos puertas en el predio, yo esperaba en una salida y de una puerta a otra hay 10 cuadras de diferencia, y allí cuando me entero ya no había nadie. Hay algo importante, como dijo Morla, que es que ahí hay videos. 28 cámaras solamente en un pasillo. Si hubiesen querido resolverlo llamaban al servicio de inteligencia paraguayo, miraban los videos, y se solucionaba en un día. ¿Era necesario hacerle pasar ese momento a una señora como Moria de dejarla ir sin revisarle las valijas? Las joyas faltaron del camarín, yo no sé quién se las llevó, la Justicia deberá decirlo”.

Luego, escuchando testimonios en su contra (Nazarena Vélez, Atilio Veronelli, Coco -el chofer de Moria- y Pachano) dijo que se trató de “cuatro empleados desleales y una ex novia que cuando se casó fui más nota yo que su novio. Pachano debería ocuparse más de sus adicciones, debería darle cuenta a su hija por eso”.

Sobre el episodio en donde discutió con la primera fiscal de la causa, al punto en que ésta renunció, dijo: “Volvería a hacer lo mismo que hice. Por ese delito de apropiación yo enfrentaba 8 años de cárcel y esta fiscal es un estereotipo de la codicia y de la infamia. No era independiente, era parcial y todo el tiempo le decían a Armando y su abogado lo que tenían que decir. El juez fue correcto”, arguyó.

Fuente: Diario Popular
 

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