El adiós a Peter O’Toole, un gigante de la actuación
El irlandés murió a los 81 años. El papel que le dio inmortalidad fue el de Lawrence de Arabia.

Lunes 16 de Diciembre de 2013

El actor irlandés Peter O’Toole, que falleció a los 81 años, pasará a la historia del cine por su versatilidad, sus magnéticos ojos azules y su magistral interpretación del coronel T.E. Lawrence en Lawrence de Arabia (1962).

De personalidad extrovertida y alegre pero también díscolo y combativo, O’Toole dio sus primeros pasos en el mundo interpretativo en teatro con papeles de Shakespeare para dar el salto a TV en 1954 y debutar en cine, en 1959, en un film menor, Kidnapped.

De padre irlandés y madre escocesa, su fecha y lugar de nacimiento siempre estuvieron rodeados de cierta imprecisión, y si bien algunas fuentes aseguran que nació en Connemara (Irlanda), para otros es
oriundo de Leeds (norte de Inglaterra). El propio O’Toole aceptaba como fecha válida de su nacimiento el 2 de agosto de 1932.

Su versatilidad y talento para meterse en la piel de personajes complejos es ampliamente reconocido. Sin embargo, O’Toole pasará a la historia por su colosal interpretación del controvertido coronel británico T.E. Lawrence en Lawrence de Arabia, obra maestra de David Lean, donde regaló una de las mejores interpretaciones que se han visto en cine.

La magia interpretativa que derrochó O’Toole dando vida al polémico héroe inglés que luchó en el frente turco en la I Guerra Mundial sobrepasó las expectativas, teniendo en cuenta que su elección llegó de rebote, después de que Marlon Brando y Albert Finney rechazaran ese papel.

La profunda implicación del actor en el proyecto lo llevó, incluso, a vivir con un beduino más por los desiertos de Jordania y Marruecos –dos países donde se rodó la cinta–, y varios beduinos que conocieron en vida al verdadero “Aurens” llegaron a decir que el irlandés había traído de vuelta al desierto al auténtico coronel.

El filme, un alegato anticolonialista que ganó siete Oscar, incluido el de “mejor película” –si bien Gregory Peck se llevó el de mejor actor por Matar un ruiseñor–, fue un referente interpretativo y argumental y continúa siendo uno de los grandes clásicos de la historia del cine.

Llegarían otros proyectos de relevancia como La noche de los generales (1966) o El hombre de la Mancha (1972), aunque ninguno superararía el éxito de Lawrence de Arabia.

Fuera del universo interpretativo, O’Toole maltrató su salud con una confesa adicción al alcohol y esa dependencia del whisky lo situó en 1976 al borde de la muerte, cuando le tuvieron que extirpar parte del
estómago y el intestino.

En 1979, cuando parecía que su carrera interpretativa había muerto, participó en Calígula, con Malcolm McDowell y Helen Mirren, y volvió a implicarse en otros proyectos comerciales hasta que El último emperador, de Bernardo Bertolucci, y Troya lo devolvieron a la primera línea.

En 2006, recibió fue candidato a mejor actor en los Globo de Oro y en los Oscar de 2007 por su papel en Venus. El anuncio de su retirada el 11 de julio de 2012 tomó por sorpresa al mundo del celuloide. En un comunicado, su publicista explicó que el intérprete se había quedado "sin aliento" y que no volvería.

PANTALLA GRANDE

Peter O'Toole tuvo una trayectoria en cine que se extendió por 53 años. Su último papel fue para la película Cristíada, estrenada el año pasado.

SALUD

Además de su adicción al alcohol, O’Toole tuvo otros problemas. Era dependiente de la insulina y tuvo una enfermedad en la sangre de la que se recuperó en los ’70.