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Vuelve "La Delfina, una pasión", retrato de un amor de antaño

El sábado se reestrena la obra de Susana Poujol, dirigida por Milagros Reñé, sobre Norberta Calvento y La Delfina, las mujeres de Ramírez

Miércoles 04 de Septiembre de 2019

Se reestrena La Delfina, una pasión, la obra de Susana Poujol dirigida por Milagros Reñé. La obra se podrá ver el sábado, a las 21, en la Sala 2 del centro cultural La Hendija (Gualeguaychú 171, Paraná). También habrá funciones los sábados 14, 21 y 28.

La obra representa las distintas actitudes frente a la vida de dos mujeres que, amando al mismo hombre, una decide esperarlo y la otra compartir sus proyectos, sus acciones y luchar por los mismos objetivos. Dos mujeres en la historia de un mismo hombre, el general Francisco Pancho Ramírez, el caudillo entrerriano que dejó a Norberta con promesas de altar y que eligió como compañera a La Delfina.

Con el asesinato de Ramírez, Delfina debe huir, el destino la lleva a refugiarse en casa de Norberta. En esta convivencia tan entreverada, una aprende algo de la otra.

“Es una historia ficcional pero con personajes reales. La Delfina fue la amante de Pancho Ramírez, Norberta Calvento era la prometida de él, también aparece su hermano y una empleada. Todos ellos son personajes reales y refieren a una historia real: Pancho deja a su prometida y se va a luchar con La Delfina, él se enamora de ella y ella es coronela, tiene batallones a cargo. Las tropas enemigas la toman prisionera y él vuelve a rescatarla junto con Anacleto Medina. Ahí, él es asesinado y ella se escapa con Anacleto”, sintetizó la directora, en diálogo con Escenario.

La obra empieza en el momento en que La Delfina es perseguida tras la muerte de Pancho y va a buscar refugio a la casa de Norberta, porque no tiene otro lugar a donde ir. “Ahí se dan muchas situaciones entre estas dos mujeres que aman al mismo hombre pero que encaran la vida de forma distinta, por un lado está Delfina, que toma las lanzas y pelea por lo que quiere, y por otro lado está Norberta, que se sienta a esperar un hombre”, comentó Reñé.

La obra está dividida en tres actos, y entre cada uno pasan nueve años: “Se muestran 18 años de la vida juntas de estas dos mujeres y cómo esa relación va cambiando, cómo se van aunando en otras cercanías que no tienen que ver con el odio que las separó en el principio”.

El elenco está conformado por Sandra Blasón como la empleada, Valeria Pereyra como La Delfina, Lorena Mercedes Díaz como Norberta Calvento y Juan Pablo Amarillo como el hermano de Norberta. “Es un drama, algo que no hacía desde hace mucho, porque a mí me tira más el humor. Pero los chicos me pidieron que los dirija y me pareció un desafío por esta carga histórica y esa trama apasionada de la obra. La verdad que formamos un hermoso grupo de gente”.

Con respecto a la confluencia de obras en cartelera como La Delfina, una pasión; Ramírez, un musical folk; El farmer, Juan Manuel de Rosas en el Destierro y Artigas, el otro, Reñé opinó: “Hay como una necesidad de revalorización y defensa de lo patriótico. Hay una necesidad del pueblo, del espectador, de resistir a esto que nos han querido imponer, lo de la meritocracia y el sálvese quien pueda. Uno ve que cuando se junta con otro y se aúna en un objetivo a conquistar un objetivo noble, la vida tiene sentido. Nunca pasó que coincidan tantas obras sobre próceres y patriotas, me parece un buen síntoma, porque todas estas obras rescatan valores y esto da esperanza. Es interesante que eso se vea en el teatro”.

Las entradas pueden comprarse anticipadamente a los teléfonos 3434481215 o al 3434542566.

Un amor histórico

Se trata de una pieza escrita por la dramaturga Susana Poujol, de corte dramático, que cumple los requisitos de las historias apasionadas con la perfección del ya legendario amor entre el caudillo argentino Francisco Ramírez y su cautiva portuguesa, la Delfina.

Francisco Pancho Ramírez, el Supremo Entrerriano, fue el creador de la República de Entre Ríos. Formó parte del partido artiguista, liderado por el oriental José Gervasio Artigas, a quien luego enfrentó hasta derrotarlo, obligándolo a exiliarse. Poco después perdió la vida en un encuentro con las fuerzas de quien anteriormente había sido su aliado, Estanislao López.

La figura de la concubina de Ramírez, que ha pasado a la historia simplemente como La Delfina, aunque poco se sabe de ella, ha atraído la atención de los historiadores. Era una portuguesa, cuyo origen aún se desconoce, a la que Ramírez capturó en los enfrentamientos de los portugueses con Artigas. Se dice que esta mujer rubia pertenecía a la nobleza portuguesa afincada en San Pedro del Río Grande y que por tal origen nobiliario se le apodaba La Delfina.

Tomada cautiva, Ramírez se enamoró de ella, hasta el punto de romper su compromiso con Norberta Calvento, hermana de uno de sus mejores amigos. La Delfina estuvo junto a Ramírez desde entonces, en especial en el frente; hábil como amazona y en el uso de las armas, vestía uniforme militar (generalmente una chaquetilla roja y sombrero tipo chambergo con una pluma) con charreteras de coronel.

Sin embargo, la desgracia se abatiría sobre la pareja de enamorados en Córdoba un aciago julio de 1821. Sorprendidos por una partida, Don Pancho y sus hombres huyeron a uña de caballo, pero atrás había quedado la Delfina. Sin pensarlo, Francisco volvió grupas y como un tigre peleó por su mujer. Eran muchos, pero Ramírez se trenzó en desigual batalla, donde llevó la peor parte. Quedó Ramírez tendido en el campo. Antes de morir, supo que su Delfina estaba a salvo.

Siguiendo el rito de los vencedores, la cabeza de Ramírez fue cercenada como un trofeo. Después de embalsamarla, López la exhibiría a modo de escarmiento. El indio Medina llevó a la Delfina atravesando montes impenetrables de quebrachales. Meses tardaron en llegar a Entre Ríos. Allí Mansilla se había hecho gobernador y Norberta ya conocía la suerte aciaga de su prometido. Delfina vivió la oscura existencia de la amante a la que todos querían olvidar. Murió en 1834. El día de la muerte de Ramírez fue rescatada por Medina y salvó su vida. Cruzando el Chaco logró regresar a Concepción del Uruguay, donde sobrevivió 18 años a su pareja.

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