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Una historia de un estilo "bien argentino" sobre el miedo a lo diferente

Griselda Siciliani y Germán Palacios cuentan cómo es la adaptación del filme de Gastón Duprat y Mariano Cohn, que sigue en el Multiteatro porteño

Lunes 05 de Agosto de 2019

A nueve años del estreno del filme El hombre de al lado, la dupla Gastón Duprat y Mariano Cohn traslada la historia al teatro bajo el título La mujer de al lado con protagónicos de Germán Palacios y Griselda Siciliani en una propuesta que “da forma a una historia bien argentina”. La pieza, con dirección de los cineastas y productores Cohn y Duprat, sigue en cartel en el porteño Multiteatro en una experiencia que para Palacios “es un evento diferente que implica el rescate de una anécdota para dar forma a un hecho teatral”.

“Un conflicto de medianera entre vecinos que son antagonistas por su extracción socio-económico-cultural convierte esta disputa de vecinos en una lectura mucho más grande en donde se desprenden un montón de cosas sobre cómo somos los argentinos”, arriesga Palacios en una entrevista con Télam sobre la propuesta teatral.

Para Siciliani el foco de la trama que plantea la obra “tiene que ver con un conflicto de clases, el miedo a lo diferente, el prejuicio, la imposibilidad de comprender al distinto”. “Cualquiera puede sentirse identificado con los dos lados, con los dos personajes y reírse con las peores cosas. No hay héroes, todo es muy irónico, muy salvaje”, afirmó la actriz en la entrevista.“Gastón y Mariano están haciendo una experiencia a la que aportan el punto de vista y el humor sobre un material que conocen mucho y sobre el que han tenido una apertura muy grande para adaptarlo y trabajarlo en clave teatral”, indica Palacios. A lo que Siciliani añade que “ellos conocen mucho el material y eso es una ganancia enorme, porque tienen muy claro lo que quieren contar. Pero al ser su primera vez en teatro todo el equipo que se armó y que es muy teatrero se puso muy a disposición para llevarlo al lenguaje que más conocemos”.

El intérprete, de 56 años, quien en la trama asume a Leonardo, un diseñador exitoso, sofisticado y cosmopolita que se topa con el deseo de Victoria (Siciliani) de hacer una ventana que interviene en su medianera y en su vida, consigna: “Yo hago una lectura beckettiana del tipo de teatro del absurdo para entrar en este cuento”.

El cruce entre Leonardo (mismo nombre del personaje que Rafael Spregelburd asumió en la cinta) y una mujer de barrio, fuerte, sensual, contradictoria y perturbadora como la asumida por Siciliani (versión femenina del Víctor que Daniel Aráoz encarnó en la película) tiene para Palacios “una connotación irónica que pone por la delante la dramaturgia y la actuación”.

Siciliani apuntó que esta aproximación a la historia “tiene bastante más que ver con la tensión sexual entre los dos protagonistas”. “En la película se trataba de un conflicto de fuerza entre dos hombres y ahora el conflicto tiene más aristas”, comentó. En esa cuerda, la intérprete y bailarina subraya que, de la pantalla a las tablas, “la trama suma mucha sugerencia hacia lo pasional y eso añade reacciones muy disparatadas e irónicas con lecturas no tan sanas y con una carga muy fuerte en el lenguaje”.

   La mujer de al lado, que tiene funciones de miércoles a domingo, completa su elenco con María Ucedo, Alejandro Viola, Isidoro Tolcachir, Thomas Lepera, Paloma Sirvén y Facundo Aquinos. Consultada acerca de la difusión de que la pieza es restringida para menores de 16 años con su consabida connotación sexual, Griselda confiesa que “es algo que vivo con mucha desilusión”. “No hay desnudos ni escenas de sexo –expresas–, pero el dato de que sea con reservas para menores de 16 años se relacionó con la desnudez, cuando en realidad tiene que ver con que la historia tiene momentos violentos y un lenguaje pesado”.

Palacios y la libertad

Germán Palacios consigna que “el teatro es el espacio de la libertad total”. Y amplió: “El teatro es algo que llevo en la sangre y ante la posibilidad de encontrar una obra y unos compañeros, me dispongo a disfrutar de hacerlo con la disciplina que conlleva llevar tu cuerpito todas las noches para allá”.

El actor, acostumbrado a sucesos teatrales como Art y Le Prénom por citar algunos, revela: “Estuve filmando mucho y era oportuno volver al escenario”. La actividad cinematográfica de Palacios incluyó el rodaje de Distancia retráctil, versión cinematográfica para Netflix de la novela Distancia de rescate, de Samanta Schweblin, bajo las órdenes de la cineasta peruana Claudia Llosa (La teta asustada y No llores, vuela) donde comparte roles centrales con Dolores Fonzi.

“También filmé Golondrinas, ópera prima de Mariano Mouriño que va a recorrer festivales y a estrenarse en la Argentina durante este año y una de vampiros de Santiago Fernández Calvete que se llama Sangre Vurdalak que acaba de ser premiada en Corea del Sur”, repasa.

   Germán revela: “Para tomar parte en un proyecto artístico siempre me tiene que gustar la historia antes que nada, el rol que me toca a partir de la lectura que haga y que implique una búsqueda, y también los compañeros. Me gusta sentirme a gusto y no trabajaría con gente indeseable”.

   “En mi trabajo como actor –abunda– me gusta poder aportar algo, ser escuchado y asumir un rol creativo a partir de hacer una lectura profesional acerca de lo que me toca”.

Le dijo sí al “Bailando” y no al cine

Griselda Siciliani dijo: “Por esta tan atenta y dedicada a lo teatral le presto menos atención al cine, que es un arte que amo”. La actriz de El último Elvis agregó que le llegan muchos guiones: “Pero, o no me han gustado o no he podido asumirlos por una cuestión de tiempo”.

“Sin embargo, integrar el Bailando (que forma parte del ShowMatch de Marcelo Tinelli por El Trece) lo pude aceptar porque mi año estaba destinado a hacer esta obra y no podía hacer ficción”. “El Bailando lleva muy poquitas horas, aunque sea el programa más popular de la televisión argentina, y me permite asumir una parte más lúdica, de juego y diversión”.

La intérprete, que en televisión se lució en tiras como Educando a Nina, Farsantes y Sin código, dijo: “Al involucrarme en un proyecto me interesa mi personaje, pero es una sumatoria de cosas”.

“En otros momentos de mi vida ya con lo que el personaje me contara estaba bien, pero ahora, además, me intereso en quienes serán los compañeros y en quien asuma la dirección”, concluyó Siciliani.

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