Música
Lunes 05 de Noviembre de 2018

Un puñado de canciones imbatibles y el efecto mágico de la nostalgia

Ya afianzado como solista, el ex Oasis hizo cantar a sus fans en Metropolitano en un show que combinó presente y pasado con algunos picos emotivos

"¡Genio! ¡Genio!", gritaba insistentemente un treintañero cada vez que Noel Gallagher arrancaba con un tema. Era uno de los tantos fans de Noel (sólo el nombre de pila, como le decimos todos desde hace años) que el sábado a la noche estaba en Metropolitano de Rosario, meta gritar, cantando y emocionado, sin poder creer que uno de los músicos más importantes de los años 90 estaba por primera vez acá, en este Litoral tan lejano de los centros del mundo. Para una generación (o dos, a esta altura), el ex guitarrista y principal compositor de Oasis es sinónimo de un tiempo feliz: los 90, cuando el rock todavía era potencia; el brit pop, esa ola inglesa que invadió el planeta con arrogancia, grandes melodías y canciones inolvidables; y la juventud, un puñado de años llenos de vitalidad y esperanza. Por eso, y en ese sentido, el show de Gallagher en Rosario se convirtió en un pequeño acontecimiento, marcado por un presente que lucha por imponerse pero que también celebra la nostalgia como una condición sine qua non para ser feliz.
Noel llegó a Rosario ya afianzado como solista (vino a presentar su tercer disco, "Who Built The Moon?"), en un show que se apoyó en una banda sólida sin ser brillante (los High Flying Birds) y en un par de decisiones inteligentes: un buen balance entre sus temas solistas (de sus tres discos) y viejas perlitas de Oasis, y el acierto de elegir (en su mayoría) clásicos de Oasis que él mismo cantaba en el grupo, como para que no apareciera el fantasma de su hermano Liam, un cantante y frontman de mayor estatura.
Con puntualidad británica, el mayor de los Gallagher apareció en el escenario a las 21 y abrió con "Fort Knox", la vibrante puerta de entrada a su más reciente álbum, "Who Built The Moon?". Después, muy confiado, arremetió con tres canciones más del mismo disco: "Holy Mountain", "Keep On Reaching" y "Beautiful World". "Who Built The Moon?" se vendió como un disco supuestamente diferente a sus antecesores, pero de "experimental" tiene mucho menos de lo que dicen: Noel hace algunas piruetas psicodélicas y ensaya un pulso más bailable, que en sus mejores momentos recuerda a sus coterráneos de New Order y los Happy Mondays, y en sus peores momentos es sencillamente un pastiche... Sin embargo, en vivo esas canciones funcionan bastante bien, infladas por la sección de vientos y las coristas, en especial la morena Audrey "Yseé" Gbaguidi.
   "In The Heat Of The Moment", del disco "Chasing Yesterday" (2015), levantó la puntería con los High Flying Birds a full: ahí estaban el guitarrista Gem Archer (que se encargó de todos los solos) y el batero Chris Sharrock, dos músicos que pasaron por Oasis. Lo mismo sucedió con "If A Had A Gun" y "Dream On", del primer álbum solista de 2011, que la gente coreó como si se tratara de un clásico.
La primera referencia a Oasis recién apareció en el octavo tema: Noel versionó "Little By Little" y nadie quedó sin cantar en Metropolitano. Se trata de un Oasis menor, lejos de sus días de gloria, pero ahí quedó en evidencia que algunas canciones aumentan sus status a través de los efectos de la nostalgia. Entre paréntesis flojos como "If Love Is The Law" o "Be Careful What You Wish For", hubo un hermoso viaje emotivo cuando el guitarrista agarró la acústica y, acompañado sólo por el piano, hizo "Dead In The Water" y una inesperada y despojada versión de "Supersonic", el superhit de Oasis de 1994. Cebada, la gente empezó a pedir "Live Forever", otra joyita del 94, pero Noel respondió "you sing it" (cántenla ustedes), y todos arrancaron a coro con el tema. Por si alguien no estaba enterado, ahí estaba la prueba: el público argentino de Oasis se sabe todas las letras.
El siguiente flashback fue con "Whatever" y "Half The World Away" (entrañables cara A y B de un single de 1994) y el bombazo de "Wonderwall", en una versión más cercana a Ryan Adams que al Oasis de 1995. El recital tuvo una gran cierre a pura guitarra y distorsión con "AKA? What a Life!", pero todavía faltaban los bises: la hipnótica "The Right Stuff", el hit retro "Go Let It Out" (se extrañó la voz de su hermano Liam arrastrando las vocales) y la emocionante "Don't Look Back In Anger", cantada a viva voz por el público, que a esa altura también era protagonista.
Hubo un remate innecesario con una versión de "All You Need Is Love". Habiendo tantos temas de los Beatles (de hecho Oasis grabó "I Am The Walrus"), no se explica por qué Noel viene cerrando sus shows con esta canción algo trillada y simplona. Pero bueno, teniendo en cuenta que al final enganchó el cover con el paródico "Love Life" de The Rutles, tal vez quiso anotarse un gesto simpático que nadie entendió. Quién sabe... En el balance de la memoria sólo quedarán los pocos puntos altos de sus temas en solitario y los rescates del glorioso pasado. Además, en épocas de vacas flacas para contratar shows internacionales, que Noel Gallagher haya llegado a Rosario fue casi un milagro. Sigamos escuchando a Oasis y brindemos por eso.



"Me contaron que acá nació un futbolista muy famoso"

Los hermanos Gallagher, tanto Noel como Liam, se ganaron en buena ley esa fama de arrogantes, bravucones y malhumorados que hoy en día es casi leyenda. Sin embargo, en el show en Rosario, a Noel se lo notó tranquilo y afable. Saludó al público como un señorito inglés y agradeció a "Rosario" por haberlo invitado. Futbolero como pocos, hincha del Manchester City, en un momento dijo: "Me contaron que aquí nació un futbolista muy famoso", en clara alusión a Lio Messi, y luego preguntó con ironía: "¿Él está acá?". Después, alguien de las primeras filas le tiró una especie de almohadilla con los colores del Manchester, y él la levantó, la mostró y comentó amablemente: "This is very cool, thank you" (esto está muy piola, gracias). Parece que el paso del tiempo tranquilizó el temperamento del mayor de los Gallagher.

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