Un acercamiento teatral a la realidad cotidiana de las infancias villeras
Esta noche y el sábado 31, Gustavo Bendersky presentará "Como un león", una versión libre del cuento de Haroldo Conti.

Viernes 23 de Octubre de 2020

Como un león es el título del espectáculo unipersonal que esta noche presentará Gustavo Bendersky, basado en el cuento homónimo de Haroldo Conti. La función será hoy, a las 21; y habrá una nueva presentación el sábado próximo, en el mismo horario. Ambas presentaciones se realizarán en vivo, desde la Escuela del Bardo y serán transmitidas en streaming a través del sitio Alternativa Teatral.

El espectáculo está dirigido a adolescentes a partir de los 15 años y adultos en general. Se trata de una versión libre del cuento del destacado docente y escritor de la generación del 60, que narra la historia de un niño criado en una villa miseria del Gran Buenos Aires. Escenario dialogó con Bendersky, quien además de hacer la adaptación del cuento, es quien da vida a los personajes.

—¿Cómo surgió la idea de hacer este espectáculo?

—El proyecto del espectáculo surge como una respuesta casi intuitiva, o al menos muy impulsiva, a la difícil situación en la que nos colocó a todos los trabajadores de la cultura, y en particular a los del sector de las artes escénicas, la pandemia y las restricciones de circulación. Recuerdo que ni siquiera se había anunciado el primer decreto que instaló el aislamiento obligatorio y a nosotros como grupo ya nos habían cancelado absolutamente todas las actividades. Este 2020 se pavoneaba como un año particularmente activo e intenso, con funciones de distintos espectáculos programados en Festivales de Puerto Deseado (Santa Cruz), Aluminé (Neuquén), Puerto Madryn (Chubut), giras y presentaciones por varias provincias del país y el estreno de nuevo trabajo grupal. Súbitamente de un día para otro nos quedamos en nuestras casas, con la totalidad de los proyectos cancelados.

Fue entonces que decidí que no podía quedarme de brazos cruzados esperando que estas tormentas amainasen, y que debía encontrar el modo de reinventar de algún modo el oficio. Así que comencé a estructurar un entrenamiento individual en la cocina de mi casa, algo que –debo contar– no es la primera vez que hacía; en las prácticas del teatro independiente los domicilios particulares siempre son una alternativa a mano cuando se complica el acceso a una sala o espacio de ensayo. Esas primeras instancias de entrenamiento devinieron con cierta rapidez en el armado de proto escenas, pequeñas inferencias en el espacio, patrones de movimiento y un breve repertorio de canciones que ejecuto en la guitarra. Y fue allí cuando recordé el cuento de Haroldo Conti.

—¿A qué se debió la elección de este cuento en particular?

—Recordarlo y decidir que era justamente ese universo lo que me urgía, y urge, contar fue un sólo movimiento del pensamiento pero también del cuerpo mismo. Fue regresar al cuento y en la primera relectura sentir que a nivel creativo y asociativo todo comenzaba a alistarse para tomar la escena por asalto. Decidí trabajar escénicamente sobre el cuento, decidí que no me apresuraría en decidir si aquello era “un espectáculo” o sólo un entrenamiento. Y la otra decisión importante que tomé fue la de que nada, absolutamente nada, que no pudiese resolver con lo que en ese momento tenía a mano, formaría parte del espectáculo. Aquello significaba una restricción fuerte, dado que no podía convocar a una persona para que me dirigiese. La más importante de las limitaciones dentro de un surtidito de “no”.

El cuento de Conti, y por ende el espectáculo, aborda de un modo muy frontal y crudo la realidad de la pobreza, la vida cotidiana en un barrio humilde de cualquier punto de nuestro país. Y por eso es que una de las primeras disposiciones que tomé fue enviarle el cuento a Sebastián Vázquez, actor y gestor cultural de la ciudad de Viedma con quien compartimos uno de los proyectos teatrales que justamente están a la espera de poder regresar a los escenarios. Sebastián es asistente social y actor, y ese cruce en su formación y práctica profesional me hacía intuir que encontraría en él una voz lúcida que me proveyese de directrices o señalamientos para entrar en un terreno que me era algo desconocido. Sebastián es mucho más que “una voz”, y es por eso que se puede apreciar en la ficha técnica del espectáculo es el Asistente de Dirección. La colaboración, el intercambio de ideas y la confrontación de posibilidades poéticas, procedimentales, dramatúrgicas y de contenido constituyó un entramado sobre el que se sustenta un espectáculo que está dirigido “desde adentro” de la escena, pero que ancla su búsqueda en pilares sólidos que aportan los otros integrantes del equipo, por supuesto: Agustina Schreider en la asistencia musical y sonora y Lucas Mercado en la asistencia escenográfica y visual.

—¿Qué es lo que propone el espectáculo?

—El espectáculo propone una mirada cruda y directa a la condición de la pobreza. Una mirada frontal a las condiciones de vida en las que están sumidas las personas de condición humilde, que en nuestro país y en nuestra región representan cada vez porciones más grandes de la sociedad. Es un espectáculo que surge a partir de adaptar en forma libre, escénica y creativa el cuento Haroldo Conti publicó en 1967. El autor logra hacernos percibir y vibrar en primera persona un día en la vida de un preadolescente de un barrio marginal. A través de su relato nos asomamos a sus condiciones de vida, aquellas marcadas por la pobreza estructural que caracteriza a nuestra región y que no ha hecho más que consolidarse en los cincuenta y tres años que separan aquel registro literario del presente. A través de la voz del niño, nos asomamos al problema de las viviendas precarias, la falta de insumos básicos como el agua potable, la violencia, el abuso policial y en general la acechanza de un mundo adulto hostil y peligroso que caracteriza la infancia en contextos de vulnerabilidad.

Como un cachorro de león, cada amanecer Tarumba salta a un nuevo día. Sonriente, intenta no pensar que ese podría ser el último. Canta, juega, trabaja y hace retumbar su voz en los cielos de zinc, en el ruido de los trenes, en el campito arrumbado. La prerrogativa que ha sido fundamental en el trabajo de adaptación del cuento es aquella que tiene que ver con las coordenadas de tiempo y espacio que conjugan tanto el cuento como nuestro espectáculo. En este sentido, hemos procurado una doble operación. Por un lado, recontextualizar el cuento, anclando el relato teatral en una realidad mucho más cercana a nuestra región litoral y actual. Al mismo tiempo, hemos procurado conservar algunas líneas de lectura que enlacen la trama teatral con la realidad de los años en los cuales el cuento fue escrito y publicado. Esta aparente contradicción creemos configura en verdad una experiencia peculiar, y a través de la cual pretendemos poner de relieve una mirada crítica sobre esa realidad, en tanto no es el retrato imparcial de una época pretérita, sino más bien la denuncia de una condición estructural que asola a nuestro país.

Para este proceso de reactualización hemos utilizado numerosas referencias artísticas, políticas y sociales. Por nombrar sólo algunas y a modo de acotación, hemos trabajado sobre la estética musical y la propuesta letrística de la cumbia villera, el standapero Damián Quilici, conocido como “el Freud de la villa”, el libro clásico de Hugo Rattier Villeros y villa miseria, las proclamas de la organización La garganta poderosa, las novelas de Gabriela Camarón Cabeza, el desarrollo de los bordados de Feliciano Centurión en la primavera democrática, las propuestas kich de Marcelo Pombo, el mundo que emerge en Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, de Cristian Alarcon, la filmografía de César González así como numerosas referencias que permanentemente emergen de la cultura villera y popular, tanto artística como cultural en general.

—¿Cómo va a ser la modalidad de la presentación?

—Las dos funciones que estamos organizando van a ser de representación mixta. Se podrán ver de forma presencial en la Escuela del Bardo los sábados 24 y 31 de octubre a las 21 horas, y al mismo tiempo se podrán ver por streaming el mismo día de la función y en vivo. Es decir que adquiriendo una entrada por el sitio Alternativa Teatral, a la gorra virtual, se podrá observar el espectáculo en vivo desde la casa.