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Solange Mel Lacombe: El arte, la creación y las nuevas herramientas del mundo digital

Entrevista con Solange Mel Lacombe. Imágenes en un libro de Kandinky. El poder creativo de los 60. Píxeles, iluminación e informática ¿El artista debe estudiar?

Lunes 07 de Junio de 2021

La artista plástica y digital Solange Mel Lacombe describe el proceso de exploración y cruce de distintas disciplinas, incluyendo las actuales propias de la era tecnotrónica. “Todas las técnicas dialogan y el proceso creativo siempre está mutando, al igual que me gusta el intercambio con otros artistas locales”, expresa la también maestra mayor de obras y técnica en pintura.

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Solange Mel Lacombe: El arte, la creación y las nuevas herramientas del mundo digital

Solange Mel Lacombe: El arte, la creación y las nuevas herramientas del mundo digital

La paz inexplicable

—¿Dónde naciste?

—En Rosario, en 1993, estuve un año, después vine a vivir a La Paz, de donde es mi madre y abuelos, y desde 2015 en Paraná, como estudiante. Siendo más grande volvía a Rosario a visitar a mis abuelos.

—¿Cómo era tu barrio en la infancia?

—Una rotonda bastante transitada, mucho verde y una paz inexplicable.

—¿Lugares de referencia?

—Un guinche grande del puerto, que todavía está, un caminito costero y el faro.

—¿Qué actividad laboral desarrollan tus padres?

—Mi mamá es ama de casa y mi padre abogado, en Rosario, pero me crié más con mi mamá.

—¿De qué región de Francia es el apellido Lacombe?

—No lo sé; Mel, el apellido paterno, es alemán.

—¿Quiénes fueron tus ancestros que llegaron a la región?

—Mis bisabuelos Lacombe llegaron a La Paz y los Mel creo que a Santa Fe.

—¿Conociste a alguno?

—Una bisabuela Mel.

—¿Mantuvieron costumbres de ese origen?

—Algo de la gastronomía por parte de mi abuela, que cocinaba bastante. A mi abuelo paterno le gustaba mucho el teatro, el cine y la poesía, y era locutor de radio. Estoy aprendiendo el francés.

—¿A qué jugabas?

—Me gustaba mucho recorrer la ciudad en bici, por el triatlón internacional, y tengo una rutina: el puerto, las termas, las barrancas y la playa; a veces pinto al aire libre y tengo una pintura de la bici.

Construir, antes y ahora

—¿Otros juegos?

—Me fascinaba construir con los ladrillitos, lo cual ahora hago con la computadora.

—¿Desarrollaste alguna afición?

—Tocaba la guitarra desde chica, tomaba clases en la Casa de la Cultura y me gustaba mucho el punteo.

—¿Sentías una vocación?

—Me gustaba pintar, pero lo hacía poco, con ceritas, témperas, lápices de colores y algo de birome. Me veía haciendo diseño, planos de casitas, pero no sabía qué.

Kandinsky, libros e imágenes

—¿Leías?

—Bastante, sobre pintura, Historia del arte y arquitectura. A los 17 años me marcó un libro del pintor (Wassily) Kandinky, el cual me regaló mi madre.

—¿Y antes?

—Revistas, comic… me llamaban la atención las ilustraciones pero no era de mucho de leer, aunque sí Harry Potter, hasta ahora, porque es muy mágico, misterioso y me gusta el relato.

—¿Cuál fue la primera aproximación formal a la pintura?

—Por la guitarra, porque ahí había una biblioteca de libros de arte antiguos, cuyas imágenes comenzaron a interesarme.

—¿Qué te impresionó?

—Una obra entre varias de Jackson Pollok, quien trabaja con la pintura expresionista, y del cubismo de (Pablo) Picasso; me gusta mucho lo abstracto, jugar con los colores y formas. Y artistas de Argentina, (Julio) Le Parc, quien trabaja con instalaciones, materialidades e iluminación artística, y también es abstracto.

—¿Qué etapa de la historia del arte o corriente te atrae?

—Me gusta mucho el minimalismo, por lo abstracto, lineal y sin carga visual, pero también, como contraste, el barroco.

—¿Con qué materiales te sentís más cómoda?

El óleo me permite más posibilidades de malearlo, retocarlo y no se seca tan rápido como sucede con el acrílico, que me resulta difícil.

Hacia un dibujo más libre.

Lo digital en diálogo

—¿Cuándo comenzaste a dibujar?

—En la secundaria, porque iba a una escuela técnica, pero solo era dibujo técnico. Cuando salí fue más artístico.

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—¿Qué materias te gustaban?

—Me encantaba Dibujo Técnico, era quien más entendía cómo eran las perspectivas isométricas y caballeras, y les enseñaba a mis amigos. También me gustaba lo que tenía que ver con fachadas de casas.

—¿Por qué estudiaste pintura?

—Para complementar el conocimiento sobre diseño de casas, ambientes y decoración, y para saber sobre el color.

—¿Conciliaste la formación del dibujo técnico con esta carrera?

—Se fue dando: tenía materias de dibujo libre, relacionado con los trazos sensibles, lo cual me costaba horrores pero comencé a probar con otros materiales como el grafito y más blandos, mientras que solo conocía el HB (trazo del lápiz, el más duro), tinta china, birome… un mundo muy diverso.

—¿Una cátedra o formador en especial?

—Un profesor que era arquitecto, quien me enseñó bastante sobre diseño y cómo componer, que es algo fundamental que me gusta hacer. Lo que tiene que ver con cálculo no me gusta mucho.

Técnicas en diálogo

—¿Descubriste alguna corriente artística como aporte?

—Me gustan las de los años 60 (*) porque las instalaciones salen del plano y son de tres dimensiones, a lo cual ahora mezclé con la tecnología actual.

—¿Cuál es el campo que observás como más prolífico o con posibilidades?

—Me gusta tomar fotos en la Naturaleza en distintos momentos del día, captar sombras, reflejos, colores, hacer una obra con ramas y hojas, y luego un video digital con cierto valor artístico. También me gustan las instalaciones en plazas, playas, campos y otros lugares. Todas las técnicas dialogan y el proceso creativo siempre está mutando, al igual que intercambio con otros artistas locales. Nunca termino una obra, porque siempre le falta algo.

—¿Hay alguna de la cual nunca te desprenderías?

—¡Uh, qué difícil! No sé, todas son simbólicamente muy buenas y me agradan, pero siempre digo que las obras tienen que ir a otros espacios y que las personas las admiren. No tienen que estar encerradas.

—¿Devoluciones imprevistas?

—Muchas veces le das a una obra un significado pero en la mente del espectador pasa otra cosa y comentan opiniones distintas, por eso me gusta el abstracto para que el pensamiento no sea tan rígido sino libre, y que cada uno lo complete según su estado de ánimo, humor o su mirada.

—¿Siempre te gustó la fotografía?

—Solamente hacía con el teléfono celular.

—¿Descubriste algo en tu ciudad cuando “educaste” más la mirada?

—Sí, ahora puedo observar ciertas fachadas de edificios con su carga histórica, la cual te dice sobre el contexto y lo artístico. En Paraná hay varias en el centro y es todo un mundo que no vemos porque nunca levantamos la mirada. Hay partes de techos y columnas que me llaman la atención, me gusta fotografiar y trabajar con la iluminación y los reflejos.

—¿Hacés intervenciones sobre las fotografías?

—Sí, digitalmente, usando programas para recrearlas e intervenir píxeles.

—¿Qué alcance o valor tiene en términos artísticos?

—El límite es hasta donde el artista decide. Capturar un momento con la cámara fotográfica y llevarlo a otra dimensión con el arte digital, de acuerdo a determinados conceptos artísticos, ofrece muchas posibilidades. Son las herramientas actuales, más instantáneas.

—¿Cuál es la que más posibilidades te brinda?

—En la licenciatura en Arte hay más investigación y he explorado bastante sobre corrientes, métodos de dibujo, pintura, grabado, collage, arte correo… También me gusta ver los videos musicales para observar las iluminaciones que utilizan, al igual que la decoración.

Arte por cartas y filatelia

—¿Qué es el arte correo, tiene que ver con tu afición por la filatelia?

—Sí, me fascinan las estampillas. Consiste en hacer una obra e intercambiar con otra persona, enviando una carta.

—¿Podés describirlo mejor?

—Por ejemplo, hacés una intervención a través de una pintura, dibujo o collage sobre la carta, el sobre o una postal, y la envías.

—¿El correo lo permite?

—Sí, mientras no se utilicen materiales peligrosos como puede ser el vidrio.

—¿Has hecho alguna?

—Sí, pero todavía nos las he mandado. En la facultad hubo una muestra en la cual expuse una estampilla que pinté.

—¿Además coleccionás?

—Sí, comencé cuando en una feria de libros y objetos usados encontré unos sellos interesantes que me atrajeron y los compré. Ahora estoy estudiando sobre la historia y personajes que se representan en esos sellos. También los intercambio con otros artistas.

—¿De qué temáticas buscás?

—De distintos lugares y regiones de Argentina, al igual que próceres argentinos. Por ahora las estoy coleccionando, pero seguramente terminarán con una intervención de arte correo.

Recuadro

La academia y la creatividad:

¿hay que ir la facultad o no?

La técnica en Pintura Mel Lacombe defiende la formación académica de los artistas por la posibilidad de ampliar la visión y posibilidades, aunque también considera válido el camino autodidacta.

—¿Tu visión general del panorama artístico de la capital provincial?

—Hace seis años que vivo acá, conozco bastante el ambiente, que es bastante amplio y diverso, y hay artistas que se han dado a conocer recientemente con nuevas visiones. Y también, recientemente, han surgido nuevos espacios.

—¿Qué aporta una carrera como la que cursaste?

—Se han incorporado muchos alumnos mientras que cuando comencé éramos pocos. Hay muchos que luego se dedican a la docencia

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—¿Con qué otras expectativas lo hacen?

—Hay tecnicaturas en pintura, grabado, escultura y cerámica; está el profesorado en Artes Visuales, orientado a la docencia, y la licenciatura, más orientado a la investigación o para desempeñarse en museos, organismos, espacios o galerías vinculadas a lo artístico, y el trabajo con exposiciones.

—¿Las recomendarías a quien tiene talento o posibilidades de desarrollo artístico?

—Le puede aportar conocimiento, como por ejemplo las posibilidades del uso de distintos materiales, ya que a veces nos quedamos con el uso de uno solo, investigar, explorar la creación y puede abrirle mucho la mente.

—¿Lo académico puede atentar contra el espíritu creativo?

—Ahí está el punto (risas), creo que no, aunque si querés seguir por el camino autodidacta está muy bien. Igualmente para quien lo que más le gusta es hacer, no se trata de cursar una carrera universitaria sino que también puede tomar cursos y tener mucha dedicación.

—¿Qué actividad estás desarrollando en tu atelier?

—Continúo acondicionándolo para que haya más obras expuestas. Aunque ahora está complicado lo presencial, los talleres son de pintura y dibujo, para niños y adultos, y otro más específico de figura humana, para quienes ya tienen ciertos fundamentos de dibujo.

—¿Qué espacios tenés en las redes?

—En Facebook, Atelier Mel Lacombe, y en Instagram, atelier_mel_lacombe y solmelll

(*) Durante la década de 1960 la producción estética argentina tuvo una ampliación de campos operativos y de estrategias. Esto trajo aparejada una experimentación incansable de nuevos materiales, texturas y soportes, que rompían abiertamente con los lenguajes tradicionales del arte. La performance, el happening, el collage de inspiración neodadá, el assemblage, los environments, las diversas poéticas del objeto, el arte vivo, el conceptualismo, el pop art y el arte efímero fueron formas expresivas que se desarrollaron, por ejemplo, en el mítico Instituto Di Tella.

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