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Series: La historia de las palabrotas, origen del improperio

Nicolas Cage es el anfitrión de la serie de comedia, con sesgos de documental, que revisa el origen y uso de los insultos más conocidos. Las series en Netflix

Viernes 08 de Enero de 2021

Series: La historia de las palabrotas, origen del improperio se puede ver en Netflix. Soeces, rudos, ofensivos… múltiples son las denominaciones que los definen y también múltiples las ocasiones en que a diario una persona común los usa. Son los improperios y La historia de las palabrotas permite conocer más sobre ellos.

Y aunque esta serie de comedia de Netflix analiza los que son comúnmente usados en el idioma inglés, estos son igual de reconocibles en distintos rincones del mundo, incluida Argentina, gracias a películas, canciones y otros medios que los han popularizado.

cage

La premisa de esta docuserie de Netflix es bien sencilla: seis episodios para explorar la génesis y evolución de palabras malsonantes en inglés; y en su primer ciclo permite conocer el origen y uso de “Fuck” (subtitulado como carajo), “Shit” (mierda), “Bitch” (perra), “Dick” (pene), “Pussy” (vagina) y “Damn” (maldición), y que tiene como su conductor a Nicolas Cage.

Es cierto que uno probablemente pensaría antes en Samuel L. Jackson que en Cage para una propuesta de estas características, pero la propia serie deja claro en su primer episodio que el inolvidable Jules de Pulp Fiction ni siquiera ostenta el récord de actor que más palabrotas ha dicho en la gran pantalla. Pero Cage es alguien que el público sabe que va a poder desatarse en cualquier momento, algo que La historia de las palabrotas usa a su favor al supeditarlo más a las necesidades de estas peculiares clases de lingüística que ofrece la serie de Netflix. Además, no tiene el más mínimo problema en reírse de sí mismo, lo cual ayuda a hacer más llevadero estos repasos tan ligeros como amenos.

De hecho, Cage exprime al máximo su limitada presencia en los episodios, ya que apenas duran 20 minutos para evitar el agotamiento del espectador. A fin de cuentas, aquí es cierto que se busca cierta rigurosidad –no hay problema en derribar algunos mitos asociados a estas palabrotas–, pero lo que realmente importa es conseguir la complicidad del espectador, de ahí que se recurra a otros famosos en las declaraciones, normalmente buscando la anécdota o potenciar el tono desenfadado.

En su contra está que puede acabar volviéndose un poco repetitivo, de ahí que sea un acierto haber realizado apenas seis episodios de una duración tan contenida. Para disfrutarlos al máximo creo que es mejor espaciar el visionado y convertirlos en una especie de comodín para cuando apenas tienes unos minutos y no sabes muy bien qué ver. Así en lugar de perder tanto tiempo decidiéndolo, pasas un buen rato acompañado por Nicolas Cage.

Por lo demás, hay que destacar que la producción se hace más fluida valiéndose de animaciones rudimentarias pero efectivas para ilustrar ciertas historias asociadas a esos términos y que por encima de todo prime el entretenimiento. Al final, La historia de las palabrotas viene a ser el equivalente al chascarrillo, si se está en busca de algo más elaborado, mejor recurrir a algún libro sobre este tema.

La historia de las palabrotas tiene muy claro lo que busca ser y se las ingenia para ofrecer un divertido pasatiempo al espectador sin por ello descuidar la temática que propone. Es cierto que podría ser mucho más profunda, pero lo didáctico aquí es un complemento para que tanto sus implicados como los espectadores se diviertan.

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