Martes 27 de Febrero de 2024
Rafael Sosa tiene 46 años, es técnico superior en comercio internacional, analista en sistemas y profesor de ajedrez, juego que lo apasiona. Cuando tenía 5 años, su madre le regaló un libro de ajedrez y le enseñó a jugar. “Ella no sabía jugar, pero como pudo me explicó el movimiento de las piezas”, dijo Sosa a UNO y agregó: “A ella se le ocurrió que podía hacer esa actividad porque bueno, yo cuento con una discapacidad motriz y me falta la mano derecha. Como no podía hacer deportes, ella vio la oportunidad del juego como un deporte mental para mí.
“A los 8 empecé a ir a un club y lo tomé como una actividad, un deporte, ya competía. Mi hermano también empezó a jugar y se destacó muchísimo a nivel provincial, nacional e incluso a nivel sudamericano. Mi hermano fue un gran jugador, tenía un muy alto nivel de competencia, Martín Sosa se llama. Los dos jugábamos pero, obviamente, mi hermano, como jugador, se destacaba como jugador, más que yo”. Con el tiempo los hermanos comenzaron a perfeccionarse cada vez más. “Tuvimos un entrenador que se llamaba Luis Castañeda, que para nosotros fue lo más grande, una guía tanto en el juego como a nivel personal, porque no solamente nos preparaba para el deporte sino como personas, nos daba consejos, era como un abuelo”, recordó.
Para el jugador y deportista, lo más apasionante que tiene el ajedrez es el nivel de abstracción: “Necesitás estar tan concentrado que te abstrae de la realidad, eso es lo que más me gusta. Después, desde luego, me gusta cómo el ajedrez te desarrolla la memoria y me apasiona analizar jugadas. También disfruté mucho de las competencias porque viajás mucho y conocés a diferentes personas, tengo amigos en todas las provincias”. En cuanto a qué es lo más importante al momento de comenzar el juego, Sosa no dudó y enfatizó en la concentración. “Así como el fútbol requiere de habilidades con las piernas, para el ajedrez lo más importante es la concentración, es lo principal. Y lo segundo tendría que ser que te guste, o sea, de nada sirve que te obliguen a jugar o aprender si no te gusta. Se te gusta y tenés un nivel de concentración, ya tenés prácticamente el 90% del juego. Lo demás es sencillo, cualquiera aprende. Hay un mito referido al ajedrez, como que es para genios inteligentes, pero no deja de ser un mito, no es así, cualquier persona puede aprender a jugar ajedrez. Las reglas son como en cualquier otro juego, puede ser fútbol o básquet, bueno, el ajedrez también tiene sus reglas y son los movimientos”.
Sosa argumentó que para ganar una partida se necesitan varios factores: “Se necesita algo más que solo jugar bien, porque vos podés jugar perfecto, el otro puede jugar perfecto, pero no tiene nada que ver el nivel de juego. Muchas veces también está el factor del tiempo, el factor del cansancio, el factor de la concentración, que yo lo nombraba hoy como lo principal en el ajedrez. Vos podés jugar excelente, pero te desconcentrás un segundo y podés perder la partida contra un jugador que tal vez no tenía tu nivel pero se concentró más. Por eso, muchos factores hacen que vos ganes una partida. El tiempo, el saber manejar la energía, el tener la mente muy fría como para, en momentos de la partida que uno por ahí se equivoca o va perdiendo, tener la inteligencia para saber dar vuelta a esa situación e imponerte ante una mala posición. No hay una regla definida de cómo se gana una partida, son todos esos factores los que hacen que uno pueda ganar”.
Sosa desde hace 24 años enseña a jugar al ajedrez y, desde hace 14 años, dirige la Escuela de Ajedrez en la Biblioteca Popular del Paraná para todos los niveles con clases teóricas y prácticas. “Allí Enseño a jugar y también hago entrenamientos para competencias. Al principio, lo más difícil para el alumno es la concentración. Muchos padres traen a sus hijos con problemas de concentración porque el ajedrez los ayuda muchísimo a quedarse quietos, a aprender a pensar, a no distraerte tanto. Lo más difícil de aprender es el uso de la concentración, que solo piensen en lo que les estoy enseñando, en mover las piezas, en las reglas, eso es lo más complicado. Yo primero enseño a pensar e imaginar la jugada que quieran hacer porque de eso se trata el ajedrez, de proyectar qué querés hacer para cuando estés seguro de realizar la jugada, porque una de las primeras cosas que cuesta mucho aprender es el no tocar las piezas”. Además, el entrenador destacó que, para quien sabe jugar, todas las piezas son importantes. “El valor de las piezas es relativo, no hay un valor definido, porque cada pieza no solo vale por sí misma sino por dónde se ubica en el tablero. El tiempo y la experiencia te van dando conocimientos, todas las piezas son importantes y todas pueden llegar a tener la posibilidad de ganar una partida. Lo que se debe tener en cuenta al momento de iniciar una jugada es al adversario. Vos tenés que ver qué jugó y darte cuenta de qué planes tiene. De eso se trata el ajedrez, de hacer una proyección, no tanto de tu intención y tu planificación de juego, sino ver al contrincante y lo que quiere hacer”, informó.
El ajedrez ocupa un espacio importante en la vida de Sosa. “Es un deporte, es el juego que más me gusta y es un hobby porque a diario me gusta ver partidas, analizar, jugar. Es la actividad principal de mis días, otros, tal vez, salen a correr, tienen otras actividades. También fue una gran ayuda en mi educación y para mi mente, es impresionante cómo el ajedrez te ordena la mente y te da cierta tranquilidad y frialdad a la hora de tomar decisiones en la vida”, destacó sin dejar de mencionar que el ajedrez, además, te da herramientas para cualquier situación de la vida cotidiana. “Sobre mis sueños, hace ya algunos años se aprobó el ajedrez a nivel provincial como una actividad para las escuelas, entonces me encantaría que algún día el ajedrez sea una materia obligatoria sin evaluación y que sea una tarea de disfrute, que los chicos conozcan mucho el ajedrez y vean que se pueden divertir tanto como cualquier otro deporte, que puedan pasarla bien, conocer amigos, y vean la importante que es el ajedrez. Es una práctica que ayuda a la memoria, a las personas mayores que por ejemplo tratan el tema del Alzheimer y la demencia senil, ayuda a frenar muchas patologías. Quisiera que el Estado apoye a estas actividades y no solo al fútbol. Mucha gente desconoce que el desarrollo cerebral es tan importante como el desarrollo físico. Y sueños personales creo que ya los cumplí, uno era tener mi propia escuela de ajedrez. Tengo alumnos excelentes, buenos jugadores y excelentes personas”, cerró feliz por su presente. Para inscripciones, comunicarse al 3434656336.
De la Redacción de UNO / Fernanda Rivero