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"Quiero otorgarle valor a ese sagrado momento de contar una historia"

Agustín Aristarán, más conocido como Soy Rada, habla de su nueva faceta de entrevistador. Natalia Oreiro y Abel Pintos, entre sus invitados.

Miércoles 10 de Junio de 2020

El comediante, mago, actor y músico Agustín “Soy Rada” Aristarán estrena hoy la tercera temporada de su premiado RadaHouse, el particular ciclo de entrevistas a grandes figuras de la cultura nacional con el que, asegura, se volvió un “mejor escuchador”. Creado para su canal en YouTube, donde suma la friolera cantidad de 300.000 suscriptores y genera contenidos que van desde el humor hasta los tutoriales de carpintería, el programa da el salto ahora a la plataforma de streaming de Cablevisión Flow, donde podrá verse a demanda de forma exclusiva.

“Ya con dos temporadas de interacción, habiendo encontrado el tono y luego de un Martín Fierro digital que nos dio también mayor visibilidad, Flow nos abre un universo de audiencia nuevo y potente”, dijo a Télam el polifacético artista.

Grabada íntegramente en cuarentena, la nueva tanda de episodios de 40 minutos de RadaHouse mudó necesariamente de estética, y los livings con picada de por medio y banda en vivo musicalizando el encuentro dieron paso al formato videollamada, con personalidades como Natalia Oreiro, Diego Torres, Nico Vázquez, Abel Pintos y Sofi Morandi.

“Mi ilusión es volver a subirme a escenarios y poder ofrecer lo que hago, tanto en lo musical como en lo teatral, pero si hay algo que me enseñó fuerte esta cuarentena es que lo único que realmente tenemos es el momento presente”, explicó Aristarán sobre la pausa obligada a las actividades tanto de su unipersonal de comedia como de su banda, Soy Rada & The Colibriquis.

—El programa necesariamente debió cambiar por la cuarentena. ¿Qué particularidades positivas encontrás al producir el programa en aislamiento?

—Este proyecto pasado a versión virtual/cuarentenil (como me gusta llamarlo) nos pareció desde el principio una gran oportunidad dentro de una gran crisis. Y en este sentido intentamos capitalizar las cosas que pueden verse como “debilidades” de este formato para que empiecen a jugar a nuestro favor. Que la charla sea virtual hace que nos falte esa complicidad propia del compartir un tiempo y espacio en vivo, pero nos permitió cerrar entrevistados que desde la primera temporada nos habían confirmado sus ganas de estar, pero que nunca habían podido por tema de agenda. Asimismo no hacer un formato de producción seriado (días de rodajes consecutivos con fechas y horarios específicos) me dio la libertad de ponerme a grabar cuando estaba en el “mood” indicado.

—¿Qué novedades tiene la nueva temporada?

—Dos incorporaciones increíbles: las brillantes actuaciones e intervenciones de Fer Metilli, mi novia, y de mi hija Bianca.

—¿Cómo sentís tu evolución como entrevistador después del camino que llevás recorrido? ¿Qué mejoraste desde el inicio del ciclo?

—Logré bajar la ansiedad de estar pensando en lo siguiente que iba a preguntar, y poner todo mi foco en estar presente en la entrevista. Me di cuenta de que un buen entrevistador es un buen escuchador. Y creo que me volví mejor escuchador. Eso me da la posibilidad de ver las oportunidades que la propia charla me da, y esa flexibilidad y ese cohabitar el momento presente creo que deviene en una charla mucho más honesta y profunda.

—¿Qué secretos tiene que tener una buena entrevista para que funcione? ¿De qué manera las preparás?

—Mi gran disparador es la admiración por la persona que entrevisto. De todos modos, trato de no llenarme de información porque siento que de alguna forma termina eclipsando mi sentir hacia ese ser que me está regalando un poquito de su tiempo. Obviamente que me hago un repaso y tengo claro para qué lado me gustaría ir llevando la charla. También al haber dado muchas entrevistas en mi vida tengo claras las cosas que a mí no me gustan de un entrevistador: que vaya al lugar común, que me pregunte lo que ya todos saben o es muy fácil de averiguar porque me lo han preguntado mil veces o que no sepan con quién están hablando.

—¿Qué referentes tenés como entrevistador?

—Más que entrevistador me considero un conversador, o quizá un charlador. Y quiero otorgarle valor a ese sagrado momento de contar una historia. La historia oral argentina, por ejemplo, está dada también por grandes artistas: desde escritorxs a magxs, bailarinxs o músicxs. Mis referentes en este sentido son infinitos, porque son personas que han amado mostrarnos y sobre todo contarnos sus historias.

—Aprovechaste el aislamiento para producir este trabajo y también para generar contenidos nuevos, explorar formatos distintos en tus redes y en tu canal de YouTube. ¿Sentís este momento del mundo como una oportunidad para crecer?

—Absolutamente, y en línea con la primera pregunta: todo depende de la interpretación que uno haga de los momentos. Conviven el miedo por el futuro con la alegría porque las ciudades están menos contaminadas. Conviven el disfrutar de la familia por tener más tiempo con las ganas de que se termine ya todo. Creo que nos expone a lo más luminoso y lo más sombrío de cada uno. Y está en cada uno cómo puede y cómo elige surfearlo. Y como leí en algún lado: estamos todos en la misma tormenta, pero no estamos en el mismo barco. Algunos tenemos barcos tipo cruceros y a otros los agarra en una balsa precaria. Por eso me cuesta hablar de esto como si mi verdad fuera extrapolable a todos, porque soy muy consciente de mis privilegios.

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