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Plétora, la memoriosa reivindica a la Ofelia de Shakespeare

Estes sábado, se estrena "Plétora, la memoriosa", una coproducción de Teatro del Bardo y GITCE que propone otra versión sobre los destinos de Ofelia y Hamlet

Miércoles 14 de Abril de 2021

Plétora, la memoriosa se estrenará a nivel nacional este sábado, en Paraná. Esta coproducción entre Teatro del Bardo y GITCE plantea un reencuentro entre Hamlet y Ofelia, ya maduros, en otro tiempo y espacio, en otra realidad. La cita será a las 21, en la Escuela del Bardo (Almafuerte 104 bis).

La obra fue escrita por Gabriela Pérez Cubas, quien también actúa junto a Walter Arosteguy; y es dirigida por Valeria Folini. En esta versión, Ofelia se llama Plétora, y trabaja en un taller textil que tiene problemas con la legalidad; y Hamlet es Nino, un auxiliar de escribanía con influencias en los ministerios, que es convocado a ayudar a su antigua novia y a las catorce costureras paraguayas que trabajan con ella.

Plétora, la memoriosa propone una versión alternativa ¿qué hubiera pasado si Ofelia no hubiera muerto ahogada? ¿Qué hubiera ocurrido si hubiese desoído a Hamlet y su pedido de que no lo amara, de que se interne en un convento? En definitiva, en qué mujer se hubiera transformado esa joven imaginada por William Shakespeare si hubiera dejado de lado los mandatos y hubiera proseguido con su vida. Seguramente, dejaría de ser una mártir.

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"Plétora, la memoriosa" propone una versión alternativa: ¿qué hubiera pasado si Ofelia no hubiera muerto ahogada?

"Plétora, la memoriosa" propone una versión alternativa: ¿qué hubiera pasado si Ofelia no hubiera muerto ahogada?

Aquí, la intención es “crear una obra en la que el texto, la escenografía y las acciones de la actriz y el actor, funcionen como engranajes de un dispositivo teatral, sistematizado de manera que permita su repetición, y a la vez, deje abiertos espacios para la improvisación”, dicen los creadores de la puesta.

Escenario dialogó con la actriz y dramaturga residente en Tandil sobre esta obra que estrenará en la capital entrerriana.

—¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar junto a Teatro del Bardo?

—Valeria Folini fue compañera mía en un grupo teatral que tuvimos en Buenos Aires hace mucho tiempo, que se llamó Los Viajeros de la Velocidad. Nos conocimos ahí y luego, por distintas razones, yo me fui a vivir a Tandil y ella a Paraná. Después de 20 años nos volvimos a encontrar y nos propusimos trabajar juntas. Escribí esta obra, se la mostré, a ella le gustó la idea, comenzamos a trabajarla y me invitó a venir a Teatro del Bardo junto con su compañero, Walter Arosteguy.

—La obra no se desarrolla en Dinamarca, ni en el ámbito de la nobleza, ni en el renacimiento, entonces ¿cuáles son los puntos que identifican a Hamlet y Ofelia con estos personajes?

—Los que los identifica, en principio, es una relación de pareja pasada. Son dos que en algún momento fueron pareja y se reencuentran después de mucho tiempo, tras haber vivido una situación traumática. Recordemos que en la obra de Shakespeare, Hamlet le dice que deje de amarlo y que se meta en un convento, y Ofelia aparece luego muerta en un río, se supone que se suicidó. En el plano de la realidad de esta obra es una ex pareja que se reencuentra en el presente, a los 50 años, luego de que transcurrieran 30 años. Acá jugamos con la idea de qué hubiera pasado si ella no se hubiese hecho cargo de lo que le dijo su ex al terminar la relación. Acá lo vemos desde una perspectiva de género, una versión posible. En el imaginario son dos, que alguna vez tuvieron algo muy fuerte, pero ya no queda nada.

—Pero al haber sido algo fuerte, lo más probable es que algo resurja; sea desde el cariño, el rencor, el resentimiento o todo junto.

—Justamente, eso es parte de juego escénico que planteamos. Vos creés que no queda nada, pero estas historias fuertes siempre dejan algo y al reencontrarnos surgen resentimientos, rencores, o ganas de.

—Otro factor disruptivo es que la obra se desarrolla en un taller de costura clandestino.

—Tiene que ver con la versión contemporánea de nuestra Ofelia; en el contexto de Shakespeare, ella es parte de la nobleza. Y pensamos, en un contexto contemporáneo, qué hubiera sido de una mujer joven que abandona su zona de confort y sale a encontrarse con la vida real. ¿Qué hubiera sabido hacer una mujer de alcurnia? Probablemente, coser y bordar, entonces para sobrevivir ofrecería lo que ella sabía hacer. Da con un taller textil, pero como estamos hablando de algo contemporáneo y todos los días vemos alguna noticia sobre talleres clandestinos donde explotan a mujeres, principalmente inmigrantes, ella se encuentra con un grupo de paraguayas indocumentadas que termina recibiéndola y conforma su familia actual.

—¿Y cual es el recorrido en el caso de Hamlet?

—Él ya no es más príncipe, porque el reino ya no existe, perdió sus títulos nobiliarios, ya no tiene familia ni fortuna. Y él ni siquiera forma parte de alguna organización del gobierno, sino que es auxiliar en una escribanía, hace trámites y gestiones. Y al encontrarse, cada cual se entera de la realidad del otro, que ya nada es lo que solía ser.

—Por último, me gustaría saber un poco más del nombre, ya que la palabra se refiere literalmente a la abundancia, ¿de qué?

—Pensé en Plétora en referencia a la abundancia de recuerdos, pletórica de memoria, la recuerda, la que ha vivido y recuerda.

Ficha técnica

Actúan: Gabriela Pérez Cubas y Walter Arosteguy

Dramaturgia: Gabriela Pérez Cubas

Diseño y realización escenográfica: Jani Toscano

Tejidos: Laura Sosa y Elsa Seip

Musicalización: Andrés Main

Diseño gráfico: Natalia Hallam

Dirección: Valeria Folini

Producción general: Teatro del Bardo

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