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Oscars pandémicos y humanizados

Con una ceremonia novedosa y diferente a lo que solía verse en las entregas, "Nomadland" fue la Mejor Película de los Oscars

Lunes 26 de Abril de 2021

Por Ferny Kosiak

¿Cómo humanizar una entrega de premios en medio de una pandemia? Esa pareció ser la gran pregunta de la edición de los Oscar de este año donde una serie de cambios no solamente apuntaron a los cuidados sanitarios sino a poner en relieve a las personas y no tanto a las obras. En ese sentido el cambio más importante fue que la categoría a Mejor Película, que siempre quedaba para el final, fue el penúltimo bloque; el cierre de la noche fue con la entrega de los premios a Mejor Actriz y Actor, con un discurso brevísimo y de trámite de Frances McDormand y la ausencia de Anthony Hopkins. A eso se suma que solo se proyectaron fragmentos de las películas en las categorías donde la nominada era la obra, en el resto quien presentaba el premio hablaba de la trayectoria, de la vida o comentaba sobre los trabajos de cada artista.

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Oscars pandémicos y humanizados

Oscars pandémicos y humanizados

El primer cambio fue previo a la ceremonia: durante la transmisión de la Red Carpet se televisaron las performances al aire libre de las nominadas a Mejor Canción. La entrega fue realizada en el Union Station, un teatro con mesas alejadas y no en el Dolby Theatre, espacio de los Oscar desde 2002. Todos los presentes, según se supo al principio del acto, estaban vacunados, respetando protocolos estrictos y utilizando tapabocas cuando no estaban en cámara. Tampoco hubo orquesta sino que la musicalización estuvo a cargo de un dj alejado y los presentadores se paraban en los pasillos, dejando el escenario exclusivamente para los premiados, donde la estatuilla los esperaba en un pedestal, sin que nadie la entregara.

En una ceremonia tan atravesada por protocolos, la celebración quedó diluida, los aplausos llegaron con suavidad y la ausencia del entretenimiento vino de la mano de la falta de humor. El aburrido juego, propuesto cerca del final de la noche en que algunos asistentes tenían que adivinar si una canción había sido nominada o no a los Oscars, hubiera sido el mayor fracaso de la noche si no fuera por el baile de Glenn Close que arrancó carcajadas en el teatro y memes por todo el mundo. Otro momento simpático fue el discurso de Yuh-jung Youn, ganadora como Mejor Actriz de Reparto por Minari, que comenzó dirigiéndose a quien anunció su premio y que produjo el film por el que Youn ganó: “Señor Brad Pitt... al fin. Encantada de conocerle. ¿Y dónde estaba usted cuando estábamos rodando?”. Luego, con humildad y candidez la actriz conmovió diciendo: “Miren, yo no creo en la competencia. ¿Cómo puedo ganarle yo a Glenn Close?”.

Con una apertura hacia la diversidad que se viene marcando en los últimos años, negros, mujeres y disidencias marcaron la agenda de esta 93ª ceremonia. Dicho así parece una obviedad pero Chloé Zhao se convirtió en la segunda mujer en ganar en la categoría Dirección después de Kathryn Bigelow en 2009 por The hurt locker. Regina King, la primera presentadora de la noche, comenzó su discurso diciendo: “Siendo honesta, si las cosas hubieran sido diferentes la semana pasada en Minneapolis, podría haber cambiado mis tacones por botas de marcha” en referencia a la sentencia del policía que el año pasado asesinó a George Floyd; enseguida sentenció: “como madre de un hijo negro que teme por su seguridad, ninguna fama o fortuna cambia eso”. El Mejor Cortometraje fue Two Distant Strangers, basado en el asesinato de Floyd; Trevor Free, uno de sus realizadores, denunció desde el escenario: “la policía en Estados Unidos mata a tres personas cada día, lo que equivale a unas mil personas al año. Esa gente resulta ser, desproporcionadamente, gente negra”. La síntesis quizás vino del final del discurso de Mia Neal, una de las ganadoras en Mejor Maquillaje y Peinado que mencionó a la Argentina y a Evita al recordar a su abuelo, quien dijo: “hoy puedo imaginarme a mujeres trans negras paradas aquí, y a hermanas asiáticas y a hermanas latinas y mujeres indígenas y sé que un día no será inusual o extraordinario; sencillamente será normal”.

Vayamos a las nominadas y a la ganadora de la noche, películas donde las historias y los personajes escapan totalmente a lo hegemónico, que retratan a diversas minorías.

Sound of metal tiene la originalidad de acompañar acústicamente a un baterista de rock que se queda sordo; se llevó los Oscars a Edición y Sonido. The father obliga al espectador a ser parte del mundo cambiante de un viejo con Alzheimer (realidad que también aparece plasmada en El agente topo, la única película latinoamericana nominada este año como Mejor Documental, que finalmente no recibió); la desgarradora actuación de Anthony Hopkins lo convirtió en el hombre más longevo en recibir el Oscar a Mejor Actor con sus 83 años. The Trial of the Chicago 7 retrata el juicio a un grupo de manifestantes opositores a la guerra de Vietnam, donde uno de los acusados era miembro de los Black Panters, grupo estadounidense revolucionario en favor de los derechos de la gente negra, de armas tomar pero que también llevaban adelante una labor social en favor de los más marginados en la escala social yanqui: los negros. Judas and the Black Messiah sigue una infiltración estatal entre los Black Panters. Mank va al detrás de escena de una de las grandes películas de Hollywood, Citizen Kane; la estética noir le valió los Oscars a Mejor Producción y Cinematografía. Promising young woman tiene como personaje principal a la mujer que es capaz de llevar adelante las acciones capaces de equilibrar la balanza después de la violación y posterior suicidio de su mejor amiga; esta historia fue la ganadora de Mejor Guion Original. Minari se centra en el microuniverso íntimo y tierno de una familia coreana inmigrante que persigue el sueño estadounidense. Quizás lo contrario sucede con la ganadora a Mejor Película, Dirección y Actriz, Nomadland, donde el desempleo obliga a la personaje principal a vivir en una pequeña casa rodante, ser parte del modo de vida y de la lógica de las personas que se las rebuscan para sobrevivir sobre cuatro ruedas, donde ni siquiera el amor entra en la ecuación de la supervivencia. Esta roadmovie incorporó como actores y actrices a personas que viven de esta manera, con sus pertenencias y recuerdos a cuestas, relacionándose con otras personas también dejadas al margen de la sociedad capitalista, en una soledad constitutiva, sin familias ni finales felices.

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