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"No es una utopía creer en un cine que nos una y sea accesible a todos"

Marcelo Pont, director del Festival que se desarrolla hasta el 20 de septiembre, habla de la esencia de esta cita. Este año es on line y gratuito.

Sábado 12 de Septiembre de 2020

Pedro Squillaci

La Capital especial para UNO

Un festival de cine es una aventura para los sentidos, pero más lo es cuando se trata de un encuentro internacional, que pone el foco en las producciones andinas sudamericanas y del noroeste argentino (NOA) y además se organiza desde San Salvador de Jujuy. Hasta el 20 de septiembre se llevará a cabo el 6to. Festival Internacional de Cine de las Alturas, que este año tendrá su edición online, virus mediante, en la web cinedelasalturas.com.ar y completamente gratuito.

Marcelo Pont, director artístico del festival junto a Daniel Desaloms, dialogó con Escenario sobre la esencia de esta competencia internacional integrada por 12 largometrajes de ficción, 12 documentales y 10 cortometrajes de la región NOA (con producciones de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja).

—El desafío de organizar un festival on line es igual o menor comparado con el desafío enorme de llevar adelante un festival como el que hacen ustedes desde el Noroeste Argentino?

—En realidad nos llevó cinco años y un equipo consolidado lograr darle la forma que soñamos desde 2013, cuando comenzamos a idear este Festival de Cine Andino hecho desde Jujuy, que busca una personalidad propia e intenta renovar el panorama de los festivales de cine. Imaginate lo que nos costó construir piedra sobre piedra este festival que comprende siete países e involucra a la región NOA, que busca amalgamar al continente a través de una cultura identitaria, la inversión en recursos humanos, administrativos, económicos. Todo esto fue como comenzar a aprender de nuevo cómo se hace un festival de esas características, pero en formato online, y pasar de las pantallas, de las salas a una plataforma digital. Pasar de la Plaza Vilca que es nuestro punto de reunión histórico a una página web, de una gala en el Teatro Mitre a un Zoom por Facebook. Eso sí, todo con la calidad y los altos estándares a que hemos acostumbrado a nuestro público, nuestra razón de ser. Pero aquí estamos, arrancando con la sexta edición con uno de los únicos festivales que lleva a cabo su competencia internacional en streaming y de manera gratuita para todos los países andinos de la Antártida al Caribe.

—Lo bueno dentro de lo triste de no poder contar con el público es que por primera vez llegarán on line a todo el continente. ¿Esta posibilidad les puede abrir puertas para el festival futuro?

—Sin dudas, el sentido de un festival de cine está en sus salas con el público respirando cine, con los debates, los aplausos, los encuentros entre cineastas de todo el continente, con las posibles alianzas creativas. Sin embargo, buscamos fortalecernos en la dificultad, y es cierto que ahora encontramos la oportunidad de extendernos virtualmente a todo el continente y ampliar el conocimiento que se tiene del Cine de la Alturas, que en gran medida era festejado por los que podían llegar a disfrutar de una exquisita selección en un entorno de ensueño como es la provincia de Jujuy y la calidez de su gente. Esperamos que este vuelco del destino nos ayude a convocar más visitantes cuando todo se normalice.

—El Festival de las Alturas es el único evento cinematográfico del continente que cuenta con las participaciones de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. ¿Por qué ustedes eligieron mostrar la mirada de esos países y por qué motivo hay festivales que descartan ese cine?

—Con Daniel Desaloms, con quien codirigimos el festival, nos planteamos desde un principio una serie de objetivos. Uno era hacer un festival de alta calidad con una personalidad muy definida. Para eso era necesario una sede que fuese un objeto de deseo (Jujuy) y una programación que buscase un cine de excelencia, por eso nos propusimos hacer el festival al que nos gustaría que nos invitaran como cineastas. Con respecto a esa fuerte identidad que buscábamos imprimirle apelamos a un camino que ya estaba hecho y nadie se preocupaba por transitar: la “autopista cultural de los Andes”, que suma la cultura incaica a la española, africana y europea de inmigración, que nos vuelve uno de los colectivos identitarios mas extensos del planeta. Sólo había que tomarse el enorme esfuerzo de convocarlos uno a uno y proponerles comenzar a transitar esa gran autopista.

—¿Cuál es el aporte distintivo de este festival y cómo evalúan el crecimiento de esta cita tras cinco muestras realizadas al mejor nivel?

—Creemos que es un festival que busca llenar las salas por su cuidada selección de películas de alto nivel cinematográfico y de un cine que nos refleja y nos une, accesible a todos. Con historias que lleguen, conmuevan y nos hagan sentir más cercanos. Y esto no es una utopía, el público nos ha ido apoyando con su presencia, que crece año a año superando en las últimas ediciones los 25.000 espectadores.

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