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Mosaénicas: El arte de restaurar y hermosear obras de la literatura universal

Mosaénicas - Criaturas de papel es el nombre del proyecto de Juan Pablo Vicentín, que desde 2013 se dedica a la encuadernación artística de libros antiguos

Domingo 19 de Septiembre de 2021

“La palabra tiene mucha historia. Mosaénicas es una extensión de Mosaen que, a su vez, es un anagrama compuesto con las letras del nombre del personaje de una novela que leí cuando era chico y con el cual me sentí muy identificado. Era una saga de fantasía épica que comienza con el personaje siendo muy chico, y termina convirtiéndose en un gran guerrero luego de haber atravesado un sinfín de situaciones difíciles. Mosaen se volvió fundamental en alguna época de mi vida para sobrellevar los pesares y ciertos aspectos negativos, básicamente. Fue como un amigo invisible, fue ponerle un nombre a mis problemas”, cuenta Juan Pablo Vicentín –más conocido como Juampi Mosaénicas– a Escenario.

Él es uno de los encuadernadores más conocidos de Paraná, trabaja en la Biblioteca Popular de Paraná y en su proyecto artístico, Mosaénicas - Criaturas de papel, donde despliega sus conocimientos en el arte de la encuadernación artesanal, transformando libros antiguos en objetos de arte. Él crea, cuida y mima a sus criaturas de papel.

Su trabajo responde a un ideal que sostiene desde la infancia: “Yo siempre tuve un pensamiento que lo mantengo hasta hoy, podría decirse que es un pensamiento romántico o inclusive ingenuo; pero creo que los libros, de alguna manera, van a salvar al mundo. Y mi devoción hacia los libros empezó desde muy chico, no sólo desde la lectura, sino también hacia el libro como objeto. En algún momento empecé a rescatar viejos libros y desde entonces no paré más, sobre todo las ediciones antiguas”.

En 2010 comenzó a abocarse de lleno al arte de la encuadernación, cuando empezó a trabajar en la Biblioteca Popular de Paraná como restaurador de tomos, de documentos históricos y también en atención al público. “Actualmente estoy trabajando con la colección de revistas Caras y Caretas de la Biblioteca Popular, estoy agrupándolas en tomos para poder ordenar el archivo y aprovechar mejor el espacio”, comentó.

“Hice algunos cursos básicos de encuadernación, más que nada para aprender la mecánica del libro, también hice algunos seminarios de conservación preventiva de documentos, algunos talleres en Rosario relacionados con la encuadernación. Pero creo que este oficio tiene mucho de inventiva y de iniciativa propia, es algo muy personal el trabajo”, al ser consultado sobre su formación.

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Mosaénicas - Criaturas de papel, es el proyecto de Juan Pablo Vicentín, que se dedica a la encuadernación artística de libros antiguos

Mosaénicas - Criaturas de papel, es el proyecto de Juan Pablo Vicentín, que se dedica a la encuadernación artística de libros antiguos

Catador de libros

Su proyecto personal, Mosaénicas, comenzó en 2013. El sitúa esa fecha en base a la primera Feria del Libro de Paraná en la que participó con sus trabajos y que tuvo lugar en 2014, cuando su proyecto recién tenía un año. “Todo comenzó con la venta on line de libros usados, pero sobre todo con el rescate y encuadernación artística de ediciones antiguas, que es mi fuerte. La idea es revalorizar el libro como objeto, que nos lleva a la génesis de todo, a ese pensamiento romántico de que el libro va a salvar al mundo”, recordó Juan Pablo.

Pero a la hora de trabajar y leer, prefiere siempre los libros viejos. Al pasar las páginas de un libro se libera un olor inconfundible. Los libros nuevos emanan una mezcla de cientos de compuestos químicos procedentes del papel, la tinta y los adhesivos utilizados para su fabricación. Sin embargo, la esencia que liberan los libros viejos es más compleja y especial: “Tengo la manía de leer ediciones antiguas, me encanta tomar los libros antiguos, por su textura y su aroma. Siempre comparo los libros con el vino, ambos van de la mano: podés sentir el aroma de los libros y percibir trazas de chocolate, de madera, de tabaco. Por eso para leer siempre busco las ediciones más viejas, sea de la obra que sea”, destacó.

De hecho, el papel contiene diferentes químicos que el cerebro los transforma en aromas. Entre ellos están la vainillina, que huele a vainilla; el ácido acético, cuyo olor se asemeja al vinagre; aldehídos que huelen a pasto seco; y benzaldehído, a almendras. Combinados en diferentes proporciones, el resultado es un olor único que caracteriza a cada libro.

Además, su selección es muy particular: obras de Bioy Casares, Shakespeare, Lewis Carroll, Sábato, García Márquez, Hemingway, Dostoyevski, Katherine Mansfield y otros son hermoseadas con litografías, collages, papeles de colores, flores, tela y madera: “Todas las intervenciones mías sobre los libros tienen la particularidad de que esas obras pasaron por mi vida, partiendo de la obra que elijo: no la voy a elegir si de alguna manera no pasó por mi vida, los leí o tienen alguna carga emocional que me inspira. Salvando los encargos particulares que también me llegan. Pero por lo general, trato de leer todo lo que trabajo”.

“Trabajo mucho con la imagen, de hecho, he trabajado exclusivamente con imágenes y sin tipografías en las portadas, porque quiero que la imagen hable por sí sola. Pero también me gusta jugar mucho con lo que es la estuchería en los libros; también he utilizado elementos de la naturaleza para combinar con mis trabajos, creo que la madre naturaleza es una gran proveedora de materia para trabajar. Me gusta reciclar lo más que pueda, y ahora estoy trabajando con el papel tapiz, que me atrae muchísimo por los diseños. Pero la posibilidad de materiales es infinita, yo siempre digo que se puede encuadernar con todo”, concluyó.

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