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Morte: "Es necesario entender al personaje para interpretarlo"

Álvaro Morte, el famoso profesor de "la casa de papel", habla sobre su nuevo rol en un thriller policial de movistar play que es suceso en España.

Sábado 18 de Enero de 2020

El actor español Álvaro Morte, conocido por su rol de El Profesor en la popular serie La casa de papel y que encarna a un hombre infiel enamorado de dos mujeres a la vez en el thriller emocional con tintes policiales El embarcadero, dijo que el mayor “reto” de este personaje es que no fuera rechazado por el público y que había sido “necesario” entenderlo para poder interpretarlo.

“Oscar es un personaje muy distinto. Ya desde la confección del guión no tiene nada que ver con El Profesor y desde la ejecución, desde la interpretación, también he intentado que se alejara”, relató Morte en comunicación telefónica desde Madrid, en referencia a su búsqueda de “versatilidad” en la serie cuya segunda y última temporada ya está disponible en Movistar Play.

Luego de la explosión de repercusión vivida con La casa de papel, cuya cuarta parte llegará el 3 de abril a Netflix, su creador, Alex Pina, volvió a confiar en Morte para estelarizar El embarcadero. De un género muy diferente a la anterior, la serie estrenó en 2019 y relata la historia de Alejandra (Verónica Sánchez), una arquitecta a la que le comunican que su esposo Oscar (Morte) ha muerto, según todos los indicios, por mano propia.

Mientras lidia con la idea del aparente suicidio de su marido, la mujer descubre pronto que Oscar tenía una amante desde hacía ocho años; una mujer llamada Verónica (Irene Arcos) con la que tenía una hija y una vida paralela en la idílica Albufera valenciana.

Desesperada por conocer y comprender una faceta de Oscar que desconocía, Alejandra comienza a relacionarse con Verónica y con el maravilloso mundo libre de prejuicios en el que se desenvuelve, en un entramado que propone derribar tabúes y cuestionar preconceptos sobre el poliamor y la fidelidad.

Con ocho nuevos episodios de 50 minutos, la serie cuenta con un elenco en el que también destacan la argentina Cecilia Roth, Roberto Enríquez y Marta Milans, entre otros.

 —Oscar es un personaje que el televidente sabe a los pocos minutos del primer episodio que está muerto. ¿Eso implicó un desafío especial?

—Sí, porque todo lo que se cuenta de él es en flashbacks, pero con una serie de matices. Hay veces que ese flashback cuenta lo que sucedió tal cual, objetivamente, pero otras veces cuenta a lo mejor lo que recuerda Verónica o lo que imagina Alejandra. Eso genera un matiz a la hora de ver cómo ellas lo recuerdan, de si el verdadero Oscar era así o no. Esos matices también suponen un reto dentro de la interpretación.

—Oscar es bígamo, un hombre infiel a su esposa. ¿Temía que causara rechazo en el público?

—Era uno de los grandes, sino el mayor, retos al que nos enfrentábamos, porque partimos con una condena casi directa; desde el momento en el que lo presentamos es un hombre que engaña a su mujer. Intentamos contar la historia desde una perspectiva distinta que la de demonizarlo por el mero hecho de estar engañando a su esposa. Intentamos explicar que por mucho componente sexual que tenga la serie no es un flechazo; el enamoramiento de Oscar no queda en eso, se enamora no solamente de Verónica, sino de La Albufera en sí, de toda la vida a la que esta otra mujer le abre la puerta. Oscar no busca fuera de casa algo que siente que no tiene, como algunas parejas que una de las partes es infiel porque ya no tienen sexo o ya no se soportan. Sin dejar de estar enamorado de su mujer, también se enamora de otra persona.

—Personalmente, ¿consiguió comprenderlo sin juzgarlo?

—Tenía que hacerlo. Para mí es absolutamente necesario que entiendas a tu personaje para poder interpretarlo. Otra cosa es que estés de acuerdo o no con las decisiones que toma. Poniendo un ejemplo muy radical, si yo tuviera que interpretar a Hitler necesitaría entender por qué toma la decisión de aniquilar a todo judío que se le pone delante.

—La primera temporada tenía la energía bien enfocada en este triángulo, en este thriller emocional que se va construyendo capítulo a capítulo. ¿Dónde estará puesto el énfasis en la segunda entrega?

—Hemos presentado una situación en la que entiendes por qué llega a enamorarse de esa manera y llegas incluso a disculparle. Pero ahora vamos a ver todo el tormento que supone esto, la culpa, toda la consecuencia. A través de la búsqueda de Verónica y Alejandra por saber quién era Oscar de verdad, y las diferentes capas que aparecen, encuentran una realidad que las salpica no solamente a ellas sino al resto de los personajes. Todo va virando, se va torciendo, hacia un lado un tanto más escabroso y más perturbador.

—En una época en que el melodrama clásico parecía haber quedado a un lado, “El embarcadero” decide reivindicarlo.

—Siempre decimos que estábamos en un melodrama, pero revisado. Se le agregó una cuota de thriller a ese melodrama, y creo que le viene muy bien a este género que en los últimos tiempos había quedado un poco relegado al culebrón.

—“La casa de papel” es solo un exponente de la suerte de “boom” de las series españolas. ¿A qué obedece el impulso que han tenido en los últimos años?

—Creo que nos hemos quitado los complejos al hablar de ciertos temas que eran tabú. Las plataformas nos dan mayor libertad de tratarlos desde otra perspectiva. Las televisiones generalistas se ven obligadas a contar historias para un rango de público demasiado grande, pero en una plataforma puedes ser más arriesgado, más políticamente incorrecto. Eso te permite profundizar más en las tramas, en los personajes, puedes plantear claroscuros. Como Oscar, que es un personaje que tiene partes muy blancas y partes muy negras.

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