Cine
Miércoles 23 de Mayo de 2018

Marcelo Schapces: "Borges era la pieza faltante en el rompecabezas"

El director del filme habló con Escenario sobre su reciente producción, un filme de terror que abreva en el universo de H.P. Lovecraft

Un ejemplar del Necronomicón permanece escondido en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Durante siglos, Dieter lo ha custodiado para evitar que sus conjuros convoquen a los antiguos dioses del abismo. La misteriosa muerte de este ser lleva a Luis, un simple bibliotecario, a enfrentar las fuerzas que acechan al libro maldito.
En torno a esa historia gira la trama de Necronomicón. El libro del infierno, filme que evoca el universo de H. P. Lovecraft y que Club de Cine Relámpago Verde proyectará hoy y mañana, a las 21.30, en la Sala 3 del Cine Rex (Monte Caseros 266, de Paraná). La entrada tendrá un valor de 70 pesos.
La película fue dirigida por Marcelo Schapces, quién estará presente para dialogar con el público en ambas funciones. Como si eso fuera poco, también participará del encuentro uno de los guionistas de la obra, el escritor paranaense Ricardo Romero.
El filme tiene un gran elenco encabezado por Diego Velázquez (La larga noche de Francisco Sanctis), y lo acompañan María Laura Cali, Victoria Maurette, Claudio Ferraro, Claudio Martínez Bel y Claudio Da Passano. Además tiene las participaciones especiales de Cecilia Rosetto, Daniel Fanego y Federico Luppi.
Considerado uno de los libros más peligrosos del mundo, el Necronomicón es una creación literaria de H. P. Lovecraft que viaja entre los límites de la ficción y la realidad; se cuenta que, siendo completamente verdadero dicho ejemplar, las personas que han osado leerlo a menudo han caído en la locura o la muerte.
La primera mención que existe del libro data de 1922, en el cuento corto El sabueso. Un año antes, Lovecraft había colado el nombre del supuesto autor del libro, un árabe llamado Abdul Alhazred en el cuento La ciudad sin nombre. La idea de un tomo mágico capaz de invocar a dioses oscuros resultó tan atractiva que hasta el propio Lovecraft recibió muchas cartas en vida interesándose por el libro. El escritor siempre negó que el volumen fuera real y explicó que hasta el título también es una invención suya. Sin embargo, la leyenda sigue viva y tiene sus adeptos alrededor del mundo. Uno de ellos es Marcelo Schapces, el director del filme. Escenario dialogó con él.
—¿Cómo nace el proyecto de llevar al cine la historia del Necronomicón?
—Es una historia larga con un intervalo en el medio porque todo se remonta, como muchas de estas cosas, a la preadolescencia. Ahí empecé a leer mucha literatura de terror y fantástica, mucho cine del género y hasta el día de hoy me sigue encantando. En esa época leí por primera vez, cuando tenía 12 años, a Lovecraft y quedé fascinado. Pero en uno de sus relatos, El horror de Dunwich, apareció el dato de que uno de los tres ejemplares sobrevivientes del Necronomicón, libro donde él ordena toda su cosmogonía fantástica, estaba en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Desde esa época supe que Lovecraft había ubicado uno de esos libros en mi propia ciudad y fue algo que me acompañó muchos años, siempre pensando que había que hacer algo con eso. Hace como 20 años empecé a dedicarme al cine, pero no se dio la oportunidad de contar esta historia; en un momento esa chance volvió a aparecer porque lo conocí a Luciano Saracino que es guionista de historietas del género; y también a Ricardo Romero, gran escritor de Paraná, que también es muy adicto al género. Entonces me pareció que era el momento de hablarlo con ellos, pasarles la historia que tenía en mi cabeza desde hacía muchísimos años, para que mentes más jóvenes, que leyeron a Lovecraft en una generación posterior a la mía, pudieran meterse con la historia para que yo pudiera llevarla a la pantalla.
—Esta veta argentina de la historia también está sustentada en Borges, ¿es así?
—Sí. Cuando empezaron a ver la historia, Saracino y Romero encontraron un link perfecto con Buenos Aires en la figura de Borges; porque la película cuenta una historia sobrenatural pero también es una historia de libros. Borges, además de haber estado rodeado de libros toda su vida, durante 18 años fue director de la Biblioteca Nacional; y también, de alguna manera, aficionado a Lovecraft. Todos estábamos al tanto de esa leyenda urbana de que Borges había hecho personalmente la ficha del Necronomicón para la biblioteca. Algunos decían que era en serio, otros decían que era una de sus tantas bromas literarias. Pero lo cierto es que Saracino y Romero pudieran haber linkeado la historia con Buenos Aires a través de Borges fue como encontrar la pieza faltante en el rompecabezas. Lograr una trama que hace la historia más genuinamente nuestra, porque muchas veces, como el género es un género anglosajón y es difícil adaptar esos cánones a la cotidianeidad propia.
—La leyenda de que el Necronomicón es real también es un plus que se agrega a la historia.
—Esto es como los Reyes Magos; uno por ahí vive parte de su vida, esa patria primera que es la infancia, con esta creencia. Y los que estamos desde chicos inmersos en el terror y la literatura fantástica, y el terror, y el cómic, entre otros subgéneros que se fueron convirtiendo en arte popular, tratamos de mantener esa infancia perpetua, para de ese modo poder decir que la historia es cierta y tener la confianza o la fe de que el Necronomicón existe, más allá de que en algún punto sepamos que es una invención de Lovecraft. Él mismo en sus relatos ha utilizado libros de demonología reales y otros inventados, entonces esa amalgama permanente deja lugar a la imaginación; es similar a lo que hacía Borges, hay más de una razón para vincular estos universos. Y el que quiera sostener que es absolutamente verídico lo puede hacer. De hecho con Saracino y Romero hicimos un libro que salió publicado hace un par de meses, en simultáneo con el estreno de la película y que fue distribuido en comiquerías y librerías. El libro cuenta la historia de los hechos que dan cuenta de que el Necronomicón está en la Biblioteca Nacional en Buenos Aires. Así hemos aportado nuestro granito de arena a ese verosímil con el que se construye la película.
—¿Cómo ves el panorama del cine de terror argentino?
—Muy auspicioso, porque en los últimos 12 años, en el cine argentino se han hecho más películas del género que en los 60 años anteriores. Esto marca una cuestión concreta, que mucha gente joven y no tan joven venimos haciendo película de género; más farsescas en un comienzo, más gore en otra instancia, más vinculadas a lo sobrenatural, el misterio y el terror en esta nueva etapa. La verdad es que desde afuera se está mirando cada vez más el cine del género que se está haciendo en Argentina. El problema es que hay un mercado interno muy restringido, con muchas dificultades y eso hace que por ahí las películas no tengan toda la inversión que debieran tener. Pero creo que se está abriendo muchas puertas hacia afuera, y por medio de las plataformas de streaming y coproducciones se va a poder ir ampliando. Y no olvidemos que, más allá de que sea una película norteamericana, It fue dirigida por un argentino, Andrés Muschetti, que ha sido formado acá y que ya ha hecho dos películas importantes afuera. Esto también abre puertas, el futuro es muy auspicioso para los que hacemos cine de terror.

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