Creada por Andrés Arbe y Diego Tucci, Lumi-7 presentó Monstrua, un proyecto que combina música, videoarte y tecnología.
11:00 hs - Domingo 25 de Octubre de 2026
La inteligencia artificial comienza a ocupar nuevos espacios en la industria musical y Argentina ya tiene una propuesta que lleva esa exploración al terreno artístico. Lumi-7 es una cantante digital desarrollada por el músico Andrés Arbe y el artista visual Diego Tucci, que debutó con Monstrua, un álbum que combina canciones, imágenes y reflexiones sobre la identidad.
De una conversación con Gemini a una artista digital
El origen del proyecto se remonta a una experiencia de Arbe, músico y exintegrante de Lo’ Pibitos, con Gemini, la inteligencia artificial de Google. Durante una interacción, le pidió al sistema que le presentara un artista creado mediante IA para desarrollar una producción musical. La respuesta fue un nombre: Lumi-7.
A partir de esa sugerencia comenzó un proceso creativo que fue más allá de la composición. Mediante intercambios con la herramienta, Arbe trabajó sobre la identidad, la voz y la personalidad del personaje, incorporando ideas vinculadas con la filosofía, la retórica y la dialéctica.
La construcción visual quedó en manos de Diego Tucci, quien diseñó la apariencia hiperrealista de la cantante y desarrolló el universo estético que acompaña su música. El resultado es una figura digital con presencia en redes sociales y una propuesta artística que busca trascender las plataformas.
Un álbum pensado como experiencia audiovisual
El debut de Lumi-7 se concretó con Monstrua, un trabajo que propone escuchar música como parte de una experiencia integral. La obra combina composiciones con videoarte y recursos visuales para construir un universo narrativo propio, en lugar de presentar únicamente una sucesión de canciones.
El proyecto tuvo presentaciones presenciales en agosto, con funciones en la Sala Mario Soffici del DAC, en la Ciudad de Buenos Aires, y en el espacio cultural Biri Biri. La intención fue trasladar al encuentro con el público una producción nacida en el entorno digital y generar una experiencia compartida.
La propuesta también plantea una mirada sobre los hábitos actuales de consumo musical, dominados por las listas de reproducción y la escucha fragmentada. Frente a esa tendencia, Monstrua recupera la idea del álbum como una obra completa, en la que los sonidos y las imágenes se relacionan para construir un relato.
La monstruosidad como forma de identidad
El concepto central del disco gira en torno a la diferencia y a aquello que suele quedar fuera de las categorías establecidas. La monstruosidad aparece como una forma de explorar lo extraño, lo híbrido y lo inclasificable, pero también como una oportunidad para cuestionar los límites entre lo humano y lo tecnológico.
En ese recorrido, Lumi-7 representa una figura que busca comprender su propia existencia y aceptar aquello que la distingue. El álbum propone así un diálogo sobre la identidad, la conciencia y la relación con lo diferente, temas que adquieren otra dimensión cuando la voz que los expresa fue construida con inteligencia artificial.
“Fuera de tu lógica binaria, soy la nueva pregunta necesaria”, expresa el personaje en una de las frases que sintetizan el planteo artístico. La declaración resume la intención de convertir a la cantante en una pregunta abierta sobre las posibilidades de creación y las fronteras de la tecnología.
Quiénes están detrás de Lumi-7
Aunque la artista se presenta como una identidad digital, el proyecto tiene responsables humanos concretos. Andrés Arbe está a cargo de la composición y las letras, mientras que Diego Tucci desarrolla la dirección visual y la estética del personaje.
La producción se realiza bajo el sello Posthuman Records y las composiciones están registradas en SADAIC a nombre de Arbe. Además, el estudio Cromo AI Creative Co participó en el desarrollo de la narrativa visual y de las transformaciones estéticas que aparecen en el videoálbum.
Lejos de ocultar el uso de inteligencia artificial, sus creadores lo incorporan como parte central de la propuesta. Lumi-7 abre así una discusión sobre la autoría, la creatividad y el lugar de las herramientas generativas en la música contemporánea, sin dejar de mostrar el trabajo humano que sostiene la obra.