Premios Oscar
Miércoles 28 de Febrero de 2018

Los discursos políticos inundarán los premios Oscar

Entre el movimiento #MeToo y el desdén general por el presidente Trump, es muy probable que haya declaraciones de corte político o social

Si alguno de los ganadores del Oscar aprovecha la ocasión para promover una causa, pueden agradecérselo a Marlon Brando. Su papel como Vito Corleone en El Padrino se mantiene como una de las actuaciones más emblemáticas en la historia del cine. Pero su respuesta al ganar un Premio de la Academia fue verdaderamente pionera. Cambiando drásticamente una tradición de décadas de lágrimas, humor nervioso, agradecimientos y buena voluntad en general, Brando envió a la actriz Sacheen Littlefeather en su lugar a la ceremonia de 1973 para protestar por el trato de Hollywood a los nativos americanos.
Desde entonces, los ganadores se han pronunciado sobre todo tipo de asuntos, desde el cambio climático (el actor Leonardo DiCaprio, ganador por The Revenant en el 2016) hasta Planned Parenthood (el guionista John Irving, ganador por The Cider House Rules en el 2000) y el salario equitativo para las mujeres (la actriz Patricia Arquette, ganadora por Boyhood en el 2015).
"Los discursos por mucho tiempo fueron relativamente tranquilos en parte debido al control del sistema de los estudios (de cine)", dice James Piazza, citado por la agencia EFE, quien con Gail Kinn escribió el libro "The Academy Awards: The Complete History of Oscar", publicado en el 2002. "Ha habido algo de polémica, como cuando George C. Scott rechazó su Oscar por Patton (de 1970). Pero el discurso de Brando realmente rompió el molde".
Los productores del espectáculo del Oscar de este año han dicho que quieren enfatizar a las películas mismas, pero entre el movimiento #MeToo y el desdén general de Hollywood por el presidente Donald Trump, es muy probable que haya declaraciones de corte político o social en la ceremonia de este domingo. Los ganadores de los Globos de Oro en enero que citaron el trato a las mujeres incluyeron a Laura Dern y Reese Witherspoon, quienes les agradecieron "a todos los que rompieron su silencio este año". La ganadora del Globo honorario Oprah Winfrey, en un discurso que llevó a algunos a exhortarla a lanzarse a la presidencia de Estados Unidos, apuntó que "a las mujeres no las escuchaban ni les creían si se atrevían a decir la verdad sobre el poder de esos hombres. Pero se les acabó el tiempo".

Antes y después de Brando
Antes de Brando, los ganadores evitaban hacer noticia aun cuando el momento era adecuado y el púbico enorme. Gregory Peck, quien ganó el Oscar al mejor actor en 1963 por su interpretación de Atticus Finch en Matar un ruiseñor, no dijo nada sobre el tema racial del filme, pese a que habló de esto con frecuencia en entrevistas.
Sidney Poitier, el primer actor negro en ser galardonado –por Una voz en las sombras en 1964– se refirió al "largo trayecto" que lo llevó hasta ese momento en el escenario, pero no dijo nada más sobre su hito. Cuando Jane Fonda, la más politizada de las actrices, se alzó con el Oscar por Klute en 1972, su discurso fue breve y tranquilo. "Hay muchísimo que decir, pero no lo voy a decir hoy", declaró.
Movimientos políticos contra el comunismo o por los derechos civiles fueron mayormente ignorados en su momento. Según la base de datos de discursos del Oscar de la academia de cine, el término "macartismo" se usó por primera vez en 2014, cuando Harry Belafonte lo mencionó al recibir el Premio Humanitario Jean Hersholt. De Vietnam no se habló hasta la ceremonia del 8 de abril de 1975, apenas unas semanas antes de que tropas de Vietnam del Norte invadieran Saigón. Ningún ganador dijo las palabras "derechos civiles" antes que George Clooney en 2006, cuando recibió el Oscar al mejor actor de reparto por Syriana.
Hollywood es una tierra liberal, pero la academia a menudo intenta librarse de los discursos políticos. Redgrave fue recibida con abucheos cuando atacó a los "mafiosos sionistas" mientras aceptaba el Oscar por Julia, una respuesta a críticas de judíos de extrema derecha por narrar un documental sobre los palestinos. Fue rebatida la misma noche: Paddy Chayevsky, quien entregó el premio al mejor guión, declaró que estaba "harto de la gente que explota los Premios de la Academia para la propagación de su propia propaganda".
En el 2003, Michael Moore recibió respuestas mixtas luego que su película sobre armas, Bowling for Columbine, ganó el premio al mejor documental. El público lo recibió en el escenario con una ovación de pie, pero el humor pronto cambió cuando calificó a George W. Bush como un "presidente ficticio" y lo acusó de enviar soldados a Irak por "razones ficticias". Los abucheos fueron lo suficientemente fuertes como para que el anfitrión Steve Martin dijera en chiste: "En este momento, los camioneros están ayudando a Michael Moore a subirse al maletero de su limusina".
A veces, la academia intenta desviar cualquier declaración política antes de que esta se haga. Whoopi Goldberg, la anfitiona de la ceremonia en 1994, hizo una rápida enumeración de causas durante su monólogo de apertura.
"Salven a las ballenas. Salven al búho de lunares. Derechos gay. Derechos de los hombres. Derechos de las mujeres. Derechos humanos. Alimenten a los indigentes. Más control de armas. Liberen a los disidentes chinos. Paz en Bosnia. Reformen la atención sanitaria. Derecho a decidir. ACT UP. Más investigación del sida", dijo, antes de contar chistes sobre Sinatra, Lorena Bobbitt y terremotos.

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