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Leonardo Padura: "La política de Estados Unidos hacia Cuba ha fracasado"

Leonardo Padura, el autor de "El hombre que amaba los perros" analizó la política de EE.UU. con su país, habló sobre América Latina y el oficio de escritor.

Martes 08 de Septiembre de 2020

El escritor cubano Leonardo Padura aseguró que la política de hostigamiento de Estados Unidos hacia Cuba fracasó, al tiempo que resaltó su necesidad de seguir viviendo en la isla caribeña y reflexionó sobre el oficio del escritor.

“Estoy convencido de que la política que ha seguido Estados Unidos hacia Cuba ha fracasado. Pienso que la apuesta era que Obama restableciera relaciones con Cuba y Hilary Clinton levantara el embargo, pero llegó Trump y hemos retrocedido en el camino de acercamiento y cierta concordia”, destacó el escritor en charla con Radio La Pizarra.

En una extensa entrevista conducida por Alfredo Serrano Mancilla, el autor de El hombre que amaba los perros, expresó también su visión sobre América Latina, a la que ve “muy voluble” y sujeta a cambios constantes.

“En Ecuador, por ejemplo -dice-, hasta hace algunos años las cosas iban por un sentido y ahora van por otro casi con el mismo partido en el poder. En Brasil el cambio ha sido radical, del PT a Bolsonaro, son mundos completamente distintos. Creo que en este momento lo que distingue el día a día de América Latina es la crisis que está provocando la pandemia. Está afectando muy duramente las sociedades latinoamericanas, la ralentización de los sistemas económicos va a traer mayores consecuencias. El desafío será cómo desde la política se trata de paliar estos daños que van a hacer crecer el nivel de empobrecimiento y generar bolsones de miseria en la región.

Padura, de 64 años, sigue viviendo en la casa en la que nació en 1955 en La Habana y repasa en este diálogo aspectos relacionados con su infancia, su deseo frustrado de convertirse en jugador de béisbol y el vínculo indisoluble entre Cuba, su gente, sus modos de hablar, el ritmo de su vida y su literatura.

–En sus novelas usted trabaja sobre el género policial e introduce el cotidiano de Cuba, ¿hay violencia en el país?

–La violencia no es un problema en Cuba. Para mis novelas tengo que crear unos argumentos que sí son muy comunes en la sociedad cubana, como esa pequeña corrupción que practican muchos funcionarios, las estrategias de la gente para vivir, los cambalaches que se hacen. Todo eso me permite hacer una novela policíaca, sin acudir a la violencia. Esa es la características de mis novelas.

–¿Por qué sigue viviendo en Cuba?

–En los años 90 todo el mundo pensó en irse de Cuba. Yo tuve la oportunidad de hacerlo pero siempre decidí regresar porque necesitaba a Cuba para escribir. En mi proyecto de escritura, que es mi proyecto de vida, la presencia de la realidad cubana, de las personas, de la manera de hablar, es el alimento del que me nutro para poder escribir. Quizás fuera de Cuba tendría algunas ventajas de carácter material o práctico, pero no tendría esa sustancia de la que yo me alimento para mi oficio.

-¿Cómo definiría este oficio?

–Lo que más funciona en un oficio es la disciplina. Uno crea una rutina de trabajo. Hay que tener un entrenamiento para no desesperarte cuando estás construyendo esa casa, esa catedral, que es la novela. Es como una carrera de fondo. Las estrategias narrativas que aprendes, a veces te sirven y a veces no. Porque cada novela te obliga a aprender a escribir cada novela.

–¿Cómo se decidió por la literatura?

–El béisbol es la gran pasión de mi vida, hasta los 18 años invertí más tiempo en ninguna otra cosa que no fuera la pelota pero cuando me di cuenta de que no podía ser un jugador de béisbol, quise ser comentarista deportivo. Opté por la carrera de periodismo, pero ese año no abrió en la universidad. Así que finalmente me fui por Letras, donde me aficioné y empecé a escribir mis primeros relatos. Cuando estaba haciendo los estudios preuniversitarios empecé a interesarme mucho por la lectura. Un bibliotecario despertó mi curiosidad y gusto, dándome desde La Ilíada y La Odisea, hasta la Divina Comedia de Dante.

–¿Cómo construyó “El hombre que amaba los perros”?

–En el caso de Trotsky, el problema era cómo manejar la enorme información que existía sobre él, que incluía una autobiografía. Tuve que hacer una síntesis y tratar de entender su pensamiento. En el caso de Mercader, la cantidad de información era justamente lo contrario. Era un personaje del que se sabían algunas cosas certeras de su vida, pero lo demás era embuste, improvisación, creación de un personaje. Fue un reto de imaginación. Ambos eran fanáticos revolucionarios, pero entendían la revolución con sentidos opuestos. Fue atractivo construirlos con los retos que venían en términos históricos y literarios.

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