Secciones
Revista Tuya

Gerardo Romero: "Siempre fue mi meta trabajar de lo que a mí me gusta"

El paranaense Gerardo Romero cuenta con su propia productora de espectáculos teatrales. Desde 2013 es una usina de producción de obras de comedia y humor.

Domingo 03 de Octubre de 2021

El productor, actor y bailarín oriundo de la ciudad de Paraná Gerardo Romero hace aproximadamente 20 años que está vinculado al mundo artístico. Desde su adolescencia comenzó a dar sus primeros pasos en el teatro y, años más tarde, caracterizado por su audacia y hambre de hacer lo que le gustaba y apasionaba, se abrió camino solo y comenzó a idear sus propios espectáculos de comedia. Posibilidades para irse a Buenos Aires y quedarse allá no le faltaron, pero sin embargo decidió apostar a la producción local y a ganarse al público con sus obras de humor y pura risa. En una entrevista con la revista Tuya!, Romero dialogó sobre sus proyectos a futuro, sus obras presentadas desde 2013 bajo el sello de GR Producciones, sus traspiés –porque también de eso se trata el camino, de errores y aciertos–, y la contribución del teatro y la actuación en su forma de ser como persona. Además, se refirió a sus otras facetas como bailarín de carnavales regionales y como jugador de fútbol en Los Carpinches.

Gerardo Romero revista.jpg
Gerardo Romero:

Gerardo Romero: "Siempre fue mi meta trabajar de lo que a mí me gusta"

—Qué recordás como primera experiencia con la actuación y el teatro?

—Yo empecé desde muy chico. En los actos de la escuela yo siempre quería participar, ser San Martín, el vendedor de velas, y siempre levantaba la mano. Después mi prima hacía teatro y bailaba danzas y yo siempre fui a verla en los espectáculos. Yo quería estar ahí porque me gustaba actuar, pero de estar sentado e imaginarme en esa situación a luego estar parado ahí dije no, me da vergüenza. Y un día mi prima me llevó con Fabio Vides y me dijo que tenía posibilidades y cualidades. Me acuerdo que iba a ir a mirar el ensayo y después empecé, hice mi primer improvisación y nunca más dejé. Mi primer obra fue Quasimodo donde pensé que iba a estar atrás vestido de árbol y nada más, pero después me llamó Fabio y me dijo ‘este es tu libreto, tenés que estudiarlo’. Yo no podía creer que tenía que ser el papá de Quasimodo, el que abría la obra, y dije ‘en donde yo me tilde el espectáculo no arranca’ y creo que ese fue el gran desafío de mi primera obra, comenzar un espectáculo por primera vez cuando pensé que iba a estar atrás de árbol. Y de ahí no paré. Estuve casi 15 años con Fabio.

—¿Esa primera experiencia a qué edad fue?

—Y fue a los 16, 17 años.

—¿Con Fabio hacían espectáculos infantiles?

—Sí, hacíamos infantiles y cuando ya estaba más grande hicimos obras para adultos. Ahí también fue mi primer espectáculo y fue un desafío nuevamente porque una cosa es estar frente al público infantil y otra es enfrentarse a los adultos. Tenía estilos de sketches subidos de tono. También fue una experiencia linda.

—¿Luego de ese tiempo junto a Fabio, decidiste hacer camino solo?

—Finalizando 2012 yo le decía a Fabio que a mí me encantaba lo que era solo comedia. Miraba siempre los espectáculos que venían de Buenos Aires para acá y me gustaban solo las comedias. Entonces un día le dije que quería solo hacer eso y me senté a escribir. Fue así que mi primera obra fue Hotel Peeters, a raíz de una situación que viví en el verano de 2013 y me sirvió lo que pasé en un hotel. En ese año me retiro y dejo de acompañar a Fabio con un espectáculo que presenté en marzo y en agosto estrené mi propia obra. Registré todo en Argentores, viajé a Buenos aires a comprar telas, llamé a Mabel Martínez que era mi vestuarista en las obras, y tuvo que hacer las prendas para nueve artistas de mi elenco. El 17 de agosto estrené Hotel Peeters en el Juan L. Ortiz.

hotel peeters.jpg

—¿Imaginabas en tu infancia que ibas a inclinarte para el lado del teatro y que ibas a vivir de eso?

—Yo quería ser biólogo marino porque me gusta mucho el agua. Cuando terminé la Secundaria fui a la facultad porque se estudiaba en dos años y después tenía que ir a Buenos Aires para terminar los estudios. Yo quería hacer eso para meterme al agua y estar con todos los animales, nada más que eso. A eso lo tenía claro. Cuando empiezo a hacer teatro yo quería eso, y en la facultad no llegué ni a hacer el segundo examen del propedéutico. Yo el día que rendía sabía que al día siguiente tenía ensayo y estaba más preocupado por el libreto que por rendir para lo que era mi futuro. Entonces mis viejos se dieron cuenta y en eso siempre agradezco porque con el teatro muchas veces se piensa que es un hobbie y que no te puede dar de comer, y mis papás me apoyaron. Ellos me dieron la posibilidad de estudiar en Buenos Aires todo lo que es vinculado al teatro. Pero mi viejo me dijo ‘si vos te vas no volverías. Te pagamos todos los estudios, seguís tu carrera allá, pero no volverías más que a visitarnos’. Y lo pensé muy bien porque soy muy familiero y sabía que más allá de que hacía teatro con Fabio, consideraba que se podía hacer teatro en Paraná. No es que solamente se puede hacer en otro lado. Entonces decidí quedarme y empecé a trabajar en administración de mañana, y de noche era artista. Estudié a distancia y viajaba a Buenos aires a hacer los exámenes de los cursos de producción. Mis viejos me dieron la posibilidad de irme a estudiar pero me hice un replanteo donde tenía que dejar a mis amigos y todo. Y decidí animarme a hacer producciones para presentar en Paraná y me funcionó.

gerardo Romero revista 1.jpg

—Está instalada la idea de que no se puede vivir del teatro. ¿En tu caso en particular cómo es actualmente?

—Yo entré primero a trabajar como administrativo para empezar de a poco en la producción del rubro artístico porque no podía dejar esa fuente de ingreso al no saber si me iba a funcionar o no mi proyecto artístico. Si yo recuperaba lo que había invertido, seguía. A mí me resultó y siempre invertí. Me fui animando y abrí más puertas de producción. Hice dos funciones en el año y el público me fue conociendo, porque esa es otra cuestión, es decir, los artistas vivimos del público. A mí nunca me interesó ser famoso, pero sí siempre fue mi meta trabajar de lo que a mí me gusta. Más allá de que me levantaba y me sentaba frente a un escritorio eso no era lo mío, mi pensamiento ahí era ‘acá estamos porque por mes tenemos que comer’. Por ahí con la producción de obras ando de loco, pero yo llego a vivir por mes. Después entendí que es un movimiento grande y que no es lo mismo estar sentado en un escritorio a tener que pensar en nueve chicos, que tengan todo, no les falte nada y si bien es una locura es lo que a mí me gusta. Y yo dije ‘la ganancia es la misma para poder vivir, pero la diferencia está en que una es una locura y la otra no, pero una es mi pasión y la otra no’. En 2005 me di cuenta de que se podía cuando llegué al Teatro 3 de Febrero con Experimento de Locos y fue mi primera obra en el Teatro donde hice el personaje Oxígeno, que era el enfermero. Hicimos dos funciones a sala llena, y llenar el coliseo fue increíble, más para uno que dejó de ser alumno a ser el productor de su propio espectáculo decís lo logré y puedo trabajar acá en Paraná.

gerardo romero revista 3.jpg

—¿Qué significó esa primera presentación como productor de obra en el Teatro?

—El que llega a presentar su espectáculo en el Teatro es como jugar en Primera, sin desmerecer a los otros espacios porque siempre me han tratado muy bien.

—¿Qué es en lo que más adelante te gustaría incursionar o en lo que te gustaría continuar experimentando?

—En 2017 traje a Aníbal Pachano y me gustaría siempre invitar artistas de Buenos Aires para que se sumen a la propuesta que podemos brindar nosotros. En ese año hice un music hall y traje a Pachano porque es un gran referente del music hall. Lo invité a sumarse y él vino, mostró su baile y participó. Pachano fue uno más del elenco, y está bueno porque a veces está la visión de que son artistas inalcanzables, pero podemos trabajar a la par. En ese music hall tenía un elenco de 20 artistas y estaba además el grupo de malambo de Paraná Presagio de mi tierra. Por eso rondábamos en 30 personas en total. Mi propuesta para este año es que para La bella y la Bestia podamos traer a alguien, pero con la pandemia también está complicado. Mi idea es invitar cada año a que se sumen con nosotros.

gerardo romero revista 2.jpg

—¿En qué te ha contribuido como persona el teatro y la actuación?

—Más allá de que soy una persona responsable y ordenada, lo que me hizo ver y fortalecer mucho el teatro es ese orden y el respeto que se requiere en el escenario. No basta solo con saber bailar y actuar, sino que se necesita respeto y responsabilidad. Eso me ayudó para armar mi propia productora.

—¿Cuántos espectáculos llevás desde que creaste tu productora?

—En estos ocho años he presentado alrededor de 15 obras.

—¿Las obras han podido salir de acá de Paraná? ¿A qué lugares las has podido llevar?

—En 2016 sentí la necesidad de probar cómo me podría ir afuera con mis espectáculos. Mi primera obra que llevé fue a La Paz y hubo que suspenderla porque no se vendieron entradas suficientes para cubrir gastos. Con el elenco volví muy triste porque sentí que fracasé. Cuando me calmé, pensé y dije ‘es necesario hacer una movida más intensa y de más tiempo en otras localidades’. No me rendí y seguí insistiendo, por ello después fuimos a Santa Elena, a Hasenkamp y me organizaba dos meses antes. Cuando volví de hacer la obra en Hasenkamp entendí que así era como debía trabajar. Fuimos con Experimento de Locos a Hasenkamp, nos contrató la comparsa Itaporá que buscaba recursos para su carnaval y ellos vendían nuestro espectáculo.

—A propósito de la comparsa, ¿también has bailado en los carnavales de Hasenkamp?

—Sí, también. Empecé a bailar en Hasenkamp con Itaporá en 2018. Ya me invitaron para bailar el año que viene.

gerardo romero revista 4.jpg

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario