Sábado 30 de Enero de 2021
Daniel Eduardo Mendoza es dibujante de historietas, ilustrador y muralista. Nacido en Concordia, estudió con el profesor y maestro Oswal –creador de Sónoman– en la famosa escuela de dibujo de Garaycochea. Por su arte y talento fue distinguido por Diario UNO de Entre Ríos con una mención especial en el marco de los Premios Escenario 2020, dado que el año que pasó estuvo pleno de actividad “En 2020 la verdad que tuve más trabajo que nunca Incluso experimenté la faceta de enseñar a través de plataformas como Zoom, otra manera de contactarme con los alumnos. Al principio no me sentí muy cómodo, pero nos adaptamos. Y para este 2021 también tengo muchos proyectos, ya tengo cubierto el año”, comentó Mendoza a Escenario.
Mendoza es, sin lugar a dudas, uno de los más talentosos dibujantes del país. Sus obras, cargadas de detalle y expresividad, son requeridas por editoriales del país y el extranjero.
Sus inicios con el dibujo se dieron, como en la mayoría de los casos, durante su niñez. Sin embargo, él supo llevar su talento a otro nivel.
“Nací en 1980, durante mi infancia no había tanta tele; y por supuesto, nada de internet.. Lo que abundaba en mi casa eran las revistas de historietas: Nippur de Lagash, D’Artagnan, El Tony. Me enamoré a primera vista y empecé a copiar los dibujos, desde muy chico. Y desde entonces nunca paré de dibujar. Cuando arranqué el secundario, ya tenía en claro lo que quería hacer, estaba muy enfocado en eso. Así que decidí irme a Buenos Aires ya que en la provincia no había academias que se abocaran a enseñar el oficio de la historieta”, contó.
En Capital Federal tuvo la fortuna de toparse con un maestro muy conocido, Osvaldo Viola, Oswal, creador de Sónoman “Él era uno de mis preferidos. De hecho, Sónoman es un personaje al cual Soda Stereo le ha dedicado una canción. Cuando llegué a Buenos Aires yo ya había adquirido mucho manejo de la técnica de tanto copiar dibujos, todo lo que es la anatomía, coreografía de escenas de lucha, la anatomía expresiva. Fui a Buenos Aires con mi carpeta y me dijeron que con respecto al dibujo no me iban a enseñar prácticamente nada porque el tema ya venía muy avanzado, sí me enseñaron técnicas de tinta y a narrar con dibujos. Fue un punto en el que empecé a hacer mis propios personajes”.
Pero lograr dedicarse al dibujo como profesión no fue nada fácil; tuvo sus épocas de altibajos económicos, pero hace ya once años que logró hacer de su pasión su fuente de sustento. Ha publicado en España, los Estados Unidos y actualmente está trabajando para Italia: “Trabajo de manera freelance por ahí se contactan conmigo; otras veces, si me interesa trabajar con alguna editorial, yo mando mi portfolio. Fue así que comencé a trabajar para el mercado norteamericano, difundiendo mi arte y mi manera de dibujar”.
Sin embargo, para él, la clave a la hora de hacer historietas no está puesta en la calidad de los dibujos: “Creo que lo fundamental es saber contar historias. Por ahí, saber dibujar no es tan importante, uno ve muchas historietas donde se utilizan dibujos sencillos, pero saben narrar con imágenes. Eso es lo fundamental en la historieta. Eso es algo que les recalco a mis alumnos No me importa tanto la calidad del dibujo, sino que pueda contar una historia sin globos de diálogo. Y para saber contar una historia es importante tener muchas lecturas”.
Mendoza también tiene vasta experiencia como muralista. De hecho, junto a dos colegas, llevó a cabo una iniciativa que tuvo el apoyo de la Municipalidad de Concordia. “Hace unos nueve años formamos un grupo con otros dos artistas. Caminábamos por la ciudad, veíamos un muro y ya nos imaginábamos las imágenes que se podían plasmar ahí. Así que armamos un proyecto de recuperar espacios grafiteados o plagados de afiches y campaña política, para en su lugar dejar arte, ponerle colorido. En su momento fue muy impactante para la gente porque los cuidaban, no los rayaban. Hemos hecho murales en espacios baldíos y a partir de entonces esos espacios se transformaron en plazas. Ahora lo hago de manera más esporádica, porque tengo mucho trabajo en mi estudio, pero cada vez que puedo, lo hago de manera individual. Es una experiencia muy gratificante”.
La plaza a la que se refirió está ubicada en la intersección de Moreno y Roque Sáen Peña, cerca de la costanera concordiense: “Fue un homenaje a la historieta argentina, nuestro primer trabajo, donde homenajeamos a mi profesor, Oswald, a Patoruzú, El Eternauta, Mafalda, personajes icónicos. Era un baldío y hoy es una plaza hermosa. Recuerdo que la gente del barrio nos acercaba algo para tomar, colaboraba con la limpieza del terreno. Es increíble la capacidad de transformación que tiene el arte”, manifestó.
Premios Escenario 2020
La 16ª edición de los Premios Escenario reconoció a los artistas de la provincia que, valiéndose de las posibilidades que brinda la tecnología, hicieron todo lo que estaba a su alcance para seguir compartiendo su arte en tiempos de pandemia y en el marco del apagón cultural que significó el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.
Desde 2005 este galardón tiene como objetivo reconocer a los entrerrianos y entrerrianas que enriquecen y hacen grande a la cultura de la provincia, desde Islas del Ibicuy a Feliciano, difundiendo su labor y su trayectoria en el medio más importante de Entre Ríos.
Así, el comité organizador premió a aquellos artistas y hacedores culturales que llevaron adelante su actividad en el contexto de pandemia, entre el 15 de marzo y el 31 de octubre de 2020.
Debido a la pandemia, la premiación se viene llevando a cabo de manera individual. Este año sólo se otorgaron dos estatuillas: el Premio Escenario a la Trayectoria, que fue para la Asociación Mariano Moreno; y el Premio Proscenio, que fue para la librería El Templo del Libro. Al resto de los artistas seleccionados se le otorgaron menciones.