Teatro
Jueves 19 de Abril de 2018

Entre lo terrestre y lo acuático, una dolorosa experiencia autoficcionada

Hoy y mañana se presenta en sala Arteatro, de Paraná, la obra escrita y protagonizada por la dramaturga cordobesa Genoveva Clariá

Llega a Paraná Anfibia, relato vívido, un teatro con una fuerte carga poética, donde distintas disciplinas artísticas se ponen a disposición de la puesta para enhebrar un obra deliciosa. El teatro, la danza, la literatura, el cine, la iluminación, la música. Todo un universo teatral confabulado para dar vida a este relato vívido. La funciones serán hoy y mañana, a las 21, en Arteatro (Tucumán 378).
La obra fue escrita por la cordobesa Genoveva Clariá, quien también interpreta al personaje principal. En escena la acompaña la actriz y bailarina Belén Sotelo; mientras que la dirección es de Martín Ezequiel Segovia.
Escenario habló con Clariá sobre esta propuesta que llega por primera vez a la capital entrerriana: "Es una invitación a entrar en un viaje que hace un personaje a través de su memoria, sus recuerdos y la imaginación. Una vez que la gente ingresa a la sala se encuentra con una mujer sentada frente a sus objetos personales, su espacio de trabajo. Es una periodista que tiene que hacer una investigación y está trabajando en eso, lo que ocurre después es que a medida que avanza en su investigación se va encontrando con que el artículo que le toca hacer trata sobre una inundación que ocurrió en un pueblo de Córdoba hace 25 años, y cuando se va adentrando descubre que ella tiene una relación directa con el hecho; ahí es donde comienza su viaje".
Se trata de una obra que combina danza, música, textos y recursos audiovisuales, una mezcla de lenguajes que también resulta anfibia, como su título. Pero el nombre alude a otra cosa: a un constante cruce entre lo terrestre y el mundo acuático, entre la infancia y la madurez, entre el antes y el ahora. En definitiva, un autorrelato que propone una transformación desde territorios que parecen contradictorios: aquí, tierra y agua (razón y fantasía) conviven en un mundo posible
"Es un relato vívido, porque ella empieza a bucear en esa inundación, donde desapareció una persona que fue muy importante para ella. Yendo a lo concreto, me remito a una inundación que tuvo lugar en San Carlos Minas, un pueblito de Córdoba que era conocido por sus ríos secos, no era un lugar turístico. El 6 de enero de 1992, tras una temporada de lluvias intensas, se desbordó un arroyo y arrasó el pueblo. Yo perdí a una compañera del colegio en esa inundación. A partir de ese hecho decidí trabajar al personaje de la periodista, Amanda, que empieza a reflexionar sobre las pérdidas y las ausencias en general. ¿Qué hacemos con el dolor, con el duelo, con la gente que perdemos, a dónde van a parar? ¿Se perdieron para siempre o podemos restablecer una relación con toda esa gente que se fue? Acá se plantea hacer un duelo sobre lo que nos pasó, sobre lo que no cerró, pero desde una mirada sana y optimista, quizás pensar a la muerte como parte de la vida, como otra forma de vida que no podemos explicarnos desde nuestros términos", manifestó.
En este sentido, Clariá destacó que ella escribe desde la autorreferencialidad, un punto de vista arriesgado, ya que deja vulnerable a quien escribe : "Me fui adentrando en un género que es bastante novedoso para el teatro que se hace ahora, que se llama autoficción. Hay diferentes formas de hacer autoficción, hay algunas que tienen que ver más con la identidad, con lo político, con la historia nacional; pero hay otras, como en mi caso, que proponen un trabajo más personal, no es algo colectivo como la memoria, sino que es un sujeto individual que se abre al público. Yo cuento un hecho personal, pero a su vez, todos los que están presentes se pueden identificar".
La puesta acompaña el texto desde lo técnico, tendiendo puentes entre lo terrenal y lo onírico: al principio, la obra es racionalista, casi un stand up; la iluminación es racionalista y la escenografía es mínima. Luego, proyecciones de video van externalizando los recuerdos y los pensamientos de la protagonista, dejándolos a la vista del público.
"La idea es aportar el ambiente para que el espectador, que llega de su vida cotidiana, de lo racional, al sentarse a ver la obra pueda sumergirse en otro estado. Y agradezco a la gente de Arteatro que se animó a llevar nuestra puesta a Paraná", concluyó.
La entrada general tiene un valor de 150 pesos. En tanto, para alumnos de Arteatro, alumnos de talleres de teatro, actores y estudiantes el valor es de 120 pesos.

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