Cultura
Lunes 19 de Noviembre de 2018

Elián Del Mestre se mete en el fuero íntimo de los ojos en sus nuevos libros

El escritor paranaense acaba de publicar dos libros "Tal vez mañana mariposas" y "Como si fuera de día", ganador del Feicac 2018

El escritor y poeta paranaense, Elián Del Mestre, sigue produciendo y publicado. Instalado en Neuquén desde hace algunos meses, acaba de publicar Tal vez mañana mariposas y Como si fuera de día, este último que ganó el incentivo del Fondo Económico de Incentivo a las Culturas, las Artes y las Ciencias de la Municipalidad de Paraná 2018 (Feicac).
Del Mestre se consagró en el rubro letras en la última edición del Premio Escenario de Diario UNO de Entre Ríos por su poemario Pulóver. Para él, el poeta es –ante todo– un observador que se detiene en los detalles del mundo que le rodea; pero también sostiene que poesía es mucho más que el detalle, es una forma de pensamiento y de ver el mundo; una forma de comunicar. Escenario dialogó con él sobre sus recientes publicaciones, donde explaya su modo de percibir e interpretar lo que le rodea.
—¿Por qué "Tal vez mañana mariposas"?
—Es la posibilidad, el tal vez, habla de la esperanza de, esa cuestión intrínseca de la vida. Si no hay posibilidades, hay abismos. Es un libro desde y hacia el amor, un libro que da cuenta de una búsqueda, de intentos de resignificar, deconstruir. Es un manifiesto individual, mi manifiesto. Una mirada que tuve, podría decir. Porque ya tengo otras, y tendré otras. El libro tiene dos partes bien definidas, incluso separadas por un verso en el medio exacto del libro. El verso del medio solo dice a dos hojas: "tus ojos prados". Sí, campo extenso, pradera. La primera parte tiene poemas que nunca publiqué y que escribí durante dos grandes amores que tuve, estando enamorado y amante, descreyendo de todo y destruido, en esos abismos que te decía. Después de "tus ojos prados", en la segunda parte, aparecen un montón de poemas que fui escribiendo a lo largo de todo el año pasado, cuando me dejaba llevar de persona en persona, abierto a la experiencia de los cuerpos y de los seres, tratando de entender si el amor después del amor es posible, si es diferente, si se puede querer a mucha gente, desde muchos lados, ser intenso y dejarse llevar por el instinto. Escribí mucho. Y después quise estar solo, y estuve solo. La literatura desde lo individual, lo individual como experiencia poética.
—¿Qué es la poesía?
—Es una forma de ver las cosas, de detenerse en las cosas y en la realidad. De decir esa realidad, con un filtro de belleza, detenerse y decir. Es comunicar un algo. Que puede ser totalmente intrascendente. Pero no importa, al poeta no le importa, está ahí, mirando y diciendo. Después se ve qué pasa con eso que dice, si se vuelve libro o nada.
—¿Este libro es un manifiesto solo tuyo?
—Todo libro es un libro de todos. Por lo menos es un disparador de secuencias neuronales y energéticas. Cuando el libro es leído se vuelve una experiencia de comunicación, y cada persona que lo lee, le da un sentido, lo lleva para su vida, lo relaciona con lecturas que están en ella, con lo que piensa o lo que no, lo resignifica, o mejor dicho: lo significa, se pelea con lo que lee, acuerda, se emociona, le da asco. Y eso, es un fenómeno colectivo: comunicación. El amor es una experiencia humana, todo el mundo ha tenido, tuvo o tendrá alguna aproximación a lo que llamamos amor. Entonces, la comunicación, al tratarse el amor de algo medianamente universal, adquiere otra impronta. El libro también se asoma a la idea del desamor, al después, a lo roto, también trata de la muerte.
—En este libro hablás mucho de los ojos.
—Es que en los ojos está todo lo de una persona. Siempre me llamó la atención el fenómeno ese que ocurre cuando dos personas se cruzan en la calle, que se miran los ojos por instinto. Eso pasa todo el tiempo, y nadie dice nada, no se habla de esto. Nadie piensa en los ojos. Se dan cuenta de lo sucedido, miran para otro lado, no quieren incomodar al que está enfrente, no quieren meterse en el fuero íntimo del ojo. En el ojo está la mayor intimidad, se puede conocer mucho de lo que se piensa o se siente mirando solo un ojo. Y cuando dos personas se miran, cuando nace la mirada, eso es todo.
—¿Cuándo fue la última vez que viste a alguien así?
—Bueno, cuando conocí a mi novia. La conocí en Cuba, en una playa. Tocábamos el ukelele con unos amigos, y ella se paseaba con una amiga, estaba tan linda y el sol y el mar de ese color que nunca antes. Con ella apareció Como si fuera de día, mi último libro, que está recién publicado. Este libro ganó el Feicac 2018.
—¿De qué trata?
—Es un libro que le escribí a ella. Quería enamorarla, supongo. Estoy muy contento, muy feliz. No sé de dónde salió, pero lo escribí en un mes. Es el libro que más me gusta de todos mis libros. Por ahora.
—¿Dónde se pueden conseguir tus libros?
—Lo que estoy haciendo es venderlos por Internet y los mando por correo, entonces le llega a la casa de la persona al mismo precio de librería. Para consultar me pueden contactar en mi página de facebook o instagram: @loslibrosdeelian; donde voy subiendo fragmentos de mis libros y cosas que voy escribiendo.



El abogado que prefirió dedicarse a escribir y editar

Elián Del Mestre es escritor y editor de Paraná. Publicó El libro que no fue jueves (2010), Pulóver (2014), Así conocí una Rom (Cuaderno de Elefantes 2017), Sergio (La Gota Ediciones 2017, Punto Aparte 2018), Dame la mochila (Chatmuyo Ediciones 2018) y Después de los pájaros (2018). Recién publicados Tal vez mañana mariposas y Como si fuera de día, este último ganó el Feicac 2018. Fue uno de los organizadores del ciclo Slam de Poesía Oral Entre Ríos. Coordina clínicas literarias y de obra y talleres literarios. Es abogado.

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