Jueves 28 de Diciembre de 2023
Florencia Méndez es una talentosa artista plástica paranaense que, desde hace años, crea e interviene cuadros, prendas textiles y cerámicas, entre otros objetos.
Siendo portadora de una gran imaginación, sus clientes valoran la originalidad que les ofrece al momento de ver su catálogo. Pero, ¿es fácil ser artista en el interior?, ¿se puede vivir del arte? Históricamente, el trabajo y la paga de los artistas ha estado bajo la lupa. Cuánto es mucho, cuánto es poco, qué se debería y qué no. Popularmente se sabe que cuando el trabajo es manual tiene otro precio. Si la obra fue creada especialmente para alguien, no puede valer lo mismo que otras genéricas. Y ahí está el dilema, qué precio darle al trabajo, cómo calcularlo en beneficio del cliente y el trabajador. Méndez aseguró a UNO: “Es muy difícil vivir de lo que hago, yo en este momento tengo la ayuda de mis padres, ellos hacen que todo sea más leve para mí, entonces puedo tener tiempo y ocuparlo en mi taller. Porque no es solo producir, también me encargo de las redes y la venta. Entonces son muchas actividades a tener en cuenta".
Taller creativo
En tiempos difíciles y de crisis como los que estamos atravesando en la actualidad, cada vez son más las personas que toman el camino de emprender, sobre todo aquellos que tienen familia. Un trabajo no alcanza, un sueldo no rinde. Hay personas que llegan a tener hasta tres trabajos en simultáneo, y nunca falta el emprendimiento. Quienes emprenden aseguran que, al poder trabajar desde sus casas y a sus horarios convenientes, pueden disponer de una flexibilidad que les permite poder rendir en otros trabajos. “Lo hacés pero terminás agotado, y al otro día se sigue y el ritmo no para. La plata no alcanza. Cómo hace uno para vivir con un sueldo promedio cuando un paquete de fideos sale dos mil pesos, es imposible. La situación actual es una vergüenza, y siempre la pagamos nosotros, los trabajadores”, expresó a UNO María Fernanda, emprendedora.
Por su parte, Méndez destacó la importancia y el poder del arte en todos los sentidos, sostuvo que es importante hacerlo, consumirlo, admirarlo y valorarlo.
“El arte llegó a mi vida gracias a mi mamá, la cual creció con mi abuelo que también dibujaba. La vi toda la vida haciendo manualidades y creando para sus alumnos ya que es maestra jardinera, o también hacía cosas para mí. En la actualidad es emprendedora igual que yo”, contó.
Además, se describió como una fanática de Juan Di Santo, un joven de 21 años que vive en Capital Federal y es diseñador y artista plástico. Di Santo es tomado como ejemplo por el mundo del arte y la moda y es buscado por artistas nacionales e internacionales. Miley Cyrus y Katy Perry fueron algunas de las artistas que lucieron sus prendas.
“También me gustan mucho Marta Argerich, ceramista de Mendoza, y Nadia Rosales, ceramista de Toronto”, aseguró y agregó: “Me inspiro en lo yo quisiera tener, ya sea un objeto de arcilla o una remera customizada para algún outfit mío. Junto con mi hija Olivia, mi mayor inspiración, nos dedicamos a dejar salir nuestra imaginación por las manos, jugando, y en mi caso, dejando que la gente pueda comprar y tener una pieza de arte única en su casa, o llevarla puesta”.
Entre las prendas más destacadas de Méndez se encuentran los jeans, las personas reciclan mucho esa tela y lo que fue una campera puede ser un chaleco y lo que fue un chaleco puede ser un top. Lo mismo con los pantalones, todo puede transformarse y la gente no quiere desperdiciar nada.
“Para trabajar, ninguna textura es la misma, cada una tiene su contacto característico con la pintura y nuestras manos. Para la tela y la madera solo hacen falta un par de capas de pintura para que en unas horas el diseño esté en proceso de secado y finalización. Con la arcilla es diferente, ya que pasó a una creación tridimensional, es decir, no solo es pintada, sino que también es moldeada por mis manos”, reveló.
Los trabajos en cerámica, como las esculturas, macetas, vajillas y demás, constan de otro proceso muy distinto al de la tela, tiene otro ritmo. Primero se prepara el material, luego se lo funde, después se trabaja en el secado y por último llega el horneado a temperaturas suficientemente altas como para mantener las partículas enlazadas.
“Me gusta muchísimo la cerámica, me gusta el proceso, crear los objetos y perfeccionarlos con mucha constancia. Son un buen regalo, sobre todo cuando los hago por encargo. También me suelen pedir ropa customizada, ya que por lo general, son diseños que no se ven en el mercado. Cada prenda es única y personalizada para cada cliente", comentó y agregó: "Desde que empecé a crear piezas decorativas, como ceniceros o portasahumerios, se transformaron en las más vendidas. Los detalles gustan mucho y son objetos que siempre quedan bien y son super utilizables”, contó.
En cuanto a cómo consentir y entender a los clientes, Méndez aseguró que es muy importante prestar atención y tratar de entender al máximo lo que le piden, sobre todo cuando es algo que el cliente imaginó y ella debe pasar a un papel esa idea, ese sueño.
“Tengo que captar bien el estilo y la personalidad de cada uno. También interpretar el tamaño y los colores que quieren destacar. O, en todo caso, los que no quiera. El resto del proceso es fluir y darle mi toque”, indicó.
Méndez sueña en futuro poder tener su taller, su espacio creativo. “Quisiera poder seguir creciendo y enseñando lo que tanto me gusta hacer: arte”.
El emprendimiento forma parte de la vida de muchos entrerrianos, más aún en tiempos de crisis. Florencia Méndez, desde hace años, busca hacer crecer su taller y poder vivir completamente de lo que ama hacer: pintar. El fin de semana pasado, gracias a la navidad, su taller estaba repleto de paquetes que esperaban por sus futuros dueños. Méndez destacó el apoyo de sus clientes y la confianza que le tienen desde hace años.