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Humor

Dos modernos haciendo reír en plena posmodernidad

El dúo nacido en Córdoba regresa al Teatro 3 de Febrero de Paraná para presentar su nuevo espectáculo, "Humor a primera risa" .

Sábado 07 de Marzo de 2020

Humor a primera risa es el nombre de 11º espectáculo de Los Modernos, este dúo nacido en Córdoba capital que ha hecho de su estilo todo un objeto de culto. El sábado 14, a las 21, se presentarán en el Teatro Municipal 3 de Febrero, de Paraná.

Ale Orlando y Pedro Paiva ponen cuerpo y alma a estos dos personajes anacrónicos, desopilantes y contrastantes que nacieron a fines de 2002 y han cosechado seguidores en América Latina y Europa con su arrolladora elegancia y refinado buen gusto.

Escenario dialogó con Ale Orlando, quien da vida al moderno de cabellera abundante: “Nosotros tenemos 11 espectáculos estrenados. Humor a primera risa es una obra de texto escrita por el Pelado (Pedro), que tiene una mirada absolutamente lúdica de la realidad. Creo que la piedra angular de Los Modernos es el texto y después la interpretación que ejecutamos a través de estos dos personajes. Son puestas absolutamente originales, pero este espectáculo tiene algo muy especial: es el primero que armamos a la distancia, estuvimos como tres meses preparándolo un poco a través de Skype, otro poco por WhatsApp. Nosotros estrenamos el 3 de enero en Córdoba capital y Pedro llegó desde España cuatro días antes, así que tuvimos triple función de ensayo. Una vez estrenado, me atrevo a decir que va a ser inmejorable esto que vamos a presentar en Paraná, como lo dice el nombre, está pensado para que la gente venga a pasarla realmente bien desde el primer minuto, que se distienda a través de la risa. Antes teníamos espectáculos un poco más reflexivos, pero ahora quisimos hacerlo desde el humor más duro y puro; realmente nos fue espectacular, con funciones agotadas en Córdoba y Carlos Paz, donde además ganamos el Premio Carlos. Creo que el boca en boca funcionó muy bien. Estamos sorprendidos de la respuesta del público”.

—El nombre y la estética del grupo es muy vintage. ¿Cómo surgió la idea de este concepto para el dúo?

—Los modernos empezó hace 18 años en Córdoba capital, en plena crisis de 2002, yo estaba haciendo teatro en salas con distintas obras. Pero realmente era un momento muy difícil en términos socio-políticos y económicos. Entonces con Pedro, que teníamos la idea de hacer algo juntos, sabíamos que si nos metíamos en una sala iba a ser escribir una crónica de una muerte anunciada porque la gente no venía a teatro. Así que salimos a la calle a pasar la gorra. Y de ahí viene la estética, porque había que llamar la atención en un lugar donde la gente no pagó una entrada para verte, por eso nos pusimos zuecos para quedar un poco más elevados donde no hay escenario, polleras y anillos para ser más vistosos. Pedro es totalmente calvo y con bigotes, entonces yo me pongo una peluca con los pelos bien parados para contrastar. Y salimos a ver qué pasaba. Antes de estrenar, en mi barrio había un lavadero industrial que se llamaba García El Moderno, nosotros íbamos caminando por ahí y alcanzamos a leer apenas el cartel que estaba pintado sobre una pared descascarada. Y el concepto apunta a que somos modernos en la posmodernidad, por lo que estamos totalmente pasados de moda, nos gustó este juego dialéctico.

De la calle al culto

Pasó el verano y Los Modernos siguieron hasta abril de 2002 haciendo su espectáculo callejero. Al llegar el verano siguiente, decidieron ir a actuar en un teatro de Carlos Paz. Tuvieron muy poca repercusión en la taquilla, pero cuando terminó la temporada ganaron todos los premios como mejor espectáculo teatral. A su regreso a Córdoba capital, decidieron hacer temporada en el Teatro Real, una de las salas más grandes e importantes de la ciudad, donde los vieron casi 30.000 espectadores.

“Se transformó en un espectáculo de culto, fue una locura. Cuando terminamos esa temporada en Córdoba surgió la posibilidad de irnos a Barcelona por tres meses, y nos terminamos quedando casi cinco años de corrido. Fue un fenómeno impensado para nosotros, ese primer año ganamos el premio al mejor espectáculo teatral de Barcelona. En 2006, fuimos a presentarnos en el Maipo, en Buenos Aires. Nos había visto Lino Patalano en España y nos invitó a instalarnos en Capital Federal. Así que nos quedamos cinco años más en Buenos Aires, moviéndonos para todos lados, España, Uruguay, México, Chile. Ahora hace cinco años que Pedro está radicado en Pamplona, donde vive su compañera. Así que solamente nos juntamos para trabajar. Diseñamos proyectos de verano como este y después él se vuelve para España. Lo más seguro es que en julio viaje yo para hacer temporada allá”, destacó Orlando.

El sábado 1° de marzo terminaron de hacer furor en la temporada teatral de Carlos Paz, donde ganaron el Premio Carlos al mejor espectáculo de humor, compitiendo con 65 compañías teatrales. El viernes harán función en Montevideo, el sábado en Paraná y el domingo, Pedro regresará a España.

Estilo propio

—En algunas críticas periodísticas sostienen que ustedes hacen un humor al estilo de Les Luthiers pero minimalista. ¿Qué hay de cierto en esa afirmación?

—No hay nada de cierto en esa afirmación, tenemos la suerte de conocerlos y cenar con ellos, que son los número uno a nivel mundial. Pero cuando las etiquetas no te calzan, no te calzan. Creo que la prensa y la gente tienden a poner una etiqueta rápida, pero yo no soy parecido a Darín porque los dos tenemos los ojos celestes. Eso sí, con Les Luthiers estamos parados del mismo lado del humor, tenemos un humor blanco, no chabacano, reflexivo, inteligente; desde ese lugar sí hay visiones en común. Pero lo que es el espectáculo en sí, no sólo en lo estético, no hay nada que ver: ellos son músicos y nosotros no, manejamos otras pautas. Igual, es para nosotros un halago que nos comparen con estos maestros a nivel mundial. Tuvimos la suerte de competir contra ellos en un premio en Buenos Aires, y por esas locuras de la vida ganamos nosotros. Estábamos en los premios ACE, era la primera vez que estábamos nominados. Y compartimos la cena con ellos, se mataban de la risa.

—El humor suele tener sus reglas y depende mucho de la conexión entre las idiosincrasias de los humoristas y el público. El humor cordobés es muy particular, entonces ¿cómo ha sido para ustedes presentarse en otros países?

—A nosotros nos encanta decir que somos una compañía cordobesa, porque si bien el Pelado es uruguayo, yo soy de Córdoba y el dúo nació en Córdoba. Pero no tiene un gen cordobés lo que hacemos, lo que escribe Pedro es universal, porque no hablamos de cuestiones políticas uruguayas, argentinas ni españolas; hablamos de cuestiones trascendentales de la vida. Es un plus que hace atractivo al espectáculo; en España cuando llegamos no sabíamos cómo íbamos a repercutir y Barcelona se terminó convirtiendo en nuestra segunda casa. Actuamos en París, en Suecia en Dinamarca para comunidades latinas y se entendió todo, nunca tuvimos que cambiar una sola coma. Eso es maravilloso.

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