"Canto de monte y agua", por Celeste Abba y Agustina Cortés
Celeste Abba y Agustina Cortés llegan a Paraná para presentar su show musical y narrativo en donde hablan sobre los mitos y leyendas del litoral

Jueves 11 de Enero de 2024

Dos artistas santafesinas que se criaron en el río del litoral recorren el país contando historias, mitos y leyendas de los pueblos originarios. Celeste Abba y Agustina Cortés, oriundas de la ciudad de Santa Fe, llegarán este viernes a la capital entrerriana para presentar su show de narración musical. A partir de su amor por la flora y la fauna, decidieron crear un hecho artístico para engalanar la costa del litoral. También el objetivo es contar las historias que nacieron allí, entre el monte y el río. Historias que recuperen la voz de quienes habitaron el mismo paisaje años atrás.

Celeste Abba contó a UNO: “Nos gusta nombrarnos como Carne de lengua, en alusión a un cuento que contamos en nuestro repertorio. Es un cuento popular que habla de un Sultán que tenía a su esposa cada vez más enferma y deteriorada, entonces, este hombre se enteró que en el mismo pueblo donde él reinaba, había un hombre pobre que tenía una mujer rozagante de salud y belleza, ella tenía todo el bienestar. Entonces, le fue a preguntar cúal era su secreto. Y el hombre pobre le contó que él le daba de comer carne de lengua. El Sultán, inmediatamente, llamó a todos los servidores y les pidió que fueran a todas las carnicerías y le guardaran las lenguas de todas las bestias que se cazaran. Así, el Sultán comenzó a darle de comer a su esposa todos los días carne de lengua. Le daba de comer eso al mediodía, a la tarde y a la noche, pero la mujer estaba cada vez más flaca, ojerosa y pálida. En un momento el Sultán se cansó y fue a hablar con el hombre pobre, le dijo que iban a cambiar de esposas. Al hombre pobre la situación no le cayó nada bien pero no tenía opción, no podía desobedecer al Sultán. Le entregó a su esposa saludable y se quedó con la Sultana enferma. La casa del hombre pobre era muy humilde, como mucho accedían a comer polenta o un plato de lentejas, pero todas las noches cuando volvía de trabajar en el campo, le contaba anécdotas a su nueva esposa enferma; le hablaba de cosas que había escuchado o vivido, después le contaba historias y le cantaba canciones, a veces se quedaban despiertos hasta muy tarde. Eran felices, ella sonreía. Mientras tanto, la nueva esposa del Sultán, a pesar de la riqueza y los platos exuberantes, comenzó a ponerse pálida y a desmejorar, cada vez estaba más flaca y ojerosa. Entonces, otra vez, el Sultán fue a cambiar de esposas. Ahí vió que la Sultana estaba rozagante y hermosa, brillaba. Y al preguntarle a la mujer cuál era el secreto, el Sultán comprendió qué era lo que había querido decir el hombre pobre cuando se refirió a carne de lengua”.

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Agustina y Celeste sostuvieron que las historias, los cuentos y la música son alimentos para el alma y el espíritu, y que son muy necesarios. “Como humanos que habitan el mundo, para poder comprender lo que nos pasa, y para poder crear memoria y cultura, necesitamos lengua de carne. Por eso nos llamamos así, para convidar algo que de alguna manera todos necesitamos. Con el sonido, con el ritmo y con la intensidad de la narración y las canciones, podemos crear y transmitir cosas hermosas. Haber podido recuperar relatos orales de los pueblos originarios nos llena de felicidad”, contó Celeste.

El espectáculo se llama Cantos de monte y agua porque las autoras buscaron recuperar las historias pasadas. Los protagonistas son los pájaros mientras ellas irán haciendo un recorrido de lo que sería un día en el monte. Pasarán por la mañana, la siesta y la tarde viendo a los seres naturales que habitan el lugar. Su fuente de información son las leyendas en Guaraní. Es un espectáculo pensado para jóvenes y adultos, porque si bien la obra está llena de pájaros, a la siesta el monte todo calla y pueden aparecer seres ocultos, como el Diablo, el Pombero y otros seres peligrosos. “La idea también es que el público pueda recuperar y recordar seguramente sus propias versiones de todos estos relatos que pueblan nuestras costas. Este proyecto se hizo posible gracias a la beca Vida narrada de la Fundación Williams. Elegimos Paraná, Santa Fe y Arroyo Leyes para presentar esta obra porque son localidades cercanas al monte y el agua. Yo soy narradora y Agustina es la música. Ambas vivimos en Arroyo Leyes, cerca del río Paraná, entre el Colastiné y la Laguna Setubal”. Celeste ha recorrido Argentina y varios países más gracias a su profesión ya que no solo sube a escenarios sino que también visita escuelas, hogares y demás instituciones interesadas en la literatura y la narración. Además, forma parte de LectoBus, lecturas en movimiento, un equipo de formación en mediación de lecturas, gracias a ellos pudo recorrer escuelas y barrios humildes de Santa Fe y , a su vez, Celeste brinda talleres de narración oral. “Un arte ancestral, una disciplina artística contemporánea y una práctica poderosa para la mediación de la lectura, porque es necesario trabajar los relatos, los textos y los juegos para empezar a contar los cuentos. Nos gustan las historias que cuentan de dónde somos y que no olvidan a sus antepasados”.

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Agustina, por su parte, además de brindar shows por todo el país, da clases de saxo, piano, audioperceptiva, ensamble musical y acompañamiento creativo. En YouTube tiene publicado su disco Piñata interior, en donde comparte 17 canciones que hablan sobre la naturaleza, el amor y el canto, sus grandes pasiones. Además de varias menciones especiales hacia los animales autóctonos, como por ejemplo la tortuga de agua, conocida como tortuga pintada. Su canción Amarillo es la más reproducida y la más pedida en cada presentación.

Los animales autóctonos del litoral son los protagonistas

El caraú, el timbó, la calandria, el pitogüé, el pombero y el diablo. El río y el monte están habitados por personajes que cantan su alegría o su dolor. Cuantos de monte y agua invitan a una puesta escénica donde la música y la palabra se unirán para tejer historias de nuestras aguas, nuestras costas y el monte litoraleño acompañado del paisaje más exótico y salvaje. Relatos que se cuentan desde hace muchas generaciones, que se transforman, se creen y se descreen, pero que siempre están presentes a pesar de los años y las nuevas generaciones. Una celebración de la palabra de pueblos originarios y antepasados que habitaron estas tierras con historias, que le dieron sentido a los cantos de los pájaros y al silencio de la siesta. “Esperamos que el público se reconozca en las historias que contamos, queremos poner en valor, además, los recuerdos de nuestra infancia, porque siempre aparece algún tío o algún abuelo que nos contó estas historias, estos relatos. Y si no fue así, pueden conocer estas historias a través de nosotras para recordar y reivindicar a quienes estuvieron antes que nosotros, quienes fueron en su momento los vivientes de la tierra. Es importante la memoria y el reconocimiento hacia quienes nos antecedieron, poner en valor su palabra, el cuento popular y la leyenda, sus mitos. No debemos olvidar a los pueblos originarios y su lucha”, sostuvo Celeste. La cita es el viernes a las 21 en Casa 17, Panamá 626, Paraná. La entrada tiene un valor de 1.500 pesos y el aforo es limitado. Para reservas comunicarse al 3424053070.

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