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Arte: La bailarina versátil que se abrió camino en escenarios porteños

La paranaense Soledad Mangia, vive en Buenos aires. Formó parte de la Compañía de Julio Bocca y, actualmente, trabaja con Topa, el ídolo de Disney. Muestra su arte

Sábado 25 de Julio de 2020

Soledad Mangia es una bailarina paranaense que ha forjado una interesante carrera en Buenos Aires. Actualmente tiene 34 años y reside en Capital Federal, pero vivió la mayor parte de su vida a la vuelta de la parroquia Santa Teresita y asistió al Cristo Redentor, de donde todavía conserva muchas amistades: “Es muy gracioso, porque cada vez que yo hago algo, mis amigas se encargan de escribirle a los diarios, las páginas de Facebook. Mi marido también. Y yo no me entero a veces, pero a ellos siempre les gusta dar a conocer mi trabajo y los quiero mucho”, cuenta, en diálogo con Escenario.

Ella formó parte de la Compañía de Julio Bocca, y actualmente trabaja junto con Diego Topa, ídolo de los niños y estrella de Disney Channel; y también en Club 57, la tira adolescente del canal Nickelodeon, junto a Evaluna Montaner.

—¿Cómo estás transitando la cuarentena? ¿estás entrenando, asistiendo a clases?

—Sí, el formato de entrenamiento del bailarín tiene que ser constante; al estar encerrados las clases son on line, los entrenamientos son en casa, con el piso, el espacio y los elementos que tenés en tu casa. Es distinto todo. Hay muchos bailarines que prefieren no hacer las clases on line porque son muy impersonales; pero a mí me cuesta quedarme quieta, así que desde que empezó la cuarentena estoy asistiendo a las clases virtuales y además tomo clases con maestros de afuera, eso está bueno y es algo que lo posibilitó la cuarentena. Estoy tratando de aprovechar a full esto.

—Claro, es que ustedes hacen arte con el cuerpo.

—Exacto. De todas maneras, creo que este es el momento de hacer crecer otras partes del bailarín, ya que no se puede entrenar de la misma forma que lo hacemos cuando preparamos una obra o cuando nos subimos a un escenario. En mi caso estoy aprovechando para ahondar en cuestiones teóricas, como para nutrirme. Pero por supuesto, entreno todos los días, hago también ejercicios aeróbicos y pilates. Pero eso tiene que ver mucho con la motivación que uno encuentre, pero es complicado en esta época.

soledad

—¿Cómo te iniciaste en la danza?

—Yo empecé con el ballet clásico en Paraná, mi maestra es mi tía, Mimi Zapata, una maestra muy querida y conocida allá. Yo arranqué con ella cuando tenía 4 años, también hacía algo de danzas españolas. Y a la vez bailaba en el ballet folclórico de mi mamá, Adela Zapata. En la academia de mi tía me recibí de profesora de danzas; a los 18 me vine a Buenos Aires donde descubrí la danza contemporánea, a la que actualmente estoy abocada. Los primeros años estuve becada en la Fundación Julio Bocca, tuve unos maestros que me marcaron muchísimo. Después de tres años, entré en el Teatro San Martín, y ahí me metí aún más en la danza contemporánea. Cuando salí estaba desorientada pero tuve la chance de audicionar para la Compañía de Julio Bocca y ahí fue mi primera experiencia. Conocí a muchísimos coreógrafos, empecé a bailar jazz y otros estilos. Después me becaron y me fui a estudiar afuera, a los EE.UU. Ahí vi otras culturas, otras realidades, cómo se expresan afuera. Y me sirvió para apreciar lo bueno que tenemos acá, la expresión de los bailarines argentinos, que es única.

—¿Y a la vuelta?

—Y a la vuelta empecé a trabajar en distintas compañías independientes, lo cual debo resaltar. Muchas veces se piensa que si uno no está en una compañía oficial no es válido, o no sirve tu trabajo, o queda pobre tu currículum, como que no podés hacer carrera. Yo comprobé que eso no es así, las compañías independientes me llevaron a trabajar con muchísima gente y subirme a cientos de escenarios. Después tuve la chance de ingresar a una compañía oficial, el Ballet Folclórico Nacional, donde estuve un buen tiempo. Y luego laburar en el teatro comercial, que es totalmente distinto a lo que es el ambiente independiente. Ahí lo conocí a Topa, con quien trabajo actualmente. Y el año pasado estuve en una tira de Nickelodeon, Club 57, donde están Evaluna Montaner y Ricardo Montaner, que es el productor. La vida me fue llevando por diferentes caminos y me dio la posibilidad de elegir; yo siempre estoy buscando. Algo que tengo claro desde pequeña es que siempre quise ser una bailarina versátil, por eso siempre me perfecciono y estudio todas las técnicas, si bien me considero una bailarina contemporánea.

—Es bueno destacar que te has abierto camino a través de las compañías independientes, algo que en el interior del país todavía está en pañales.

—Totalmente, de hecho hay muchos bailarines que acá en Buenos Aires trabajaron en compañías oficiales y se han vuelto a sus provincias para tomar las riendas de los grupos independientes y formar compañías de danza. Un buen ejemplo es Santa Fe, donde hay un movimiento increíble, cada vez que voy para allá lo veo mucho. Creo que es importante mostrarle a los niños y niñas que se inician en la danza que hay muchos espacios que son hermosos. Qué lindo sería que esto pase también en Paraná, si bien sé que de a poquito esto está floreciendo. Sería importante que estas compañías y la danza en general tengan un apoyo de los gobiernos municipal y provincial, porque eso aceleraría las cosas. En Paraná hay mucha gente hermosa y talentosa.

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