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A Magma le quedan muchas canciones por cantar

Magma, la banda de rock nacida en Paraná en 1974 está preparando su décimo disco, luego de haber lanzado "El camino" en 2018

Viernes 11 de Junio de 2021

Hace 47 años, el rock estaba en pleno proceso de erupción y Magma surgía en Paraná, trayendo los sonidos distorsionados de las guitarras eléctricas y las sonoridades del rock progresivo a una juventud ávida de escuchar esa música, un género que representaba a todo un movimiento que se gestaba a nivel global. Hoy es la banda de rock en castellano más antigua del Litoral.

Magma se formó en 1974 con Alberto Felici, los hermanos Ernesto Tata y Jorge Mockert, y Sergio Petrich, quienes encararon una propuesta de rock sinfónico o música progresiva, componiendo sus propios temas, pero con letras en castellano.

Con el paso del tiempo, la sonoridad y el estilo de la banda fue virando más hacia la música latinoamericana y el folclore argentino, aunque en ninguno de sus nueve discos abandonó el elemento rockero. La formación original también se fue modificando, actualmente Magma es un trío integrado por Alberto Felici, Alfredo Ibarrola y Osvaldo Aguilar. “Este formato trío es el que más recorrió el país a finales de los 80 y la década del 90. En ocasiones especiales, se suman el bajista y guitarrista Nardo González y Nacho Bernal, en batería y percusión”, dijo a Escenario el pianista y tecladista, Alfredo Ibarrola, quien además adelantó que están preparando un nuevo disco.

—¿Cuándo y cómo fue que te sumaste a Magma?

—Yo me sumo en 1982, me convocaron para grabar el primer disco, Canto para una consagración, que fue un álbum retrospectivo de todo lo que ellos habían producido hasta ese momento, ya que el grupo no había grabado nunca. Y en ese disco se vuelca toda la producción que habían hecho durante esos años. A mi me llaman para reemplazar a Jorge Mockert, que en ese momento salía de la banda. Y desde entonces quedé

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Magma es la banda de rock más antigua del Litoral.

Magma es la banda de rock más antigua del Litoral.

—¿Cómo era el sonido de Magma en ese entonces?

—Era rock sinfónico como se le llama hoy, con todas las particularidades que eso tiene. En ese momento se le decía música progresiva, porque quería romper con los cánones habituales, demostrando que había bandas en el Litoral que hacían este tipo de propuestas. Tal es así que Magma en ese entonces se emparentaba con algunas experiencia similares en Buenos Aires, en Tucumán, Córdoba y Santa Fe. Pero era una época en la que las comunicaciones eran mucho más dificultosas de lo que son ahora. Hoy las redes y los medios habilitan más la posibilidad de contactarse, pero en aquellos momentos era más difícil. No obstante eso, Magma empezó con ese perfil, y a partir de mi integración, empezó levemente a virar hacia una mixtura que incorporaba la rítmica folclórica argentina, pero siempre teniendo un componente que se reconocía rockero en cuanto a su instrumentación e impronta. Hoy en día, si a Magma hay que definirla, podemos decir que hay un trabajo sobre rítmicas folclóricas pero con una instrumentación y elementos del rock. Ha ido incorporando, a partir de cada uno de los integrantes, todos los elementos que hoy en día tenemos para tocar.

—Mencionás que las comunicaciones en esa época no eran simples. Y conseguir discos de bandas nuevas, me imagino que tampoco era fácil…

—Para nada. Los discos llegaban a cuentagotas, de la mano de determinados fanáticos o melómanos que siempre tenían la última novedad. Y en la casa de esa persona se juntaban todos los interesados en escuchar la música nueva, porque no se difundía por los medios, no llegaban sus discos fácilmente y no había nada parecido a lo que hoy se da con las redes o plataformas como Spotify, que en segundos podés acceder a la música de cualquier parte del mundo. La curiosidad llevó a que cada músico de nuestro país buscara la manera de informarse y de conocer cosas. Algunos para hacer una réplica o algo o similar, otros para incorporar nuevas ideas o sonidos a su propia música. Y fue un proceso que se dio durante los 70, 80 e incluso hasta los años 90.

—En tu caso, ¿qué música escuchabas?

—Yo venía de la cosa más folclórica, pero siempre en búsqueda de las propuestas que intentaban algo diferente o de proyectar la música. Me gustaba mucho Manolo Juárez, un pianista muy diferente; el Chango Farías Gómez, que tenía ideas musicales interesante que volcó a la música folclórica. Pero también me interesaba música que tenía que ver con otros géneros, como Luis Alberto Spinetta, Astor Piazolla, Joan Manuel Serrat, Daniel Viglietti. El otro día hablábamos con compañeros del grupo sobre Emerson, Lake and Palmer, Jethro Tull, Los Beatles, música que en esa época yo escuchaba mucho. Uno trae un bagaje de cosas que necesariamente inciden en su vida, en sus gustos. No puede cerrarse uno y no escuchar algo diferente a lo que hace. Siempre es sano estar abierto, porque la música solo así se enriquece, ya sea desde el lugar de compositor o de intérprete. Mi formación en la música es predominantemente clásica, porque en esa época uno estudiaba en conservatorios, que se basaban en la música académica o llamada clásica, como sucede hasta el día de hoy. Así que desde la clásica, pasando por la música folclórica y llegando hasta el rock y otros géneros, se fue formando lo que he terminado de ser.

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A finales de 2020, fueron invitados a tocar en el programa de Lito Vitale

A finales de 2020, fueron invitados a tocar en el programa de Lito Vitale

—¿Qué me podés contar del último disco de Magma, “El camino”?

El Camino se grabó en 2018, justo en una época en la que yo estaba en un impasse del grupo, y sólo participé en lo que hizo a la edición final, aportando algunas ideas. Es un disco que tiene una vuelta a cierto sonido más eléctrico, como en los comienzos, pero siempre basándonos en rítmicas que se pueden reconocer en el folclore, hay algunas milongas, loncomeo, un ritmo patagónico. Pero hay sonoridades e instrumentos que remiten a los orígenes del grupo. Es una especie de síntesis, casi sin querer, de lo que ha sido la vida del grupo desde sus comienzos.

—¿En qué está ahora Magma?

—A comienzos de año nos quedamos con todo listo para presentarnos, pero no se pudo. En 2019 tuvimos como un impulso fuerte de empezar a tocar en distintos lugares; en 2020 fuimos paralizados por la pandemia, como todos, y eso se extendió a este año, que teníamos planificadas varias presentaciones en Paraná y Santa Fe, que además iban enganchadas con otras en distintos lugares del país, sobre todo en la zona de Cuyo y el Sur, también en Chaco, Corrientes y Provincia de Buenos Aires. Y esta circunstancia hizo que nuestro norte tuviera que ponerse en otro lado: un nuevo estudio que hemos armado en Paraná. Estamos comenzando a grabar un nuevo disco y queremos hacerlo este año. El material incorporaría mucha composición que se ha hecho durante 2020, además de temas clásicos del grupo que nos interesa reversionar y traerlos al día de hoy. Así que hacia ese nuevo disco tenemos apuntados todos los cañones. Debo decir que nos ayudó mucho la invitación que en noviembre pasado nos hizo Lito Vitale, un amigo muy cercano desde los comienzos de Magma. Y esa invitación nos ayudó a darnos cuenta de que tenemos mucho para decir aún y nos quedan canciones por cantar.

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