El fiscal general Daniel Adler precisó ante la prensa que el abogado de las personas investigadas entregó a la fiscalía la obra de arte Retrato de una Dama
Jueves 04 de Septiembre de 2025
En medio de una investigación internacional que pretende restituir una colección de obras de arte robadas por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial a un galerista judío en los Países Bajos, una valiosa pintura que lleva años siendo buscada fue hallada en Mar del Plata y entregada a la Justicia. La hija de un alto funcionario del régimen de Adolf Hitler, que se radicó en la ciudad balnearia, y su esposo quedaron bajo arresto domiciliario por 72 horas, acusados de entorpecimiento de la causa. El titular de la Unidad Fiscal Mar del Plata, el fiscal general Daniel Adler, informó que el miércoles por la tarde el abogado que representa a las personas investigadas entregó en la mencionada sede del Ministerio Público Fiscal de la Nación la obra de arte Retrato de una Dama, del artista italiano Giuseppe Ghislandi y denunciada como sustraída en Países Bajos durante la época de la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial.
En este marco, Adler destacó la labor del fiscal federal Carlos Martínez y su equipo de trabajo del Área de Atención Inicial de la Unidad Fiscal Mar del Plata, así como la intervención del Juzgado de Garantías a cargo de magistrado Santiago Inchausti.
Por otro lado, puso en valor el accionar de la Policía Federal Argentina, y en particular, de la comunidad, a través de la tarea emprendida por los medios de comunicación.
Pintado en el siglo XVII
El cuadro pintado en el siglo XVII era buscado en el marco de una investigación en curso que este jueves tendrá su audiencia de formalización y que tiene bajo arresto domiciliario a una descendiente del jerarca nazi Friedrich Kadgien -quien se ocultó en la Argentina tras el fin de la Segunda Guerra Mundial- y a su pareja.
La pintura Retrato de una Dama representa a la condesa Colleoni. Fue pintada a fines del siglo XVII y comienzos del XVIII y se estima que su valor económico y cultural es inmenso. Su último y legítimo dueño, hasta el comienzo de la persecusión nazi contra los judíos, fue el neerlandés Jacques Goudstikker. El coleccionista falleció escapando del régimen alemán, pero desde entonces su familia se dedicó a recuperar las obras que habían sido sustraídas, entre ellas, la pintura de la condesa.
Una pista insólita
Semanas atrás, a 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, el diario neerlandés Algemeen Dagblad (AD) publicó un artículo periodístico sobre el caso de Goudstikker, en el que mencionó un detalle que llamó la atención de las autoridades argentinas. La investigación, encarada por un equipo de periodistas liderado por Peter Schouten junto al investigador privado Paul Post, apuntaba contra un alto jeraca nazi, Friedrich Kadgien, quien según sus indicios, había vivido sus últimos años en Mar del Plata.
Había una pista insólita, pero que terminó siendo factible: decían que, en una publicación de una casa en venta en un sitio web de una agencia inmboliaria de esa localidad playera, habían encontrado un cuadro muy parecido a Retrato de una dama. El posteo ya no está disponible.
Tras conocer el caso, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP) inició una investigación judicial por presunto delito de encubrimiento de contrabando. La causa quedó en manos del fiscal Carlos Martínez, a cargo de la Oficina de Delitos Sencillos de la Justicia Federal.
Así, el fiscal ordenó un allanamiento en la casa, que había sido heredada por Patricia Kadgien, hija del jeraca nazi, luego de que éste falleciera en 1978. El inmueble, que había sido puesto en venta, está en la calle Padre Cardiel al 4100, en el barrio Parque Luro. Sin embargo, el resultado de ese procedimiento fue negativo: el cuadro, que había sido visto colgado en una de las paredes del living hogareño en las fotos publicadas en el sitio online de la inmobiliaria marplatense, ya no estaba.
En aquel allanamiento, realizado el martes 26 de agosto, la policía secuestró una carabina y un revólver calibre 32, además de algunas imágenes pictóricas y teléfonos celulares. La presunta pintura de Ghislandi había desaparecido: en la pared donde aparecía colgado el cuadro en las fotos de la inmobiliaria se hallaba un tapiz.
En tanto, la investigación siguió con otros tres allanamientos en esa ciudad, entre las que se encontraba la casa del hijo de la mujer. No obstante tras los operativos, la familia cesó ante la presión mediática y judicial y entregó a la Justicia el cuadro.