En San Benito las adicciones de los estudiantes preocupan a todos
Los profesionales de la salud calificaron la situación como “muy grave” y tratarán de brindar respuestas
Jueves 07 de Mayo de 2015
Los profesores de las escuelas secundarias de San Benito están preocupados porque “todos los días” se generan hechos de violencia que ellos relacionan en forma directa con las adicciones.
Muchos dicen que los estudiantes les piden ayuda porque se sienten perdidos. Otros explican que el humor social está cambiando desde hace algunos años y se refleja en las aulas todos lo días.
Gabriela Godoy, rectora de la escuela de Comercio Brigadier Ángel María Zuloaga, consultada por UNO reconoció que la comunidad educativa “está muy triste con las situaciones que se viven a causa de las adicciones”.
Para tratar de empezar a generar algunas respuestas, el martes se realizó un encuentro en la escuela Secundaria que contiene a 400 estudiantes (300 en el turno diurno y 100 en el nocturno).
En el cónclave participó Karina Tentor que trabaja en el área de Niñez, Adolescencia y Familia de la Municipalidad de San Benito.
La profesional también subrayó que el “problema de adicciones en los adolescentes de San Benito es muy grave”. En su área también trabajan con los casos de violencia familiar. En las estadísticas que manejan se reflejó que en el 80% de los casos de “violencia” se registró el consumo de alguna sustancia.
Los estudiantes llegan a la escuela después de fumar porro y muchos de ellos también tienen cierto grado de adicción al alcohol.
Los docentes cuentan que los estudiantes también hacen chistes sobre el consumo de cocaína, pero no tienen cifras o datos concretos.
“La adicción al alcohol es tan grave como cualquier otra. La equivocación es menospreciarla porque es una sustancia legal”, respondió a UNO Sandra Gulberti que participó en representación del Centro Huellas.
La preocupación de los docentes también se basa en que San Benito carece de dispositivos de salud que contengan a un joven con problemas de adicciones. “Por suerte están cerca de Paraná. Imaginate lo que sucede en pueblos o ciudades más alejadas”, dijo por lo bajo una profesional de la salud que prefirió mantener su nombre en el anonimato.
Se hace difícil pensar que un chico o una chica de 17 años se tome un colectivo, que tarda una hora en llegar a la capital provincial, para participar de un taller que lo ayude a salir de su pequeño infierno.
Gulberti abrió su ponencia recordando que “el caos y la desesperación no permiten visualizar nuevas propuestas(...) en nuestros tiempos actuales el sentido de comunidad está herido. Hablamos de individualidad, consumismo (...) hablar de comunidad es decir unión por el bien común, hoy estos valores y esfuerzos se dan en pequeños grupos”.
La intención fue calmar a la comunidad educativa, que entró en pánico después de muchos casos de violencia dentro de las aulas.
Las situaciones son tragicómicas: Un estudiantes que fumó marihuana entró al aula y se quiso sentar en el lugar de siempre. Cuando se dio cuenta de que le sacaron la silla, empezaron los problemas. ¿Cómo hace el docente para solucionar esta situación y a la vez controlar a los 20 compañeros que están mirando una especie de paso de comedia?
De la situación risueña a la violencia hay un solo paso, porque con que uno de los protagonistas reaccione, es suficiente para que todo pase al plano de la acción.
Soluciones
El área de Niñez, Adolescencia y Familia de San Benito está instrumentando dos talleres “saludables” para intentar dar respuestas a los más jóvenes.
Se está desarrollando el taller de Historietas y el de Comunicación al que denominaron Mirarnos. La intención es trabajar con proyectos que les interese a chicos y chicas que tienen en 13 y 18 años.
Los profesionales quieren escucharlos para tratar de entender sus problemas y luego buscar soluciones en conjunto.
También reconocen que las fuerzas de seguridad tienen que explicar el proyecto (si lo hay) para combatir la venta de drogas prohibidas.
La situación es tan compleja en San Benito que están trabajando en un “proyecto comunitario para declarar el año en contra del consumo de drogas”. Y trabajar en conjunto con las escuelas (dos secundarias y la única Primaria) el centro de salud, el club de la ciudad y las organizaciones sociales.
Una escuela que fue reconocida por la Nación
La escuela Secundaria de Comercio Nº 5 Brigadier General D’Angel María Zuloaga será premiada por su proyecto sociocomunitario solidario de concientización y donación de sangre. La institución se presentó a la convocatoria anual que realiza el Ministerio de Educación de la Nación, Premio Presidencial Escuelas Solidarias, edición 2014. De esta manera, será la primera del año en recibir un reconocimiento entre más de 1.000 establecimientos de todo el país.
Detalles de la noticia
* El proyecto “Donar sangre, un cambio de conciencia y una tarea de todos” fue reconocido como uno de los mejores en el país. Se ejecutó en tres etapas: la primera de sensibilización sobre la temática al interior de la comunidad educativa; la segunda de difusión de lo aprendido hacia la comunidad local a través de diferentes medios y herramientas; y la tercera fue la realización de la colecta de sangre (con 30 donantes voluntarios). Involucró a todos los estudiantes y equipo docente.
* 400 - Estudiantes asisten al establecimiento educativo de la escuela Zuloaga. Unos 300 se dividen en mañana y tarde. Por la noche asisten cerca de 100 estudiantes mayores de 18 años.
Muchos dicen que los estudiantes les piden ayuda porque se sienten perdidos. Otros explican que el humor social está cambiando desde hace algunos años y se refleja en las aulas todos lo días.
Gabriela Godoy, rectora de la escuela de Comercio Brigadier Ángel María Zuloaga, consultada por UNO reconoció que la comunidad educativa “está muy triste con las situaciones que se viven a causa de las adicciones”.
Para tratar de empezar a generar algunas respuestas, el martes se realizó un encuentro en la escuela Secundaria que contiene a 400 estudiantes (300 en el turno diurno y 100 en el nocturno).
En el cónclave participó Karina Tentor que trabaja en el área de Niñez, Adolescencia y Familia de la Municipalidad de San Benito.
La profesional también subrayó que el “problema de adicciones en los adolescentes de San Benito es muy grave”. En su área también trabajan con los casos de violencia familiar. En las estadísticas que manejan se reflejó que en el 80% de los casos de “violencia” se registró el consumo de alguna sustancia.
Los estudiantes llegan a la escuela después de fumar porro y muchos de ellos también tienen cierto grado de adicción al alcohol.
Los docentes cuentan que los estudiantes también hacen chistes sobre el consumo de cocaína, pero no tienen cifras o datos concretos.
“La adicción al alcohol es tan grave como cualquier otra. La equivocación es menospreciarla porque es una sustancia legal”, respondió a UNO Sandra Gulberti que participó en representación del Centro Huellas.
La preocupación de los docentes también se basa en que San Benito carece de dispositivos de salud que contengan a un joven con problemas de adicciones. “Por suerte están cerca de Paraná. Imaginate lo que sucede en pueblos o ciudades más alejadas”, dijo por lo bajo una profesional de la salud que prefirió mantener su nombre en el anonimato.
Se hace difícil pensar que un chico o una chica de 17 años se tome un colectivo, que tarda una hora en llegar a la capital provincial, para participar de un taller que lo ayude a salir de su pequeño infierno.
Gulberti abrió su ponencia recordando que “el caos y la desesperación no permiten visualizar nuevas propuestas(...) en nuestros tiempos actuales el sentido de comunidad está herido. Hablamos de individualidad, consumismo (...) hablar de comunidad es decir unión por el bien común, hoy estos valores y esfuerzos se dan en pequeños grupos”.
La intención fue calmar a la comunidad educativa, que entró en pánico después de muchos casos de violencia dentro de las aulas.
Las situaciones son tragicómicas: Un estudiantes que fumó marihuana entró al aula y se quiso sentar en el lugar de siempre. Cuando se dio cuenta de que le sacaron la silla, empezaron los problemas. ¿Cómo hace el docente para solucionar esta situación y a la vez controlar a los 20 compañeros que están mirando una especie de paso de comedia?
De la situación risueña a la violencia hay un solo paso, porque con que uno de los protagonistas reaccione, es suficiente para que todo pase al plano de la acción.
Soluciones
El área de Niñez, Adolescencia y Familia de San Benito está instrumentando dos talleres “saludables” para intentar dar respuestas a los más jóvenes.
Se está desarrollando el taller de Historietas y el de Comunicación al que denominaron Mirarnos. La intención es trabajar con proyectos que les interese a chicos y chicas que tienen en 13 y 18 años.
Los profesionales quieren escucharlos para tratar de entender sus problemas y luego buscar soluciones en conjunto.
También reconocen que las fuerzas de seguridad tienen que explicar el proyecto (si lo hay) para combatir la venta de drogas prohibidas.
La situación es tan compleja en San Benito que están trabajando en un “proyecto comunitario para declarar el año en contra del consumo de drogas”. Y trabajar en conjunto con las escuelas (dos secundarias y la única Primaria) el centro de salud, el club de la ciudad y las organizaciones sociales.
Una escuela que fue reconocida por la Nación
La escuela Secundaria de Comercio Nº 5 Brigadier General D’Angel María Zuloaga será premiada por su proyecto sociocomunitario solidario de concientización y donación de sangre. La institución se presentó a la convocatoria anual que realiza el Ministerio de Educación de la Nación, Premio Presidencial Escuelas Solidarias, edición 2014. De esta manera, será la primera del año en recibir un reconocimiento entre más de 1.000 establecimientos de todo el país.
Detalles de la noticia
* El proyecto “Donar sangre, un cambio de conciencia y una tarea de todos” fue reconocido como uno de los mejores en el país. Se ejecutó en tres etapas: la primera de sensibilización sobre la temática al interior de la comunidad educativa; la segunda de difusión de lo aprendido hacia la comunidad local a través de diferentes medios y herramientas; y la tercera fue la realización de la colecta de sangre (con 30 donantes voluntarios). Involucró a todos los estudiantes y equipo docente.
* 400 - Estudiantes asisten al establecimiento educativo de la escuela Zuloaga. Unos 300 se dividen en mañana y tarde. Por la noche asisten cerca de 100 estudiantes mayores de 18 años.