Miércoles 17 de Febrero de 2021
En Paraná hay dietéticas que existen hace años y son testigos de los cambios de los hábitos alimentarios que más personas fueron incorporando para llevar adelante una vida más saludable, por elección o por prescripción médica.
No obstante, fue a partir de los primeros tramos de la cuarentena decretada en 2020 para frenar el avance del coronavirus en el país que los locales del rubro se expandieron notablemente, en algunos casos por iniciativa de gente que tuvo que reinventarse laboralmente y aprovechó la mayor demanda de este tipo de productos para poner también un dietética.
No se sabe cuántas hay hoy en día, pero sin considerar las ventas informales que se realizan a través de redes sociales, se estima que se triplicaron.
En este marco, Cristian Ledesma, quien hace 20 años que tiene un negocio del rubro en calle Buenos Aires, observó: “La demanda de alimentos saludables creció, pero no lo notamos en las ventas, porque a la par se incrementó en Paraná la cantidad de comercios del rubro”.
“Tengo un local en el centro y hace un año atrás tenía en un radio de una manzana dos competidores, y hoy tengo seis. Eso hace que las ventas se repartan más y que por ahí no se vea el incremento de la demanda, pero sí advertimos que hay más público que consume este tipo de productos”, comentó a UNO.
Asimismo, refirió: “En este momento lo que más llevan son productos que hacen a la cocina natural, buscan otras variedades de especias; buscan cómo hacer una arroz yamaní, cuando antes la gente comía arroz blanco. Yo ahora tengo seis o siete variedades y antes se vendía una sola”.
En este sentido, señaló: “En la actualidad hay mucha más oferta, muchas más cosas. El paladar cambió a lo que era antes y la gente este último año ha tenido la oportunidad de leer más, de estudiar, de ver otras cosas, y eso hace que lleguen más personas a este tipo de comercios. La gente busca hacerse sus propias cosas, compra lo básico, se prepara y cocina sus platos”.
“De a poco se van sumando más personas al veganismo, y están los que deben cuidar su salud, como los celíacos, los diabéticos, o quienes tienen otra dolencia el médico les indica comer sano porque el remedio tal vez por sí solo no les hace efecto”. sostuvo Ledesma.
Marisa Battauz, propietaria de una dietética de calle San Martín, opinó al respecto: “La gente se va concientizando. Algunos empezaron a alimentarse mejor durante la cuarentena, y otros a cuidarse después, porque se dieron cuenta de que en ese tiempo comieron mal”.
Sobre los productos que más demanda tienen, mencionó: “Lo que más se vende son cereales, harinas, que pueden ser de arroz, garbanzo y demás; también el kéfir, los alimentos probióticos. Hay mucha gente que se está volcando a este consumo para mejorar su digestión y cambiar su alimentación por un tema de salud. Es muy variado lo que llevan”.
En cuanto a la proliferación de más comercios del rubro, opinó: “Me parece que hoy hay muchos locales del rubro y varios están a cargo de personas que no están capacitadas. La gente viene y pregunta, nos pide asesoramiento, y hay que saber responder correctamente, porque se trata de su salud. Aparte hay quienes venden cosas que no son de buena calidad”.
Tendencia que crece
La pandemia del coronavirus sin dudas modificó distintos hábitos en la vida cotidiana de la mayoría de la gente. Y tal como comentó uno de los vendedores del rubro, el acceso a una mayor disponibilidad de información sobre determinados temas y el incremento del tiempo destinado a navegar por Internet en las primeras etapas de la cuarentena hizo que más usuarios conocieran los beneficios de una alimentación saludable y la implemente en sus hábitos cotidianos.
Aunque desde hace décadas los especialistas hacen hincapié en las ventajas de incorporar a la dieta semillas, frutos secos o disecados, cereales y productos sin aditivos ni conservantes, incrementando su consumo y dejado de lado aquellos que son industrializados, fue a partir del confinamiento que un nuevo público se volcó a consumir más productos que se venden en las dietéticas, y esta tendencia sigue creciendo hoy en día, sumándose a quienes desde hace tiempo se inclinaron por este estilo de vida.
En el mercado actualmente se consigue de todo un poco: hay galletitas hechas con ingredientes naturales, al igual que tostadas, panes y bebidas, entre otras cosas; y para quien prefiere elaborarlos en su casa, se ofrece gran cantidad de cereales y harinas integrales.
En el local de Marisa Battauz se exhibe gran variedad de productos, como hamburguesas frescas de distintos cereales y semillas, panificados sin gluten, jugos de frutas, y una multiplicidad de productos sueltos que se venden al peso. También ofrecen viandas listas para un almuerzo o una cena, y según aseguró la vendedora, son muy demandadas.
Con respecto al público que más consume lo que se vende en las dietéticas, señaló que “se ve de todo” y explicó: “Los jóvenes están con el tema de la comida vegana, y la gente de más edad elige cambiar sus hábitos por una cuestión de salud, o para llevar una vida más saludable y deciden cambiar la forma de comer”.
En cuanto a los precios, indicó que en el año hubo aumentos, pero fueron variados: “Hay cosas que subieron un 20% y los productos importados, que están atados al valor del dólar, como el dátil, por ejemplo, sí aumentaron más”, refirió.
No obstante, Cristian Ledesma afirmó que, en promedio, las subas rondan un 50% si se comparan los precios que tenían en febrero de 2020. “Subieron más que la inflación, porque hay productos que se fabrican en la Argentina y es tanta la demanda actual que la oferta ya no alcanza. Y por ejemplo, hay que traer avena de Chile, o azúcar mascabo de Paraguay y de Sudáfrica, y eso encarece los costos”.
Sin embargo, aclaró: “No necesariamente es más caro llevar una dieta más sana: si bien hay productos que son costosos, en general para realizar una vida saludable uno puede comer mucha legumbre, muchos granos, y no son caros y forman parte de la dieta. Además, hay productos que se han hecho más masivos y eso también hace que bajen los precios”, concluyó.