En Lucas González esperan por la apertura de la aceitera
Unos 40 trabajadores podrían reincorporarse a la planta para empezar a realizar algunas tareas. Al parecer, los actuales dueños aguardan que esta semana lleguen las certificaciones  

Miércoles 28 de Agosto de 2013

Todos los habitantes en Lucas González están esperando el día en que la aceitera vuelva a funcionar.

Los 4.588 vecinos del municipio, que forma parte del Departamento Nogoyá, escuchan las novedades y piden cautela. Nadie se quiere ilusionar con el retorno a la producción de una planta que reincorporaría a unos 40 trabajadores en un primer momento.

El tema es que la “rueda económica” que moviliza la aceitera es muy grande para un pueblo al que le falta trabajo y le sobra soja.

Según lo que UNO pudo saber, los actuales propietarios estuvieron en Paraná conociendo la realidad de la Aceitera Del Litoral (ADL) que funciona en Bajada Grande. Es que la empresa que también tiene una planta de 40 trabajadores estuvo, a principios de año, tres meses sin pagar los sueldos por problemas “de negocios” y se pudo reponer de una manera óptima.
La rápida recuperación llamó la atención de la firma Sortilego y sus representantes estuvieron en la capital provincial para copiar el modelo y llevarlo a Lucas González. Al parecer, para poner en marcha otra vez la aceitera se necesitan alrededor de 2,5 millones de pesos. Según lo que parece, el dinero está, lo que faltan son algunas certificaciones ambientales que estarían saliendo esta semana desde la Secretaría de Ambiente de la Provincia.


Algunos se ilusionan y por lo bajo cuentan que si todo sigue por los carriles normales en 20 días llegarían las novedades que todos quieren escuchar.
“El punto más importante es que la fábrica no le debe nada a nadie. Todos los trabajadores cobraron sus indemnizaciones”, explicó a UNO el secretario general del Sindicato Único de Aceiteros de Entre Ríos, Sebastián Núñez.


En la última ola de despidos, antes del cierre, se quedaron sin trabajo 33 trabajadores que también recibieron la ayuda del Estado.
El tema es que los ingresos que perciben están muy por debajo de los sueldos que cobran los trabajadores del sector.


“Estamos pasando un muy bueno momento porque el año pasado toda la producción se exportó y ahora se está abasteciendo al mercado interno”, detalló Núñez. El gremialista explicó que en la provincia tienen cerca de 150 afiliados, pero que unos 500 trabajadores estarían en condiciones de sumarse a sus filas porque realizan tareas en sectores afines.


Mañana continuará con las reuniones en la sede porteña de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina para llevar soluciones a las familias entrerrianas que hace nueve meses esperan con paciencia. Sobre todo porque los productos que se pueden llegar a producir (desde aceite en crudo, biocombustible, pasando por harina o expeller de soja) tienen mucha demanda. Ahora en el mercado interno pero siempre está la posibilidad latente de exportar. El que se sumó a los reclamos fue el diputado provincial Amado Fuad Sosa (UCR) que presentó un proyecto para la reactivación de la planta aceitera.



Las claves

* Durante mucho tiempo la planta de aceitera de Lucas González se alquilaba a los productores de turno. Hace un tiempo que se vendió a la firma Sortilego, que en 2012 se reunió con el gabinete del intendente, Luis Hanemann, pero nunca se concretó la apertura.


De la mano con la economía del país
La planta aceitera de la ciudad de Lucas González fue fundada en 1947 con 16 accionistas,luego en 1982, la vieja Industrial Luquense pasó a manos de la empresa Goldaracena Hermanos con el nombre de La Luquense.


Las constantes quiebras, despidos y cambios de nombres se hicieron en forma sistemática desde 1982. Incluso, por un tiempo no muy largo la aceitera llegó a llamarse Alsel SA, luego Sud Grand y en 1994, la aceitera pasó a llamarse Green Lake SA, nombre que conservó hasta 2008. En ese año, en agosto, se produjo nuevamente el despido y venta de las acciones. Tras la toma de la planta por parte de los obreros despedidos, en 2008 la aceitera pasó a manos de la Compañía Argentina de Aceite SA, que en marzo de 2012 cesó sus actividades.
Si bien en diciembre se hicieron algunos anuncios desde el gobierno municipal y se presentaron los inversores, la planta permaneció cerrada.


Unas 40 familias dependen de manera directa de la aceitera. Los más memoriosos recuerdan que 80 trabajadores llegaron a trabajar en las mejores épocas. Los transportistas y comerciantes de la Capital nacional del lino también esperan por la reactivación.