Lunes 04 de Mayo de 2020
Hace 44 años que un grupo de vecinos de calle Cabildo Abierto, en la vecinal Mariano Moreno de Paraná, adquirió sus viviendas a través de un crédito hipotecario, con los planos, y estudios de mensura y factibilidad del terreno aprobados.
Con sacrificio fueron pagando las cuotas año tras año. Sus casas contaban en ese entonces con un extenso patio, de alrededor de 30 metros, pero el arroyo Colorado que pasa por la zona con el tiempo fue carcomiendo el suelo, hasta dejar los cimientos de los inmuebles expuestos, prácticamente en el aire y generando un serio riesgo de derrumbe.
Desde hace más de 15 años que los vecinos reclaman alguna obra de contención que evite una tragedia, pero hasta ahora desde el municipio solo se realizaron trabajos de relleno del socavón con camionadas de tierra, que no sirven de mucho, ya que las lluvias lavan el terreno y todo vuelve a estar como antes.
En las áreas se la Municipalidad en las que vienen haciendo las denuncias se fueron acumulando numerosos expedientes, y en más de una ocasión intervino la Defensoría del Pueblo para acompañar a los habitantes del lugar en la infructuosa búsqueda de una solución, ya que además de la estructura de las casas, que ya sufrieron severos deterioros y rajaduras por el movimiento del suelo, está en riesgo la integridad de sus propietarios.
Gabriel Massimino, el presidente de la vecinal, recordó a UNO que ya hicieron pública la situación en reiteradas ocasiones, solicitando a las autoridades que atiendan el pedido de la gente. Incluso en 2017 hicieron uso de la herramienta Voz Ciudadana del Concejo Deliberante, para que los ediles y la ciudadanía conozcan la delicada situación de las familias, con la esperanza de que se hiciera algo, pero fue en vano. En ese entonces fue Yolanda de Leguizamón, una de las vecinas que luchó durante décadas para que se hicieran obras estructurales que evitaran que se siguiera socavando el terreno, la que expuso el tema. En esa ocasión, como en tantas otras, contó que los movimientos del suelo hicieron que se fueran rajando sus paredes y techos, y que la casa incluso crujiera cuando había alguna tormenta. Lamentablemente la mujer falleció el año pasado, sin que nada se modificara.
Julio César Sabre fue otro de los damnificados, y falleció en 2018, tras la angustia de sentir el abandono del Estado y ver derrumbarse no solo su patio, sino también sus sueños e ilusiones cuando por fin pudo adquirir su casa propia, pero en condiciones que lo expusieron a un peligro inminente, sin que nadie se hiciera cargo. Hoy son sus familiares los que continúan esta lucha, sin resignarse a perder su hogar.
Massimino sostuvo que lo que se necesita es un trabajo que perdure, ya que el relleno con tierra es solo “un parche” y se lo lleva cualquier lluvia fuerte de las que son habituales en la región. En este marco, alertó que las fisuras del terreno se profundizaron hace algunos meses: “La situación se agravó y se formó una griega extensa al costado de las casas. Se bajó como un metro el piso y quedaron al descubierto los cimientos de las casas de Fabre y de Leguizamón. Es terrible ver eso”, aseguró.
“El riesgo de derrumbe es inminente. Y si bien son varias las familias afectadas, son estos dos inmuebles los más comprometidos”, aseguró el dirigente vecinal.
Acto seguido, refirió: “Hay un problema hídrico que va carcomiendo el terreno y es como si el arroyo Colorado se va devorando todo a su paso. El suelo se cae cuando llueve mucho, pero también en tiempos de sequía, porque es arenoso”.
Situación que se agrava
“A mi entender, nunca se tendrían que haber hecho esas 12 casas ahí. Además, esas viviendas están entre cinco y ocho metros más bajas de lo que es el nivel del barrio y se suma otro problema, ya que encima de que se les están cayendo las casas del lado del arroyo, cuando llueve todos los desagües pluviales de las calles van a parar a ese arroyo, con un caño grande de aproximadamente 80 centímetros de diámetro, el cual se encuentra roto a la misma altura de la rajadura que se formó cuando cedió el terreno, y esa agua también cae en los cimientos y además rebalsan las cloacas, llenado con aguas servidas las habitaciones. Es tremendo”, lamentó Massimino.
El año pasado, durante la gestión del exintendente Sergio Varisco, los trabajos que se hicieron para frenar el derrumbe fueron un paliativo; y desde el gobierno municipal de Adán Bahl, a quien también le expusieron esta problemática que lleva casi dos décadas, les avisaron que en breve irán a ver qué se puede hacer. Sobre este punto, Massimimo refirió: “En la gestión de Varisco han tirado también camionadas y camionadas de tierra y escombros, pero mientras no haya una contención todo seguirá igual, ya que al estar esa rajadura y ese suelo moviéndose continuamente, el terreno sigue cediendo”.
A su vez, aseveró: “Nosotros no queremos grandes obras, sino una contención de cemento de unos 70 u 80 metros para proteger estas casas que están más afectadas, a punto de caer por la barranca. Con unos pilares grandes que vayan hasta abajo, como una pared, para que la tierra y la arena no se sigan cayendo, porque todo esa tierra que se va metiendo después termina además en la ladera del arroyo”.
“Esta sería una obra como para salir del paso. Hay otro proyecto, que me lo mostraron desde el área de Infraestructura municipal en la gestión anterior, que es mucho más completa pero más costosa. Es con una media caña para encauzar el arroyo y eso sí era una obra planteada para que fuera desde el arroyo de calle Don Bosco hasta Monseñor Dobler. Habían mandado en ese entonces especialistas a hacer un estudio y un proyecto, pero quedó en la nada, porque la erogación de gastos es importante”, comentó el presidente de la vecinal.
Por último, indicó: “Apelamos a la sensibilidad de los dirigentes de las áreas que correspondan, para que por lo menos vengan a hacer una obra para apuntalar estas casas. Sino tarde o temprano vamos a ver la desgracia hecha realidad y vamos a tener que llorar y trabajar sobre el lamento de haber perdido a alguien, siendo que por lo menos se puede hacer una contención”.
“Sabemos que la situación económica del municipio es complicada, pero necesitamos que se realice esta obra de contención para llevarle tranquilidad a esas familias que viven en esas casas que en cualquier momento pueden llegar a desmoronarse y están en corriendo peligro”, concluyó.