Viernes 23 de Agosto de 2013
La comisión vecinal que engloba a los barrios el Sol I y II está trabajando para cambiar la mentalidad de algunos vecinos que sacan las bolsas de residuos fuera del horario establecido.
En la zona saben, y se enojan, cuando un frentista deposita su basura en un espacio público a los 10 minutos que pasa el camión recolector.
Ahora están usando Facebook para denunciar algunos casos puntuales. Hace un tiempo descubrieron a un frentista de calle Galán que podó el árbol que está en la puerta de su casa y les pagó a unos muchachos para que tiren las ramas en una de las esquinas del barrio.
“Así se hace todo mucho más difícil. Nosotros estamos para intentar mejorar la vida a los vecinos, no para enseñarles que tienen que sacar la basura a horario. Eso ya tendrían que hacerlo por cuenta propia”, detalló a UNO la joven presidenta de la vecinal, Angélica Galán.
El tema de la basura es crucial porque desmejora los espacios comunes que los vecinos tienen para compartir. La vecinalista aseguró que los camiones de la Unidad Municipal II pasan a tiempo y con regularidad aunque, por lo que se ve a simple vista, no alcanza.
En total se calcula que unas 4.000 personas viven en la jurisdicción de la vecinal por lo que el trabajo que tienen por delante es bastante arduo. Algunos, en la zona, aseguran que este año se hicieron las primeras mejoras de infraestructura en los últimos 25 años.
“Logramos traer camiones para que limpien los desagües pluviales y se cambiaron todas las luminarias del barrio”, enumeró Galán que está convencida de que el cambio viene con el trabajo colectivo más allá de que en las primeras acciones fueron pocos los vecinos que se involucraron.
En muchas de la vecinales de la ciudad se repite la misma situación: los reclamos son muchos y variados pero los que buscan solucionarlos siempre son pocos.
Por eso uno de los proyectos en el barrio El Sol es arreglar los canteros de las esquinas, que son claves en el desarrollo urbanístico, y comprometer tanto a los que viven en las adyacencias del espacio y a los jóvenes que lo utilizan como lugar de reunión. “Tenemos que incluir a los adolescentes de la zona que son los más vulnerados. Los que no tienen una ocupación, una contención. El cambio no va a ser de un día para el otro pero lo podemos hacer”, insistió la presidenta de la vecinal. Su idea central es gestionar entre los diferentes organismos del Estado municipal y del provincial para llevar soluciones al barrio.
Un millar de niños
El domingo de 14 a 17 festejarán el Día del Niño en el Complejo deportivo El Sol con juegos, regalos, música y sorpresas. Las vecinales convocaron a las niñas y los niños de los barrios El Sol I y II, Giachino, Progreso, Torres al Sur y CGT.
Una buena oportunidad para utilizar todas las herramientas
Los vecinalistas están convencidos de que la mejor manera de llevar soluciones a los barrios es trabajar en conjunto con las otras comisiones.
La del barrio El Sol se sumó a la de Giachino, Progreso, Torres del Sur y CGT para conseguir proyectos en común.
Uno de los avances más importante que está a la vista de todo el mundo es el estado del Complejo Deportivo El Sol que se encuentra en el corazón de la gran barriada.
Los vecinos que viven frente a las piletas reconocieron que este verano que pasó se vieron las mejoras, sobre todo, en las colonias de vacaciones. Luego se fueron arreglando los juegos para los chicos y se realizó un circuito de entrenamiento del programa “Sentite bien” de la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad de Paraná.
La cancha de fútbol también está en buenas condiciones y por las tardes se desarrolla una escuela deportiva en donde le sirven la leche a los pequeños.
En los barrios de la zona se reconocen falencias, sobre todo en las pocas oportunidades que se les presentan a los adolescentes. Es muy alto el porcentaje de los que dejaron sus estudios y por lo tanto les cuesta mucho conseguir trabajo.
Teniendo en cuenta esta realidad se abrió el juego para que las organizaciones sociales bajen a los barrios y puedan realizar trabajos de base para apuntalar los sectores en donde falta que lleguen los resortes del Estado. La Uader tomó cartas en el asunto y este mes comenzó a enseñar un taller de murga, los martes y jueves por la tarde, en el edifico en donde funcionan las escuelas Bazán y Bustos y Giachino. Las directoras Roxana Retamoso y Marta Pérez se involucraron para colaborar con el esfuerzo de la comisión vecinal y realizar acciones en conjunto. La primera fue un censo para conocer las opiniones sobre “el problema de la basura”.