Emprendedores de la provincia deleitan con sabores artesanales
En la Vieja Usina continúa hoy de 10 a 20 la Feria que promueve la producción basada en la agricultura familiar. Invitan a visitarla

Domingo 11 de Diciembre de 2016

En Paraná se desarrolla hoy la segunda y última jornada de la III Feria de Alimentos Artesanales y de la Agricultura Familiar (FAAAF), con la participación de emprendedores de diferentes lugares de la provincia, dispuestos a mostrar lo que hacen y poder comercializar sus productos. "Esta propuesta comercial busca acercar los productores y consumidores, para visibilizar un sector fundamental en la producción de alimentos como la agricultura familiar y consolidar alternativas comerciales que permitan hacer sustentables el trabajo de productores y emprendedores", explicaron sus organizadores.
El encuentro, que se lleva adelante en el Centro de Convenciones de La Vieja Usina y está abierto al público de 10 a 20, comenzó ayer de manera exitosa. En los diferentes stand pueden encontrarse verdaderos manjares, elaborados sin conservantes y rescatando recetas ancestrales. Quesos, salames, panificados, mieles, empanadas de pescado y otras opciones culinarias integran la vasta oferta. Quienes exhiben productos artesanales destacan la posibilidad de compartir este tipo de instancias, donde además de dar a conocer lo que hacen, intercambian experiencias con sus pares y crean lazos de amistad.
Selva María Olivera es una de las participantes y contó a UNO que si bien ya tenía un emprendimiento, en 2009 gestionó un subsidio para comprar una vaca que le posibilitara ampliar su producción. La mujer elabora quesos artesanales en Don Cristóbal Segundo, en el Departamento Nogoyá. "Antes sacaba la leche a mano a mano, pero fui progresando y ahora tengo ordeñadoras. Junto con mi marido hacemos todo el trabajo, nos levantamos a las 6 y después del mate ordeñamos para extraer unos 120 litros de leche y después nos ponemos a hacer el queso. Cuando terminamos con eso nos ocupamos de los terneros, que hay que criarlos. A la tarde volvemos a ordeñar y extraemos 100 litros de leche más", comentó.
A su vez, señaló que fabrica distintas variedades: "Hago el caserito, que es el que elaboraban las abuelas de antes, que es tipo holanda; también el sardo, y ahora anexé el saborizado con chimichurri, con pimienta o con orégano". Selva vende el kilo del sardo a 100 pesos, el saborizado a 120 y el caserito, que es el que lleva más trabajo, a 130 pesos. Sus principales clientes son quienes conocen sus productos por la publicidad de boca en boca y también hay comercios que le compran gracias a su calidad. Las ferias son otro espacio que le permiten vender.
Mariela Mildenberger es otra de las emprendedoras que está en la Vieja Usina, ofreciendo tortas, pan dulces, budines y otras delicias. Es de Los Charrúas, Departamento Concordia, y empezó hace años haciendo tortas para fiestas de cumpleaños, casamientos y otros eventos. "Poco a poco fui anexando otras cosas, según las necesidades de la gente", indicó, y manifestó que realiza productos por encargo, ya que prioriza que sus clientes lleven mercadería fresca, recién hecha, y además se asegura no tener que desperdiciar nada: "Trabajo por encargo debido a que hoy en día la situación por la que está atravesando el país no se puede elaborar porque sí; además todo tiene una fecha de vencimiento y como es comida hay que tener mucho cuidado con eso", dijo, y señaló: "Mis productos son artesanales y la marca es Sabores de mi Cocina. Es todo casero, natural, sin conservantes, hecho en base a las recetas de mi abuela y de mi mamá. Hace nueve años que me dedico a esta actividad y me ha tocado ser el sostén de mi casa y puedo afirmar que se puede vivir de esto, con mucha constancia y amando lo que se hace, cuando se nace con este don".
Ana Reeschuch, oriunda de La Criolla, a 30 kilómetros de Concordia, fabrica mermeladas con arándanos, ciruelas y otros frutos de estación de la zona. Las hace en una cocina a leña que sus antepasados trajeron de Alemania y para honrarlos, le puso de nombre a sus productos Svessigkeiten, que traducido del alemán significa dulzura. "Elaboramos una línea muy natural, sin conservantes: las mermeladas están preparadas solo con fruta y azúcar", dijo, y agregó: "Hay una vuelta a lo natural y por eso estos productos tienen tanta aceptación. En mi caso, además de ser la cara visible de este emprendimiento, tengo mi huerta orgánica y hay todo un compromiso con lo natural. Con mi familia tratamos de aplicar todos los principios de la permacultura".
En tanto, Nancy Techeira es de Concordia, realiza panificados hace 10 años y con lo que gana mantiene su casa y a sus hijos. Su mamá se dedicaba a los mismo y con eso sostuvo su hogar, según refirió. "Ella me enseñó el oficio y después me fui perfeccionado. Cocinábamos antes en un horno de barro, a leña. Hacemos pan dulces, fugazas, prepizzas, budines, pan saborizado. Vendo casa por casa y en la ferias", comentó.
Zulema Mesa fue otra de las emprendedoras que compartió su experiencia. Pertenece a la cooperativa Nueva Trigo de Oro, que fábrica panificados y que surgió ante la quiebra de la empresa donde trabajaban siete empleados, que luego de un extenso proceso lograron recuperarla. "La remamos, resolver nuestra situación laboral en un juicio iba a llevarnos años y acordamos con el exdueño que como parte de pago nos entregara las maquinarias", contó, y agregó: "Al principio estábamos asustados, porque no es lo mismo ser empleado que ser dueño. Se te rompe una máquina y tenés que quedarte hasta la hora que sea para sacar la producción. Gracias a Dios nos va bien. Proveemos a negocios, tenemos nuestros clientes y participamos en ferias".
El compromiso de quienes los acompañan

El trabajo que llevan adelante los emprendedores que participan en la Feria de Alimentos Artesanales y de la Agricultura Familiar cuenta con el apoyo de distintos organismos, que a través del asesoramiento y el acompañamiento los ayudan a formalizar su trabajo y a poder insertarse con éxito en los circuitos de comercialización. "Se tiene en cuenta la posibilidad de brindarles a ellos otra alternativa de comercialización y también el fortalecimiento de sus organizaciones. Nuestro acompañamiento comparte con ellos una lucha diaria, para que todos podamos progresar, nosotros como técnicos y ellos como emprendedores", indicó a UNO Alexis Lambert, técnico en Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (Cafesg) y forma parte de la Mesa de Gestión Local para la Economía Social y Solidaria, dos entidades que se ocupan de apuntalar los proyectos, junto con el Instituto de Control de Alimentación y Bromatología (ICAB) de Entre Ríos.
Liliana Ferreyra es la coordinadora de los emprendedores del ICAB en la costa del río Uruguay y señaló que hay más de 100 emprendedores en la zona y contó: "Se les brinda una serie de capacitaciones y como no tienen un local, se les habilita la cocina de su casa para los emprendimientos alimentarios, con las modificaciones necesarias. Se realizan auditorías, entre otras cuestiones". A su vez, reflexionó: "Es hermosa la tarea que compartimos y sobre todo ver los progresos. Los orientamos acerca de cómo obtener el monotributo social y los acompañamos a gestionarlo, junto con la habilitación municipal y luego la provincial. Para ellos y para nosotros es una satisfacción enorme que puedan tener esta salida laboral".