Qué implica que el chamamé sea patrimonio de la humanidad
La Unesco consagró al chamamé, que compitió con otras 39 expresiones culturales del mundo. Qué significa este reconocimiento.

Miércoles 16 de Diciembre de 2020

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró este miércoles al chamamé, la tradicional música y danza litoraleña, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su trascendental aporte a la cultura en todo el continente.

El chamamé es una expresión que se vive, se baila y se canta; abarca la provincia de Corrientes, toda la zona del Litoral con fuerte incidencia en Entre Ríos, y también tiene presencia en Paraguay, Uruguay y Brasil. Se convirtió en el tercer bien cultural argentino declarado patrimonio de la humanidad, luego del tango y el fileteado porteño.

El Ministerio de Cultura de Nación, la Comisión Argentina de Cooperación con la Unesco (Conaplu), la Cancillería Argentina y el Gobierno de Corrientes trabajaron en forma conjunta para la postulación desde 2016.

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Este miércoles, desde la provincia de Corrientes se realizó una vigilia para seguir la sesión del Comité Intergubernamental de la Unesco, que tuvo a su cargo en París la votación para definir la propuesta del Estado argentino.

Qué implica la declaración

Esta decisión que tomó la Unesco implica una gran difusión del chamamé a nivel mundial, la circulación de artistas y canciones y también pensar en políticas públicas a largo plazo orientadas al género desde la difusión, la producción y la educación, según consignó la agencia Télam.

El Patrimonio Cultural Inmaterial o "patrimonio vivo" se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación.

Según la Unesco, este reconocimiento mundial "proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad, favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos".

El chamamé compitió en París con otras 39 expresiones culturales de otros países del mundo, como el reggae de Jamaica, el Mwinoghe, danza de júbilo de Malawi; las parrandas cubanas, las tamboradas españolas, entre otras.

Chamamé: Patrimonio de la Humanidad

"El chamamé es mucho más que una música alegre que se escuchaba en bailantas. Es una manifestación cultural que no distingue clases sociales y que tiene celebración propia: la Fiesta Nacional del Chamamé y la Fiesta del Mercosur. El chamamé es la marca de identidad de una gran región de la Argentina y de muchos argentinos en diferentes lugares del país", afirmó Gabriel Romero, presidente del Instituto Provincial de Cultura de Corrientes. Además Entre Ríos cuenta con el Festival Nacional del Chamamé en Federal.

Romero añadió: "Es un bien heredado que está vivo y se transforma. Tiene un mensaje de amor a la tierra, respeto a la naturaleza, amor a la mujer y al hombre. Tiene un mensaje de fraternidad y de integración. Y nos une en una gran nación chamamecera con parte de Brasil, Paraguay y Uruguay. El chamamé es patrimonio vivo que nos enlaza y nos identifica".

El funcionario correntino confió que la decisión de la Unesco ayudará a dar "gran difusión del chamamé a escala global" y consideró que la "vidriera" de la Fiesta Nacional del Chamamé, hace 30 años en la Ciudad de Corrientes y cuya edición 2021 en enero fue postergada por la pandemia, "ayudó a la difusión del género".

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Cultores del género

Este año la música litoraleña tuvo dos grandes pérdidas; a los 80 años fallecieron la cantora correntina Ramona Galarza, gran referente del género, y el cura y cantautor Pai Julián Zini, quien recorrió el país llevando su música y como sacerdote al frente de parroquias e iglesias.

Entre los creadores del género se cuentan Emilio Chamorro, Mauricio Valenzuela, Ernesto Montiel, Tránsito Cocomarola e Isaco Abitbol.

Luego, entre 1940 y 1960, aportaron lo suyo Tarragó Ros, Ramón Ayala, Mario Millán Medina, Blas Martínez Riera, Los hermanos Barrios, quienes hicieron popular al género.

En la década siguiente aparecieron Teresa Parodi, Pocho Roch, Antonio Tarragó Ros, Mario Bofill, las hermanas Vera y Rosendo y Ofelia.

Luego llegaron Los de Imaguaré, Raúl Barboza, Rudi y Nini Flores, Chango Spasiuk, entre otros, que continuaron ese camino.

Curiosamente el primer chamamé grabado, que figura en los registros, es "Corrientes poty" (1930), compuesto por Francisco Pracánico, oriundo de San Fernando, provincia de Buenos Aires e interpretado por el paraguayo Samuel Aguayo.