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Mauricio Macri

"Macri depende más de Fernández y Comodoro Py que de Cambiemos"

Admite que le resultaron gratificantes los insultos y bullying recibidos por haber firmado una solicitada a favor de la gestión actual.

Jueves 21 de Noviembre de 2019

Andrés Malamud forma parte de la primera línea de los politólogos de la región. Un reconocido habitante del mainstream del análisis político, lugar que se supo ganar por la calidad de sus opiniones y por la frescura de su voz en un ámbito casi siempre empoderado por la corrección política.

Entre aeropuertos por sus periódicos traslados entre Argentina y Portugal, Malamud traza una mirada particularísima sobre lo que se va y lo que viene en la Argentina. Para él, el gobierno de Mauricio Macri fracasó en la dimensión económica medido con sus propios criterios (pobreza e inflación aumentaron), pero tuvo éxito en la dimensión política.

El profesional nacido y criado en Olavarría revela que nunca estuvo mano a mano con el Presidente de la Nación, pese a que firmó una solicitada de apoyo a Cambiemos que generó mucho revuelo en el ámbito de los politólogos argentinos.

—¿Es para felicitarse el hecho de que Argentina sea hoy un país estable en comparación con las realidades violentas de otros territorios de América latina?

—Para felicitarse no sé, para alegrarse sí (al menos por ahora). Lo más llamativo es que la economía argentina está peor que la de los dos países con estallidos recientes, Chile y Bolivia. Debemos suponer que su política no es tan mala.

—¿La ausencia de estallidos en el país pese a la mala situación económica tiene que ver con la expectativa que despierta el gobierno de Fernández-Fernández?

—En parte sí: la alternancia genera expectativas que la continuidad habría frustrado. Pero además en Argentina existe el trauma de 2001: nosotros ya estallamos una vez, y el resultado no nos gustó. Como una vacuna, el estallido de dos décadas atrás nos inoculó contra la violencia anárquica. Repito, por ahora.

—¿Qué gobierno peronista imagina?

—Imagino dos escenarios. En el blando, Fernández busca acordar políticas a través de negociaciones con partidos políticos, actores sociales y acreedores internacionales. En el duro, en vez de negociar acuerdos buscaría escalar conflictos, culpando al gobierno anterior y gobiernos extranjeros por los problemas insolubles de Argentina. Ninguno de los dos escenarios tiene el éxito garantizado, aunque el primero generaría mejores condiciones de largo plazo y el segundo sería más seductor en caso de emergencia.

—Fernández parece que no es de izquierda ni de derecha, sino todo lo contrario. ¿Cree que puede practicar pragmatismo pleno en su gestión sin riesgos de quiebres internos con el kirchnerismo?

—Con plata podría, sin plata no sé. Me parece que una posible disputa de Fernández con el kirchnerismo no se daría a nivel de presidente vs. vicepresidenta, sino de gobierno federal vs gobierno bonaerense. Fernández puede asfixiar a Kicillof. ¿Podrá Kicillof condicionar a Fernández? Históricamente, los presidentes han dominado a los gobernadores bonaerenses, pero las rebeliones de la provincia de Buenos Aires han volteado presidentes.

—¿Qué futuro político inmediato imagina para Macri?

—Desconozco. Imagino que querrá mantener un rol político protagónico, pero su futuro depende más de Comodoro Py –y del éxito o fracaso de Fernández– que de la interna de Cambiemos.

—¿Qué pasará con Cambiemos?

—Se mantendrá. El espacio social no peronista obtuvo una representación del 40% en medio de una enorme crisis económica, y los dirigentes del espacio se perjudicarían si atentaran contra la unidad de esa demanda en el corto plazo.

—¿Cree que el radicalismo se mantendrá bajo la órbita del macrismo?

—Nunca lo estuvo. A diferencia de Vidal, Alfredo Cornejo y Gerardo Morales desdoblaron las elecciones en sus provincias. El radicalismo incrementó sus dos bloques nacionales y mantuvo sus tres gobernaciones, mientras el PRO perdió dos de sus tres gobiernos y tendrá menos senadores. El radicalismo depende de sí mismo, lo cual no es ninguna garantía de éxito.

—Se anuncian aumentos de casi todo en los próximos días. ¿No es riesgoso, atento a lo que está pasando en América latina y al propio momento de la transición?

—Claro que sí, y los aumentos más peligrosos son los de combustibles y transporte público, los que detonaron las protestas en Chile y Ecuador este año, en Brasil en 2013 y en el caracazo de 1989.

—Fernández y Macri se reunieron un rato y lograron calmar, en ese momento, todas las especulaciones económicas. ¿Que no se hayan vuelto a encontrar es lógico o una muestra más de la falta de sentido común?

—Fernández decidió postergar la transición, y son muy pocos los miembros de su equipo que se reunieron con los actuales funcionarios. Por un lado, eso posterga el desgaste del próximo gobierno; por el otro, aumenta el período de “aclimatación” y anticipa una gestión menos profesional.

—¿Le trajo problemas haber firmado la solicitada a favor de Cambiemos?

—Laborales, solo uno: me rescindieron un contrato televisivo, pero no como represalia sino para preservar la neutralidad del programa. Todo lo demás, sobre todo insultos y bullying, me resulta extremadamente gratificante.

—¿Fernández podrá hacer populismo sin plata?

—Sí, pero termina mal.

—¿Este Macri empático del último tramo de campaña llegó para quedarse o fue una mera posición de coyuntura?

—No conozco a Macri personalmente. Soy incapaz de predecir su comportamiento, aunque admiro su plasticidad y la capacidad para la remontada.

—¿Cómo calificaría a este gobierno de Macri?

—Fue un gobierno que fracasó en la dimensión económica medido con sus propios criterios (pobreza e inflación aumentaron), pero tuvo éxito en la dimensión política medido con criterio histórico: es el primer presidente ni peronista ni militar que cumple un mandato constitucional en 90 años.

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