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La Buenos Aires pospandemia se prepara para Semana Santa

Fascinante como siempre la "city" se adapta a las posibilidades y bolsillo de turistas del resto del país. Un viaje a Buenos Aires, la ciudad que nunca duerme.

Martes 16 de Marzo de 2021

Debo decir que había construido un prejuicio sobre la Ciudad de Buenos Aires. Algo así como una primera impresión, una mínima fotografía, de una urbe que ha sido testigo de acontecimientos históricos de nuestro país. La realidad –es la que me llevo en esta experiencia– es que la “city” nunca se termina de conocer: la pandemia transformó su idiosincrasia y, hasta en cierto punto, la hizo más amigable con el turista. El microcentro porteño quedó prácticamente deshabitado por el avance del coronavirus, y eso hasta un cierto punto favoreció el crecimiento de un nuevo producto. El turismo enfocado en los barrios, un fenómeno social y económico que se apoya en la necesidad de diversificar la oferta, afianzando además el despegue de esos centros urbanos. Se dice que la primera impresión es la que cuenta, pero siempre hay una segunda oportunidad. Y el encanto de Buenos Aires radica en su condición de ciudad cosmopolita, donde conviven múltiples culturas y que construyó su identidad con el legado de los primeros inmigrantes.

Una experiencia sensorial

Diario UNO de Entre Ríos, junto a medios de comunicación de Corrientes, Mendoza y Neuquén, fue invitado por el Ente de Turismo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el objetivo de conocer cómo se prepara la ciudad para recibir a los turistas de todo el país. Uno de los principales desafíos de la actual gestión es recuperar en parte el caudal turístico previo a la llegada de la pandemia. Según datos oficiales, en 2019 visitaron la ciudad 7 millones de turistas, de los cuales 3 millones fueron visitantes extranjeros. “Queremos fortalecer los lazos de Buenos Aires con el resto del país”, planteó el secretario general de Gobierno y de Relaciones Internacionales, Fernando Straface.

Bajo esa lógica se está trabajando para potenciar los aspectos más atractivos del modelo Buenos Aires, y mostrando las nuevas opciones con vistas a Semana Santa.

Poder elaborar previamente una hoja de ruta es clave para que la experiencia sea positiva: con un itinerario preparado previamente, UNO disfrutó de los placeres de la gastronomía, se asomó al contraste de un paraíso en medio de la ciudad y conoció de cerca la experiencia del arte escénico.

Comer en un anticuario

La visita al comedor Nápoles en el barrio San Telmo es un viaje a través del tiempo, con huellas de la Buenos Aires del siglo pasado y el encanto de la comida italiana.

“Termina siendo una representación de lo que es Buenos Aires o lo que era hace 100 años. Porque la mayoría los objetos que están acá los tenía alguna familia porteña, que por ahí vivía seis meses en París y seis meses en Buenos Aires. Era la época de inmigración europea, por eso se decía que Buenos Aires era la París de la Latinoamérica”, contó a UNO, Sofía Guardone, gerente del restaurante Nápoles.

En un mano a mano con los periodistas, mientras degustaba unos gnocchi de rúcula salteados con hongos, la anfitriona develó algunos de los secretos mejor guardados de la casona. La propiedad originalmente pertenecía a la familia Anchorena y en la planta baja se guardaban los carruajes. En el momento de adquirir el inmueble el nuevo dueño se encontró que tanto las paredes como las columnas estaban revocadas. No le llamó la atención, porque en otra propiedad donde funciona su anticuario en plaza Dorrego se había encontrado con la misma situación. “Cuando empieza a desvestir había ladrillo a la vista y columnas de hierro. Y uno piensa que es una crueldad. Había sido un depósito, y luego pasar a ser un depósito de sus objetos”, relató Guardone.

La transición hasta llegar a ser un polo de la oferta gastronómica de Buenos Aires dejó varias anécdotas que suelen recordarse entre bocado y bocado. “Una vez dejamos encerrados a unos chinos, no nos dimos cuenta. Porque el lugar era enorme”, evoca Sofía a carcajadas.

El restaurante abrió sus puertas hace cuatro años con la idea de que sea un lugar accesible, empezando por el menú. Bajo ese concepto el público que elige Nápoles es tan variado que puede recibir desde vecinos de la zona hasta a Susana Giménez. “A Gabriel le gustó que no sea un lugar de moda, sino que sea accesible a cualquiera. Los fines de semana es una fiesta, vienen los que están súper arreglados, o los que están muy relajados porque son los del edificio del enfrente. También están los que vienen en grupos de motos; yendo al nombre del lugar, Nápoles, esa ciudad es un poco ese caos. Ves mucho lujo pero a la vez mucho caos”, describió Guardone.

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Un pulmón verde

Una de las alternativas de turismo en contacto con la naturaleza es la Reserva Ecológica de la Costanera Sur, ubicada a pocos metros de la zona de Puerto Madero. Para el visitante es inevitable darse cuenta del contraste entre los edificios de altura y un pulmón verde de 350 hectáreas. Es una propuesta interesante para hacer actividades al aire libre, o en plan familiar con la posibilidad de hacer circuitos en bicicleta o caminando hasta el Río de la Plata. “En la década del 70 la Ciudad de Buenos Aires generó un proyecto para hacer un edificio administrativo, que tenía que quedar en línea recta con el Congreso y la Casa de Gobierno. Ahí es donde comienza este relleno; si se observa el suelo se pueden divisar muchos cascotes o escombros en muchas partes de la reserva. Es porque justamente cuando se genera ese proyecto el lugar se empieza a rellenar”, explicó a UNO el guardaprque Rodrigo David Ponce. En ese momento en Buenos Aires se estaban construyendo muchas autopistas, y en el avance de la obra se debieron demoler muchas casas que estaban en la traza. La historia de ese proyecto quedó paralizado en 1979 para darle paso a la creación de un verdadero oasis en medio de la ciudad. Su impulso tuvo anclaje con un grupo de naturalistas, que cuando empiezan a recorrer el lugar se dieron cuenta de que había sido colonizado por muchas especies, que ya no eran muy vistas por efecto de la urbanización.

Con 35 años de existencia la Reserva se destaca porque por sus condiciones es un área de importancia internacional para la conservación de aves. “Se pueden avistar más de 300 especies de aves y representa tres ambientes característicos de la región: el pastizal, el Delta del Paraná y el espinal”, indicó Ponce.

Su función esencial es la educativa y la demanda es tanta que se realizan 40.000 visitas guiadas en general por año. En todo este tiempo se recibieron a más de 1 millón de visitantes. El predio abre de martes a domingo, además de días feriados, siendo el acceso libre y gratuito. Algo importante a tener en cuenta es que los menores de 16 años deben estar acompañados de una persona mayor de edad. En Semana Santa el acceso estará habilitado de 8 a 18. Para los interesados se pueden realizar consultas al correo electrónico visitasguiadas_recs@buenosaires.gob.ar.

La próxima apuesta

Buenos Aires apuesta fuerte a recuperar al turismo de las provincias, y en ese plan la revalorización de los barrios porteños resulta estratégico. UNO pudo conocer en primera persona la propuesta de Belgrano, donde emerge imponente el barrio chino y toda su cultura milenaria. Es una propuesta con caminatas al aire libre en espacios públicos restaurados. Para lograr esa integración fue vital la nueva obra del Viaducto, que contempló la elevación del ramal férreo, que permitió la apertura de nuevas calles donde se construyeron espacios públicos. En esa zona está ubicado el comedor Narda, de la reconocida cocinera argentina, y que es exponente del resurgimiento gastronómico en la ciudad. UNO pudo probar esa experiencia que se caracteriza por un menú donde el vegetal pasa al primer al plano, al igual que las proteínas y las legumbres.

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